Obispos dominicanos llaman a renovar el compromiso bautismal y condenan la corrupción y la violencia social
Santo Domingo, 20 enero. – La Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) hizo un enérgico llamado a la ciudadanía a renovar su compromiso bautismal, al tiempo que manifestó profunda preocupación por los crecientes casos de corrupción administrativa y las múltiples expresiones de violencia que afectan a la sociedad dominicana.
En su carta pastoral con motivo de la festividad de Nuestra Señora de la Altagracia, patrona del pueblo dominicano, los obispos católicos reflexionaron sobre los desafíos que enfrenta el país, en un contexto marcado por relaciones sociales fracturadas, el auge de la criminalidad, la exclusión de los más vulnerables y la persistente impunidad.
Bajo el título “Renovación y compromiso bautismal, desde una perspectiva sinodal”, los prelados señalaron que el pecado y la injusticia no son solo de orden individual, sino también social, y que sus efectos dañan profundamente el tejido humano y colectivo.
“Basta con observar los medios informativos para constatar un mundo de relaciones heridas y fragmentadas en todos los niveles”, indica el documento. En ese sentido, los obispos llamaron a todos los sectores a tomar conciencia de los estragos que genera la corrupción, especialmente cuando impide el acceso a derechos fundamentales como la salud, la educación y la seguridad.
Corrupción, impunidad y exclusión
“El país ha sido testigo de hechos que revelan cómo las manos manchadas por la corrupción han negado medicinas y derechos fundamentales a muchos enfermos, afectando gravemente la dignidad humana”, denunciaron los obispos en la carta, leída en todas las diócesis del país.
Ante esta realidad, exhortaron al sistema judicial a actuar con firmeza, sin privilegios, ni parcialidades. “Que la mano de la justicia, sin privilegios para nadie, sepa sancionar de modo ejemplar a todos según el tamaño del daño causado a la sociedad”, señalaron, insistiendo en que el bien común debe prevalecer sobre cualquier interés político o personal.
La CED advirtió que la tolerancia frente a la corrupción debilita la democracia, socava la confianza ciudadana en las instituciones y perpetúa la desigualdad.
Familia, juventud y violencia
En otro apartado de la carta pastoral, los obispos reafirmaron la centralidad de la familia como pilar de la sociedad y del compromiso bautismal. Manifestaron su pesar por las múltiples muertes derivadas de la violencia intrafamiliar, la delincuencia, el crimen organizado, el consumo de drogas y los accidentes de tránsito, que en su conjunto reflejan un deterioro de los valores humanos y espirituales.
“Muchas realidades familiares desgarran el corazón del ser humano, y evocan las lágrimas de Jesús ante la tumba de Lázaro para expresar su cercanía a quienes sufren”, expresaron.
También hicieron un llamado urgente a la protección integral de niños, niñas y adolescentes, denunciando toda forma de violencia, abuso y exclusión que afecte su bienestar físico, emocional y espiritual.
Escucha, diálogo y uso responsable de la tecnología
Los obispos resaltaron la importancia del diálogo y la escucha como vías esenciales para sanar las divisiones sociales. Enfatizaron que el proceso sinodal impulsado por la Iglesia implica una actitud de apertura y comunión con el otro, incluso en medio de diferencias.
“El escuchar es fundamental para renovar nuestras relaciones”, afirmaron, al tiempo que advirtieron sobre el uso nocivo de las redes digitales cuando se emplean para propagar el odio, la violencia verbal o la desinformación. Exhortaron a utilizar estas herramientas para promover la verdad, proteger a los más débiles y fomentar el bien común.
Medio ambiente: una responsabilidad compartida
En su mensaje, la Conferencia del Episcopado también abordó el tema del medio ambiente, subrayando que la creación no debe ser vista como un recurso explotable, sino como un don confiado a la humanidad.
Expresaron preocupación por la acumulación de basura, la contaminación y la creciente presencia del sargazo en las playas del país. En ese contexto, pidieron al Estado y a la ciudadanía asumir un rol más proactivo en la protección de los recursos naturales y en la promoción de políticas públicas sostenibles.
Un llamado a la conversión y a la acción
Finalmente, los obispos invitaron al pueblo dominicano a renovar su compromiso bautismal a través de una doble actitud: la renuncia a toda forma de mal, violencia y corrupción, y la decisión firme de construir una sociedad más justa, fraterna y solidaria.
“Todos nos hemos bautizado en un solo Espíritu para formar un solo cuerpo”, concluye la carta pastoral, que reitera la misión de la Iglesia de acompañar al pueblo dominicano en la búsqueda de la verdad, la justicia y la paz.

