Santiago Hazim, Senasa y el esquema de sobornos: fondos desviados para la campaña del PRM, según testigos clave
Santo Domingo, 19 de enero de 2026. En declaraciones ofrecidas al Ministerio Público, José Pablo Ortíz Giráldez, amigo personal por más de tres décadas del exdirector del Seguro Nacional de Salud (Senasa), Santiago Hazim, afirmó que fue este quien lo instruyó para canalizar sobornos que serían destinados, exclusivamente, al financiamiento de la campaña electoral del Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Según su testimonio, Hazim fue enfático en que los recursos recaudados por medio de sobornos no tenían otro propósito que no fuera el proselitismo político de su partido y que, por esa razón, no le correspondía ningún tipo de comisión por su papel como intermediario, como había sido habitual en etapas anteriores del esquema.
Esta afirmación forma parte del expediente que investiga un complejo entramado de corrupción administrativa en el seno de Senasa y que involucra a varios empresarios, exfuncionarios y colaboradores cercanos.
De acuerdo con las investigaciones realizadas por la Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa (PEPCA), el esquema de sobornos operó desde finales del año 2020 y se extendió hasta agosto del año 2025.
Durante ese periodo, los pagos ilegales fueron realizados en dos modalidades principales: inicialmente a través de transferencias bancarias y, posteriormente, por medio de entregas en efectivo. Esta última modalidad,
según los testimonios recabados, fue adoptada tras la vinculación de Ortíz Giráldez en el caso de corrupción conocido como “Operación Calamar”, lo cual llevó a los involucrados a modificar los mecanismos de pago a fin de eludir posibles rastreos financieros.
Ortíz Giráldez relató que fue entre marzo y abril de 2023 cuando Santiago Hazim lo convocó a una reunión para reactivar los pagos de sobornos. Esta vez, le ordenó que las entregas fueran realizadas exclusivamente por Eduardo Read Estrella, empresario también investigado en este caso.
Ortíz explicó que el esquema había sido interrumpido en septiembre de 2022 tras su implicación en el mencionado caso Calamar, donde se le acusaba de participar en el cobro de sobornos a bancas de apuestas y loterías. A raíz de ello, se detuvo momentáneamente el flujo de dinero.
No obstante, Hazim habría solicitado que se retomaran las operaciones, pero ahora bajo estrictas condiciones, orientadas exclusivamente a respaldar los esfuerzos electorales del PRM.
Durante su interrogatorio, Ortíz Giráldez enfatizó que su rol como intermediario en esta nueva etapa no le reportó beneficios personales, ya que Hazim reiteró que el dinero debía dirigirse íntegramente a las actividades proselitistas.
A diferencia de las transacciones bancarias en las que recibía un 10% como comisión, con las entregas en efectivo nunca obtuvo esa participación. “El doctor Santiago Hazim insistió en varias ocasiones que el dinero de ese negocio no era para otra cosa que no fuera para la campaña electoral”, declaró Ortíz Giráldez ante los fiscales Alexis Piña Echavarría y Aurelio Valdez.
El testigo también relató cómo se realizaban las entregas de efectivo. Las mismas se hacían en fundas negras, directamente a Hazim, y los lugares variaban según las circunstancias: calles de la capital, vehículos propiedad del exdirector de Senasa, restaurantes y apartamentos alquilados mediante plataformas como Airbnb.
Ortíz Giráldez aseguró que, si bien había participado en esquemas similares anteriormente, esta etapa fue particularmente opaca, ya que nunca tuvo conocimiento preciso de las sumas manejadas, ni del destino final de los recursos más allá de lo expresado por Hazim.
Por su parte, el empresario Eduardo Read Estrella confirmó en su testimonio ante la PEPCA que el esquema de sobornos sufrió una transformación luego de la implicación de Ortíz Giráldez en la “Operación Calamar”.
Indicó que, desde septiembre de 2022 hasta agosto de 2025, entregó aproximadamente RD$1,109,010,761.29 en efectivo como parte de este mecanismo, el cual fue ejecutado, según dijo, bajo instrucciones directas de Santiago Hazim.
