Retos y desafíos de la migración
Por: Luis Fernández
La migración irregular es un fenómeno complejo que ocurre en todo el mundo actual, los desplazamientos masivos irregulares de personas se han convertido en un tema preocupante, con grandes retos y dificultades, que es necesario gestionar adecuadamente, de modo que se garantice la gobernanza migratoria y la protección de los derechos de los migrantes.
La movilidad humana es un hecho que trasciende fronteras, Europa es un destino clave para migrantes económicos y refugiados, principalmente de África, Medio Oriente y Asia Central, Estados Unidos es el principal destino de migrantes por razones económicas, violencia y crisis políticas, de América Latina, el Caribe y otras naciones, y Asia recibe migrantes principalmente por razones laborales de países del Golfo Pérsico y del Sudeste Asiático.
Cuando las personas cruzan las fronteras de manera irregular, esto se traduce en mayor vulnerabilidad para las personas y los Estados, lo que produce que no tengan protección, exponiéndose a prácticas de explotación y abusos, que contribuyen al crecimiento de la desigualdad, aumentando los obstáculos que tendrá que enfrentar el migrante irregular en el país de destino.
Los migrantes irregulares generalmente se lanzan al acceso del territorio de un país, muchas veces sin ningún tipo de documentación, lo que los hace más vulnerables y en consecuencia víctimas de la discriminación, la xenofobia y el odio, por lo que es necesario reevaluar efectivamente esta situación y hacia dónde deben dirigirse los esfuerzos para proteger a las personas migrantes.
Es cierto que una migración irregular, insegura, desordenada y sin ningún tipo de control, es un asunto complejo que muchas veces se refleja de manera negativa en una sociedad cada vez más dividida y polarizada, es urgente la cooperación entre los estados, el consenso, el diálogo y los acuerdos para facilitar la movilidad de las personas de forma segura y regular, facilitando los beneficios de esta migración.
Según datos estimados por la ONU, en el año 2024 unos 48 millones de latinoamericanos y caribeños vivían fuera de sus países de nacimiento, lo cual representa el 16 por ciento de la población total migrante en el mundo, de estos, miles han muerto durante el tránsito por rutas cada vez más peligrosas, son abusados, secuestrados y extorsionados por bandas del crimen organizado y no pocas veces resultan abandonados por los guías que cobran precios excesivos por un viaje con destino incierto.
Las principales razones que motivan a estos Latinoamericanos a abandonar su nación de origen y exponerse a múltiples riesgos , son la pobreza, la falta de oportunidades de un trabajo decente, las crisis económicas y humanitarias, los desastres naturales, el cambio climático, la violencia generalizada, inestabilidad política y persecución religiosa, étnica o política, esta migración necesita una respuesta multilateral que tome en cuenta la cooperación y la corresponsabilidad entre los Estados.
Debemos hallar alternativas y discutir con profundidad cómo abordar este tema de manera constructiva y flexible propiciando una migración segura, ordenada y regular, impulsando la cooperación regional y la participación significativa de las diversas partes interesadas, para responder con justicia a los nuevos desafíos con relación a la protección de los migrantes.
Hoy en día ninguna nación por si sola está en capacidad de afrontar el tema migratorio y sus diferentes ciclos de origen, destino, retorno o tránsito, se impone la cooperación y el diálogo franco, la confianza mutua, la firme determinación, la solidaridad de los Estados, el apoyo de las organizaciones multilaterales, instituciones financieras internacionales, del sector privado y la sociedad civil, para lograr un enfoque común sobre la migración.
El tema migratorio ha tenido un gran impacto en los últimos años, su politización y la deshumanización de los migrantes continúan alentando la xenofobia, el odio y la discriminación, ante una migración internacional que va en ascenso continuo, enfrentándose a una nueva realidad que, en muchos casos, no es mucho mejor que la de su país de origen, exponiéndose a las dificultades de las rutas migratorias, los traficantes, la discriminación por falta de aceptación de la sociedad a la que llegan, el rechazo y otros tipos de peligros.
La realidad del mundo de hoy demuestra que todos los países necesitan la mano de obra y la capacidad de los migrantes regulares o irregulares, estos son claves y contribuyen al desarrollo, en diferentes áreas de la economía, de los países de destino y de origen, regularmente aceptan empleos que otros no quieren y fomentan la diversidad cultural y el intercambio de habilidades.
En República Dominicana, según datos de la última encuesta nacional de migrantes, la presencia de trabajadores migrantes es clave en sectores como la agricultura, construcción, turismo y servicios., el 82.2% de los migrantes provienen de Haití, seguido por Venezuela (5,6%), el sector servicios en el país ha experimentado un crecimiento en la participación de migrantes, especialmente en empleos informales y en el trabajo doméstico.
La migración tiene muchos retos y desafíos los que debemos enfrentar sin prejuicios deshumanizantes que lleven a la discriminación y la exclusión social, que estigmaticen injustamente y creen una percepción negativa contra los migrantes, obviando el hecho de que la migración no es un fenómeno nuevo sino tan antiguo como la humanidad, y que enriqueció económica y socioculturalmente a todas las civilizaciones.
El momento es de apostar por el diálogo, el consenso, la solidaridad, la convivencia y el intercambio entre los pueblos aplicando políticas migratorias que promuevan la inclusión, la protección de los trabajadores migrantes y la soberanía de las naciones, única forma de hacer frente de manera exitosa a los grandes retos y desafíos de la migración.
Luis Fernández
Político, Escritor y comunicador
Santo Domingo R.D.