Pemex acumula deterioro de 52.6 mil millones de pesos en activos por baja del crudo y exportaciones a Cuba
México, 17 enero. – En medio de este panorama financiero complicado, la estrategia de exportar petróleo y derivados a Cuba ha encendido un debate intenso entre analistas, políticos y especialistas energéticos, tanto dentro como fuera de México.
Tras la crisis venezolana y las sanciones de Estados Unidos contra el régimen de Nicolás Maduro, México ha emergido como uno de los principales proveedores de crudo para la isla caribeña, una posición que ha tenido consecuencias económicas directas para Pemex.
De acuerdo con información pública presentada por la petrolera ante la SEC, entre enero y septiembre de 2025 su filial Gasolinas Bienestar exportó a Cuba un volumen promedio de 17 200 barriles diarios de petróleo crudo y 2 000 barriles diarios de productos derivados, por un valor reportado de 400 millones de dólares (equivalentes a aproximadamente 7 900 millones de pesos).
Sin embargo, investigaciones periodísticas y datos de comercio exterior ponen en cuestión la transparencia de esos números. Un análisis realizado por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) y reportado por varios medios indica que los registros aduanales de exportación muestran que Pemex y su filial realizaron al menos 60 envíos de hidrocarburos a Cuba en ese mismo periodo, con un valor total que supera los 3 048 millones de dólares —lo que implica que la petrolera habría declarado solo cerca del 13 % de sus exportaciones a la isla ante la SEC.
Este hecho ha generado críticas y cuestionamientos sobre la gestión corporativa y la comunicación financiera de Pemex, particularmente en lo relativo a sus obligaciones frente a organismos reguladores internacionales.
La discrepancia entre lo reportado ante la SEC y lo registrado ante las autoridades aduanales mexicanas ha sido calificada como una “omisión significativa” por expertos en transparencia financiera.
El papel geopolítico de México y las tensiones con Estados Unidos
El cambio en las dinámicas de suministro energético hacia Cuba no solo tiene implicaciones económicas para Pemex, sino también un trasfondo geopolítico que ha llamado la atención de gobiernos y analistas externos.
Según reportes internacionales, México pudo haber superado a Venezuela como principal proveedor de petróleo a Cuba en 2025, una transformación que ocurre en un contexto de impredecibles relaciones entre Washington, La Habana y Ciudad de México.
La administración de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum ha defendido estos envíos como parte de acuerdos históricos y, en algunos casos, declaraciones oficiales han señalado que forman parte de esfuerzos humanitarios y de cooperación bilateral.
No obstante, la falta de claridad total sobre los volúmenes reales y el valor de las transacciones ha alimentado especulaciones sobre la verdadera naturaleza económica de estos acuerdos. Esto se complica aún más cuando se considera que buena parte del crudo enviado es de calidad ligera, más fácil y menos costosa de refinar —algo que históricamente se ha exportado antes que se utilice en el mercado interno.
Consecuencias para la producción y la economía interna
Mientras tanto, el efecto combinado de precios internacionales bajos, altos costos operativos y exportaciones controvertidas —en un contexto donde la producción de crudo ha mostrado señales de estancamiento o incluso reducción— ha deteriorado no solo los activos de Pemex, sino también su capacidad financiera operativa general.
El reporte al 30 de septiembre de 2025, al elaborar estados financieros bajo estándares internacionales (IFRS), subraya cómo la empresa debe enfrentar no solo desafíos de mercado sino también exigencias de transparencia ante inversionistas y reguladores externos.
Dilema energético y futuro de Pemex
Al observar estas tendencias en conjunto, el panorama para Pemex se presenta lleno de desafíos estructurales que van más allá del simple deterioro contable de sus activos. El papel de la estatal como proveedor extranjero de petróleo para Cuba abre preguntas sobre prioridades estratégicas frente a la necesidad de garantizar el abastecimiento nacional, sostener niveles de producción competitivos y generar ingresos que contribuyan al desarrollo económico de México en lugar de tensar su ya frágil situación financiera.
Analistas en energía han advertido que, si estas prácticas de exportación continúan sin mecanismos claros de compensación económica y transparencia, podrían profundizar el deterioro de la empresa y su posición en mercados internacionales, al tiempo que aumentan los costos financieros y operativos para mantener sus activos productivos.
Por otro lado, la disputa entre cifras oficiales y registros alternativos —tanto en envíos de petróleo como en el reporte de activos— pone en relieve la necesidad de mayor vigilancia y rendición de cuentas en una de las empresas más importantes del sector energético latinoamericano.
Como resultado, ha cobrado fuerza la discusión sobre si Pemex, en su rol actual, puede equilibrar su función como actor económico clave para México con las crecientes presiones internacionales y los desafíos internos que enfrenta, en un momento en que el futuro del petróleo como recurso energético global sigue en debate
Fuente: El Financiero, México

