Peligros del segundo período de gobierno
Por Euri Cabral
En la historia política moderna de nuestro país, a partir del retorno a la democracia plena con la llegada del PRD al poder en 1978, los presidentes que hemos tenido y que han logrado reelegirse, han pasado por situaciones muy difíciles en su segundo mandato.
El primer caso es el del presidente Balaguer, que después de gobernar con mano muy dura e irrespetando los derechos humanos durante los 12 nefastos años de 1966 a 1978, retornó al poder en 1986 y en un primer período le dio un giro a su política represiva, realizando un primer gobierno aceptable desde el punto de vista de la democracia. Pero en 1990, a pesar de estar en una edad muy avanzada y ya con serios problemas de salud, fue a elecciones como candidato y montó un fraude contra el profesor Juan Bosch, logrando mantenerse en el poder por un segundo período. Y desde ese momento se asomaron los graves peligros de los segundos mandatos.

Desde el punto de vista económico, el país atravesó situaciones muy dificiles, crisis de gasolina, de comida, de crecimiento, en fin, el gobierno se fue deteriorando mientras la corrupción crecía de manera incontrolable. El doctor Peña Gómez y el PRD se convirtieron en la opción de la población para las elecciones del 1994 ante el deterioro del gobierno balaguerista. Pero, nuevamente, el doctor Balaguer propició un fraude electoral, esta vez contra el doctor Peña Gómez, quien lo enfrentó de manera firme. En ese momento, el país estuvo al borde de una guerra civil, pero por la protección divina que tiene nuestra nación, se logró el famoso “Pacto por la Democracia”, se le permitieron solo dos años a Balaguer y le impidieron ser candidato en las elecciones del 1996, que fueron ganadas por el PLD y el doctor Leonel Fernández.

El doctor Fernández fue el siguiente en vivir los avatares y peligros de un segundo período. En principios, actuó muy bien cuando no quiso intentar reelección en el 2000, pero luego que volvió al poder en el 2004 y hacer un buen gobierno, se reeligió en el 2008 y en ese período empezaron a desarrollarse los problemas y situaciones dificiles. Lo primero fue un duro enfrentamiento con su amigo y soporte político, Danilo Medina, quien entendía que era a él que le correspondía la candidatura presidencial del PLD en el 2008. En ese momento, se inició la separación de estos dos grandes líderes dominicanos. El segundo período de Leonel fue tomando el mismo curso de aumento de la corrupción, de dificultades económicas y políticas, y de intento de volver a postularse por un tercer período consecutivo. Eso no fue posible, pues la fortaleza interna de Danilo y las amenazas de Hipólito de que metería preso a Leonel si ganaba las elecciones, llevaron al presidente Fernández a no intentar una segunda reeleción y apoyar a Danilo, que ganó las elecciones del 2012.
El presidente Medina hizo un primer gobierno muy bueno, lleno de novedades, de grandes inversiones, de transformaciones significativas en todos los órdenes de la sociedad dominicana, lleno de humildad y de mucha eficacia. Logró reelegirse en el 2016, luego de vencer a Leonel en una lucha interna que volvió a incrementar la enemistad entre ellos. Pero el maleficio del segundo período, también atrapó a Danilo. Los niveles de corrupción se incrementaron, hubo amagos de intentar una tercera reeleción, pero la fuerza de Leonel lo evitó. Sin embargo, ese maleficio de los segundos períodos, llevó a una división del PLD y a su derrota electoral en las elecciones del 2020.

El fantasma del segundo período ahora pende sobre el presidente Abinader, quien ganó holgadamente las elecciones del 2020 y 2024, pero hoy está en una difícil situación. Aunque desde el principio, él ha dicho, y ha sido firme en eso, que no va a intentar una segunda reelección, su segundo período se ha visto empañado grandemente con grandes casos de corrupción y con la caída abrupta de la imagen del gobierno. El caso Senasa fue un golpe mortal para el presidente y su administración. Al parecer, el maleficio del segundo período está llevando a que los funcionarios del PRM se desesperen, sabiendo que muy pronto prodrían estar fuera del poder, y se han vuelto loco aumentando los niveles de corrupción.
En este momento, el presidente Abinader debe saber manejarse y tener mucho cuidado con el entorno que le rodea, con los funcionarios de mayor cercanía. En los entornos de los presidentes es que se producen los mayores casos de corrupción y de irracionalidad en el manejo de los recursos del Estado. El presidente Abinader debe seguir oxigenando su gobierno con gente honesta, integra, eficaces, aunque no sean del PRM, porque él es el presidente de todos los dominicanos, no de los militantes de un partido.

El presidente Abinader debe entender que el país está por encima de cualquier interés partidario o personal. Que la fortaleza de un presidente en ejercicio no se mide por su popularidad, sino por su integridad y por el respeto al legado que construye. Confiamos que el presidente Abinader seguirá por ese camino, para bien del país, para el bien de todos. Dios lo proteja.
Euri Cabral
Economista y Comunicador

