A 54 años del combate desigual en el kilómetro 14 de la Autopista Las Américas: la caída histórica de “Los Palmeros”
Por Manuel Jiménez
Santo Domingo – Un 12 de enero de 1972 quedó marcado en la memoria histórica de la República Dominicana como un episodio de violencia política y confrontación armada entre las fuerzas del Estado y un reducido grupo militante de izquierda conocido como Los Palmeros.
A 54 años de ocurrido, este enfrentamiento sigue siendo recordado por su carácter trágico, la disparidad de fuerzas y las profundas consecuencias sociales y políticas que trajeron consigo.
Los Palmeros —liderados por Amaury Germán Aristy— eran parte de los llamados Comandos de la Resistencia, un pequeño grupo armado inspirado en ideales revolucionarios que buscaban desafiar al régimen del entonces presidente Joaquín Balaguer, en medio de lo que fue un periodo de profundas tensiones políticas y violencia en el país.
Era un ambiente marcado por confrontaciones entre el Estado y diversos sectores de oposición armada, especialmente después de la guerra civil de 1965 y durante los años siguientes del gobierno balaguerista.
Los Palmeros estaban acusados por las autoridades de haber participado en asaltos para financiar sus actividades revolucionarias, entre ellos el célebre asalto a la sucursal del The Royal Bank of Canada, en el ensanche Naco, ocurrido el 8 de noviembre de 1970, acción por la cual la policía responsabilizó a varios individuos vinculados al grupo, entre ellos Germán Aristy, Virgilio Perdomo Pérez, Ulises Cerón Polanco y Bienvenido Leal Prandy, alias La Chuta.
Los cuatro hombres se habían ocultado durante meses, huyendo de una intensa persecución policial y militar. Finalmente, los servicios de inteligencia del Estado lograron localizar su escondite en una vivienda cercana al kilómetro 14 y medio de la Autopista Las Américas, en las afueras de Santo Domingo.
A partir de ese momento, la etapa final de la confrontación se desató. La noche del 11 de enero de 1972, las fuerzas del orden sitian la vivienda donde se ocultaban Los Palmeros. A primeras horas de la madrugada del día siguiente, se desató un combate que ha sido descrito por historiadores y crónicas de la época como una de las confrontaciones más desiguales en la historia moderna de la República Dominicana.

Las fuerzas oficiales —integradas por elementos de la Policía Nacional, el Ejército Nacional, la Marina de Guerra y la Fuerza Aérea Dominicana— contaban con numerosas ventajas logísticas y armamentísticas, incluidas armas pesadas como cañones de 105 mm, bazucas, morteros, helicópteros y el apoyo aéreo de un avión de origen estadounidense.
Los insurgentes, por su parte, eran cuatro jóvenes con armamento ligero, resistencia física y una determinación ideológica firme, pero prácticamente desprovistos de medios para enfrentar un cerco militar de tal magnitud.
Los efectivos estatales, que se estima contaban con entre 250 y 500 hombres, comenzaron a hostigar el lugar desde la madrugada, obligando a los rebeldes a resguardarse en una cueva cercana al escondite apresado.
El enfrentamiento se extendió por más de 10 horas. En las primeras etapas del combate murieron Bienvenido Leal Prandy (La Chuta) y Ulises Cerón Polanco, así como varios miembros del contingente oficial; sin embargo, su número y armamento garantizaban una superioridad abrumadora.
Germán Aristy y Virgilio Perdomo Pérez continuaron resistiendo desde la cueva hasta horas de la tarde, pero finalmente también cayeron en el fuego cruzado.
El saldo final fue la muerte de los cuatro insurgentes, hechos que algunas fuentes describen como una verdadera “masacre”, y otros como la conclusión violenta de una operación represiva del Estado contra la disidencia armada.
La noticia de las ejecuciones generó conmoción en amplios sectores de la sociedad dominicana. Durante horas, la población se mantuvo a la expectativa escuchando las transmisiones de emisoras como Radio Mil y Radio Comercial que relataban minuto a minuto el avance de las fuerzas del orden y el desarrollo del combate.
La respuesta popular no se hizo esperar. En diversos barrios de Santo Domingo —como Ciudad Nueva, San Lázaro, San Carlos, Villa Francisca y Villa Consuelo— se produjeron manifestaciones estudiantiles y populares en repudio al operativo y en solidaridad con Los Palmeros, lo que llevó a nuevos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, y la propia Universidad Autónoma de Santo Domingo fue rodeada por agentes del orden para contener la protesta estudiantil.

Los cuerpos de los cuatro jóvenes fueron finalmente entregados a sus familias y enterrados tras marchas fúnebres y actos de duelo en medio de tensiones entre la población y las autoridades, que inicialmente se habían negado a permitir la entrega de los restos.
Años más tarde, el Estado dominicano promulgó la Ley 1‑13, que declara cada 12 de enero como el “Día de la Resistencia Heroica”, conmemorando la memoria de Los Palmeros y su lucha, independientemente de la controversia que rodea su accionar.
Hoy, a 54 años de ese desigual combate en el kilómetro 14 de la Autopista Las Américas, la figura de Amaury Germán Aristy y sus compañeros continúa siendo objeto de debate histórico.
Para algunos, representan la protesta radical contra un régimen percibido como autoritario; para otros, son recordados como jóvenes que pagaron con su vida una lucha armada que no logró sus objetivos.
Independientemente de las interpretaciones, el episodio dejó una huella profunda en la memoria colectiva dominicana y se mantiene como un referente de la violencia política y la confrontación social en uno de los periodos más tensos del país.

