EEUU mantuvo comunicación con Cabello antes y después de la captura de Maduro

Caracas, 18 enero. – Funcionarios del gobierno de Estados Unidos, bajo la administración del presidente Donald Trump, mantuvieron conversaciones secretas y continuas con el ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, meses antes de la operación militar que culminó con la captura del expresidente Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, y dichos contactos se han extendido tras ese suceso, según diversos reportes publicados por agencias internacionales.

De acuerdo con informaciones de la agencia Reuters y otros medios, la administración estadounidense inició estos diálogos con Cabello en los primeros días del actual mandato de Trump y siguió en comunicación con él en las semanas previas al operativo que llevó a la detención de Maduro y su esposa, Cilia Flores.

Las conversaciones se llevaron a cabo tanto de manera directa como a través de intermediarios, y estuvieron orientadas a coordinar aspectos de seguridad interna en Venezuela ante un eventual cambio de poder.

Advertencias clave de Estados Unidos a Cabello

Según las fuentes consultadas por Reuters, parte de las advertencias transmitidas a Cabello consistió en exhortarle a no utilizar los servicios de seguridad del Estado ni a los grupos militantes afines al chavismo —incluidos los llamados “colectivos”— para reprimir o atacar a la oposición venezolana.

Washington consideraba que el despliegue de estas fuerzas podía desencadenar un escenario de caos interno y violencia, lo cual pondría en riesgo la estabilidad y los planes de transición política que Estados Unidos buscaba promover en Venezuela tras la captura de Maduro.

Las comunicaciones también abordaron temas como las sanciones estadounidenses que pesan sobre Cabello y la acusación judicial que enfrenta en tribunales de Estados Unidos por presuntos delitos de narcotráfico, en la misma causa en la que se fundamentó la orden para la captura de Maduro.

A pesar de figurar en los cargos presentados por Washington, Cabello no fue detenido durante el operativo del 3 de enero, lo que ha generado cuestionamientos sobre su papel y la naturaleza de los contactos entre él y la administración estadounidense.

Rol político y estratégico de Cabello

Diosdado Cabello, de 62 años, es considerado una de las figuras más poderosas del chavismo y ha sido descrito históricamente como el “número dos” del oficialismo, con amplia influencia sobre los servicios de inteligencia, la policía, las fuerzas armadas y los colectivos progubernamentales.

Colaborador cercano del fallecido presidente Hugo Chávez y luego uno de los principales ejecutores de las políticas del propio Maduro, Cabello ha mantenido una posición dominante en el aparato estatal durante décadas.

No obstante, su relación con la actual presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, no se considera particularmente cercana ni carente de tensiones, a pesar de que ambos comparten roles prominentes en el nuevo contexto político pos‑Maduro.

Reuters y otros medios han señalado que Washington percibe a Rodríguez como eje central de su estrategia en Venezuela, pero reconoce que Cabello tiene la capacidad de influir decisivamente en el curso de los acontecimientos —tanto para sostener como para obstaculizar los esfuerzos de consolidación del poder interino— debido a su control sobre elementos clave del Estado y las fuerzas de seguridad.

Comunicaciones continúan tras la captura

Los contactos entre representantes de Estados Unidos y Cabello no se limitaron a la fase previa de planificación del operativo, sino que presuntamente continuaron luego de la captura de Maduro.

Las fuentes citadas por Reuters han señalado que estas comunicaciones han seguido con el propósito de monitorizar la situación interna y evitar posibles reacciones adversas que puedan desestabilizar al país o perjudicar la seguridad de la transición política en curso.

Contexto internacional y reacción

El hecho de que la administración Trump haya entablado estos diálogos con Cabello ha suscitado diversos análisis internacionales. Por un lado, algunos observadores ven estas conversaciones como parte de una estrategia pragmática para asegurar un grado de orden y evitar una escalada de violencia tras la repentina desaparición de Maduro del poder.

Por otro, críticos han señalado la complejidad de mantener contacto con un funcionario que enfrenta sanciones y acusaciones de narcotráfico en Estados Unidos, subrayando la tensión entre los objetivos de seguridad y las implicaciones legales en torno a figuras como Cabello.

Este episodio se inscribe en un momento delicado del escenario venezolano, marcado por la captura de Maduro, la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta interina conforme a la interpretación de la Constitución venezolana, y los esfuerzos de Washington por influir en una transición que incluya seguridad, producción petrolera y estabilidad política sin desencadenar una espiral de violencia interna.

La administración estadounidense ha enfatizado en foros internacionales que su objetivo es facilitar una transición pacífica y organizada en Venezuela, aunque el método y las alianzas practicadas —como las negociaciones discretas con Cabello— han generado un intenso debate sobre la mejor manera de lograrlo sin comprometer principios legales ni desequilibrar el frágil equilibrio político del país.

Comentarios
Difundelo