¡No calificas para eso!

Por Anthony Franco Montero

Hace algunos años me sentí profundamente triste al escuchar a alguien decir:
“Él no merece estar en ese puesto; es muy joven, inmaduro, no tiene la capacidad.”
Esas palabras tocaron mi corazón. En ese momento me sentí herido y, para ser honesto, hasta sentí la tentación de guardar rencor.
En medio de esa tristeza me acerqué a Dios en oración, con el corazón turbado. Entonces el Señor habló a mi corazón y me dijo:
“Tú nunca has calificado para nada; es mi gracia la que te capacita y te posiciona.” Esa palabra cambió completamente mi manera de ver las cosas. Comprendí que nunca se ha tratado de mis méritos, títulos o capacidades humanas, sino de la gracia de Dios obrando en mi vida. Desde ese día decidí dejar de buscar la aprobación de los hombres y descansar únicamente en la multiforme gracia del Señor.

La Palabra nos recuerda que Dios es experto en tomar lo vil y menospreciado para avergonzar a los sabios y entendidos (1 Corintios 1:28). Él no actúa según los criterios humanos, sino conforme a Su perfecta voluntad. Dios es soberano y Él escoge y posiciona a quien quiere, como dice en Romanos 9:15:
“Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga compasión.”

Sin duda, Dios no mira lo que mira el hombre. Mientras el ser humano se enfoca en lo externo, el Señor mira el corazón (1 Samuel 16:7).
Hoy este devocional nos recuerda que no necesitamos “calificar” ante los hombres. Si Dios te ha llamado, Su gracia será suficiente para sostenerte, capacitarte y llevarte al lugar que Él ha determinado.

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