Agregó que tres o cuatro meses antes de las elecciones de 2024, Hazim le solicitó un aporte personal de 25 millones de pesos para la campaña, no asociado a ningún contrato. Read Estrella accedió a entregar 12 millones, indicando que prefería entregarlos personalmente, a lo cual Hazim se negó, insistiendo en que él mismo debía recibir el dinero.
Cinty Acosta, propietaria de la empresa Nutrimed, también figura entre los testigos clave del expediente. Reconoció haber entregado sobornos a través de Ortíz Giráldez y, tras su salida del esquema, a Germán Rafael Robles Quiñones, exconsultor jurídico del Senasa.
Según su declaración, Robles recibió más de RD$536,000,000.00 en efectivo, que ella le entregaba directamente, ya fuera en su residencia en la Avenida Anacaona o en su oficina. Acosta detalló que esta dinámica se mantuvo durante finales de 2022 y el año 2023, a pesar de que su contrato con Senasa fue cancelado en febrero de 2021.
Además, mencionó que aportó RD$150,000 como contribución para la campaña electoral del entonces candidato a diputado José Caraballo, esposo de la también funcionaria Dayelin Ceballos. La solicitud de dicho aporte fue hecha, según relató, por el propio Germán Robles.
Los primeros indicios del esquema se remontan al año 2020. Según los documentos, Cinty Acosta firmó contrato con Senasa el 5 de octubre de ese año y, entre febrero y junio de 2021, entregó cerca de 100 millones de pesos en concepto de sobornos a Ortíz Giráldez.
Paralelamente, Eduardo Read Estrella realizó su primer pago ilegal en noviembre de 2020. A lo largo del proceso, los pagos ascendieron hasta representar entre un 30% y un 35% de los valores adjudicados por los contratos. El esquema se mantuvo activo hasta la salida de Hazim de la dirección del Senasa en agosto de 2025.
Cuando los pagos eran realizados mediante transferencias bancarias, las operaciones se canalizaban a través de empresas controladas o vinculadas a Ortíz Giráldez. Una vez recibidos los fondos, este acudía al Banco de Reservas, donde convertía el 90% de los montos a dólares, que luego entregaba a Hazim.
Las empresas utilizadas incluían, además de las ya mencionadas, Comercializadora Netofa y Comercializadora Gabao, todas ellas bajo el control directo de Ortíz Giráldez.
En su testimonio, Read Estrella manifestó que fue atraído al esquema con la promesa de facilitar la entrada de su empresa en el sistema de salud primaria. Reconoció que, al darse cuenta de que estaba inmerso en una estructura corrupta, ya era demasiado tarde para retirarse sin enfrentar represalias.
Aseguró que nunca denunció la situación porque Hazim se proyectaba como un hombre con respaldo dentro del poder político. Relató que en septiembre de 2022 fue convocado a una oficina adyacente al despacho de Hazim, quien le pidió que continuara realizando los pagos, ya no mediante transferencias a empresas vinculadas a Ortíz Giráldez, sino entregándole el dinero directamente a él o a través de nuevas entidades comerciales no relacionadas con el intermediario.
En cuanto a los montos totales desembolsados, Read Estrella indicó que, entre noviembre de 2020 y agosto de 2025, pagó más de RD$1,621,337,217.15 a José Pablo Ortíz Giráldez, siempre por instrucciones directas de Santiago Hazim. De ese total, más de RD$1,100 millones fueron entregados en efectivo.
Por su parte, Cinty Acosta declaró ante la PEPCA que, tras la implicación de Ortíz Giráldez en la “Operación Calamar”, procedió a notificarle mediante acto de alguacil número 638/2022, fechado el 14 de septiembre de 2022, que el contrato de servicios firmado con él quedaba suspendido hasta que resolviera su situación legal.
Fue entonces cuando Germán Robles le comunicó que él asumiría como nuevo receptor de los pagos. Además, Acosta reveló que, desde diciembre de 2020 hasta 2023, distribuyó regalos navideños entre empleados de Senasa, incluyendo al propio Robles.

