Trump afirma que el régimen de Cuba “pende de un hilo” y endurece discurso contra La Habana

Washington, 9 enero, (Agencias). – El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, afirmó en una entrevista radial que el régimen de Cuba “pende de un hilo” y enfrenta una profunda crisis, en un nuevo paso de su dura postura hacia la isla caribeña tras los recientes acontecimientos políticos en la región.

Sus declaraciones, difundidas en programas como The Hugh Hewitt Show, han generado una fuerte reacción diplomática y política tanto en Washington como en La Habana.

Un diagnóstico sombrío sobre Cuba

Trump sostuvo que “Cuba pende de un hilo. Cuba está en serios problemas”, y vinculó la situación de La Habana con la reciente operación militar estadounidense en Venezuela que culminó con la captura del presidente constitucional Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, un hecho que ha desatado tensiones regionales.

El mandatario aseguró que Cuba ha dependido históricamente de los recursos venezolanos —especialmente el petróleo y el dinero— y que la pérdida de ese apoyo ha agravado la crisis interna.

Durante la entrevista con el presentador Hugh Hewitt, Trump llegó a afirmar que, en su opinión, no existe mucha más presión que la que ya se ha ejercido, a menos que se conciba una acción militar directa para “arrasarlo todo”, para enfatizar la debilidad que atribuye al régimen de Miguel Díaz‑Canel.

Mensaje al régimen y a la comunidad internacional

El discurso del Presidente estuvo acompañado de una retórica beligerante que ha polarizado el debate internacional. En diferentes plataformas, Trump describió la situación de Cuba como cercana a un colapso político y económico y señaló que la isla, tras décadas de sanciones y dificultades internas, podría enfrentar un desenlace inédito si se intensifica la presión internacional.

Estas declaraciones también reflejan la continuidad de políticas más duras impulsadas por sectores influyentes en Washington contra La Habana, como el senador Marco Rubio, de origen cubano‑americano, quien ha criticado abiertamente al gobierno cubano durante años y defendido sanciones más estrictas.

Reacciones desde Cuba y la región

La respuesta desde La Habana no se ha hecho esperar. El presidente cubano Miguel Díaz‑Canel y otros altos funcionarios han condenado las declaraciones de Trump, tachándolas de amenazas directas que buscan desestabilizar aún más al pueblo cubano y socavar la soberanía de la isla.

La dirección cubana ha denunciado los comentarios como parte de una campaña de presión económica y política que, según ellos, constituye un intento de “terrorismo de Estado” contra su país.

Organismos oficiales cubanos han resaltado que la economía nacional enfrenta problemas estructurales antiguos, que se han agravado por sanciones y la reducción del apoyo externo, pero que la soberanía y la resiliencia del pueblo cubano se mantienen intactas pese a las adversidades.

Contexto geopolítico y sanciones

La postura de Trump se inscribe en una política exterior estadounidense que ha visto a la isla como un foco estratégico dentro del Caribe y América Latina. Cuba figura en la lista de países que Washington ha clasificado como patrocinadores del terrorismo, aunque esta designación ha sufrido revisiones en administraciones recientes y ha sido objeto de debate político continuo.

La insistencia de Trump en resaltar la fragilidad del régimen cubano también se produce en un contexto de tensiones crecientes tras la operación en Venezuela, que ha ampliado el foco de la política estadounidense en la región y aumenta la posibilidad de que Cuba sea un tema central en las próximas decisiones diplomáticas y de seguridad.

Implicaciones para las relaciones hemisféricas

Expertos en política internacional advierten que las declaraciones de Trump sobre Cuba podrían tener efectos significativos en las relaciones entre Estados Unidos y los países del Caribe y América Latina, muchos de los cuales observan con preocupación la escalada verbal y estratégica.

En Washington, legisladores tanto demócratas como republicanos han debatido sobre los límites de la política hacia Cuba, especialmente en medio de un entorno regional cada vez más volátil.

Mientras tanto, el gobierno estadounidense afirma que su objetivo es promover la libertad y el bienestar de los pueblos cubano y venezolano, aunque críticos señalan que una política basada en sanciones y presión excesiva podría tener consecuencias humanitarias y diplomáticas de largo alcance.

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