2025: desaceleración, inflación y un tipo de cambio volátil
Ramón Núñez Ramírez
Pese al tono triunfalista del documento publicado por el Banco Central el pasado 18 de diciembre, el desempeño de la economía dominicana en 2025 dista de ser extraordinario. El año estuvo marcado por una clara desaceleración económica, presiones inflacionarias y un tipo de cambio inusualmente volátil.
Históricamente el peso dominicano ha mostrado una depreciación moderada. Entre 2004 y 2012 el promedio anual fue de 3.4%; entre 2012 y 2019, de 3.96%. Excluyendo 2020 por su carácter excepcional, entre 2021 y 2025 la depreciación promedio bajó a 2.43%. Sin embargo, este promedio oculta un dato clave: en 2025 la volatilidad cambiaria alcanzó niveles poco vistos, a pesar de que las autoridades insisten en calificar el mercado cambiario como estable, apoyándose en el esquema de Metas de Inflación adoptado desde 2012.
El régimen de Metas de Inflación, con un rango objetivo de 3.0% a 5.0%, ha sido exitoso en el control de precios. No obstante, su principal herramienta, la Tasa de Política Monetaria (TPM), pierde efectividad si no se gestiona adecuadamente la liquidez. Reducir la TPM sin inyectar recursos al sistema financiero limita su impacto; del mismo modo, elevarla sin contraer liquidez resulta insuficiente para contener la inflación o las presiones cambiarias.
Durante 2025 se produjeron cuatro episodios críticos en el mercado cambiario: marzo, agosto, octubre y la primera semana de diciembre, con depreciaciones anualizadas cercanas al 7.0%. Coincidentemente, en esos meses los agregados monetarios M1, M2 y M3 crecieron a más del doble del crecimiento nominal de la economía. Los picos se moderaron cuando, en los meses posteriores, estos agregados se contrajeron, evidenciando el peso de la liquidez en la dinámica cambiaria.
Además del manejo de liquidez, el Banco Central cuenta con otros instrumentos, como la intervención “persuasiva”, orientada a influir en las expectativas del mercado.
A pesar de que la TPM se redujo de 8.5% en mayo de 2023 a 5.25% en noviembre de 2025, y de las inyecciones de liquidez realizadas, la tasa activa promedio ponderada apenas descendió 67 puntos básicos entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025. En contraste, la tasa pasiva cayó 460 puntos básicos, ampliando de forma significativa el margen de intermediación bancaria, sin un beneficio claro para los usuarios del crédito.
El Banco Central argumenta que, gracias a las Metas de Inflación, la volatilidad cambiaria promedio fue de solo 1.1% en el período 2012-2019 y que, al reducirse el traspaso del tipo de cambio a los precios, las intervenciones se moderaron, elevando la volatilidad promedio a 4.4% entre 2020 y 2025.
Sin embargo, un análisis aún no publicado de la economista Ellen Pérez Duci señala que la volatilidad fue menor en el período 2009-2012, previo a la adopción formal de las Metas de Inflación, y que 2025 registró la mayor volatilidad de toda la serie, con excepción de 2020.
Las cifras de intervención refuerzan este diagnóstico: en 2024 se inyectaron US$2,600 millones al mercado cambiario, mientras que en 2025, hasta el 26 de agosto, se habían inyectado US$953 millones. En consecuencia, la volatilidad no puede explicarse por ausencia de intervención.
En síntesis, 2025 cerró con un crecimiento económico estimado de apenas 2.2%, una inflación cercana al límite superior del rango objetivo, con los alimentos aumentando 8.1%, y un mercado cambiario que mostró el mayor nivel de inestabilidad de los últimos años. Un panorama que contrasta con el optimismo oficial.
Hoy

