Exempleadas denuncian agresiones sexuales por parte de Julio Iglesias
Madrid, España —13 de enero de 2026 — Dos mujeres que trabajaron para el reconocido cantante español Julio Iglesias han presentado denuncias públicas por presuntos casos de acoso y agresión sexual que se habrían producido en 2021, según una investigación conjunta de elDiario.es (España) y Univisión Noticias (Estados Unidos).
Las acusaciones detallan un ambiente de control, abuso de poder y humillación en las residencias privadas del artista, ubicadas en la República Dominicana, Bahamas y España, según las fuentes periodísticas.
Las dos mujeres —identificadas en los reportes bajo nombres ficticios para proteger sus identidades— sostienen que mientras trabajaban en las mansiones de Iglesias en Punta Cana (República Dominicana) y Lyford Cay (Bahamas), sufrieron agresiones sexuales que incluyeron penetraciones sin consentimiento, tocamientos no deseados, presión constante para mantener relaciones sexuales, abusos físicos y humillaciones verbales y psicológicas.
Una de las afectadas trabajaba como empleada del hogar y la otra como fisioterapeuta dentro del régimen interno de trabajo que tenían estas residencias. Según el reportaje, los hechos ocurrieron en 2021, cuando Julio Iglesias tenía 77 años y una de las mujeres tenía apenas 22 años.
Ambas describen un ambiente laboral caracterizado por un estricto control, restricciones a su libertad personal y un patrón de abuso que se extendió durante su empleo. En declaraciones recopiladas por los medios, la mujer que trabajaba en el servicio doméstico relata que Iglesias la llamaba repetidamente a su habitación tras largas jornadas laborales, donde según su testimonio se producían encuentros sexuales sin su consentimiento.
Ella afirma que era sometida a penetraciones y también a bofetadas y vejaciones físicas y verbales, describiendo la experiencia como profundamente traumática y con presencia de otras empleadas que ocupaban posiciones de mayor jerarquía en la casa.
La fisioterapeuta, por su parte, asegura que Iglesias la besó en la boca y tocó sus pechos sin consentimiento en múltiples ocasiones, incluso en espacios comunes como la playa y la piscina de la residencia.
Estos episodios, según su testimonio, formaban parte de una dinámica de acoso y humillación continuos que ella y otras trabajadoras vivieron dentro de ese entorno laboral. Ambas mujeres también denunciaron que fueron obligadas a realizar pruebas médicas invasivas, incluyendo revisiones ginecológicas, test de embarazo y exámenes para detectar enfermedades de transmisión sexual, así como a responder preguntas de índole sexual durante el proceso de contratación y empleo.
Los informes apuntan a que se les exigía enviar fotografías y responder cuestionamientos personales, generando un entorno laboral que bordea el abuso y la explotación. Según la investigación periodística, las acusaciones están respaldadas por documentación variada, como fotografías, grabaciones, mensajes de WhatsApp, registros de llamadas y solicitudes de permisos migratorios, que han sido presentados por las extrabajadoras como evidencia de sus vínculos laborales y de las circunstancias en que ocurrieron los hechos.
En uno de los testimonios, la mujer que trabajaba como empleada doméstica calificó la residencia de Iglesias en Punta Cana como “la casita del terror”, describiendo un ambiente de miedo constante y control absoluto por parte del cantante y de la estructura jerárquica de la casa.
Hasta el momento de la publicación de los informes, Julio Iglesias no ha ofrecido ninguna declaración pública sobre las acusaciones. Los periodistas de elDiario.es y Univisión Noticias han señalado que han intentado repetidamente contactar al cantante y a sus representantes legales para obtener su versión de los hechos, sin recibir respuesta.
La difusión de estas denuncias ha generado también reacciones políticas en España. El Grupo Municipal de Más Madrid ha exigido al Ayuntamiento que se le retire a Iglesias el título de Hijo Predilecto de Madrid, concedido en 2015, argumentando que la figura pública del artista debe estar alineada con valores de respeto e integridad, especialmente frente a graves acusaciones de violencia sexual.
Rita Maestre, portavoz de la formación, ha subrayado en redes sociales que “ni el más famoso ni el más admirado, nadie debe quedar impune” y ha respaldado la fuerza del movimiento feminista para que las víctimas denuncien sin miedo.
Julio Iglesias es uno de los artistas españoles más populares y exitosos de la historia, con una carrera musical que abarca décadas y ventas que lo han consagrado como uno de los cantantes latinos más vendidos en todo el mundo.
Su figura pública, sin embargo, ahora enfrenta una de las pruebas más serias en términos de reputación tras estas acusaciones surgidas en un contexto de mayores medidas de visibilización y denuncia de abusos laborales y sexuales.
El caso sigue abierto en el ámbito mediático, y todavía no se han anunciado cargos penales formalizados por las autoridades competentes, mientras que el debate social continúa sobre cómo abordar este tipo de señalamientos cuando involucran a figuras tan prominentes del ámbito cultural y artístico.

