Obispo Castro Marte exhorta a servidores públicos a servir al país, no a lucrarse; Abinader no asiste por virus gripal
HIGÜEY, República Dominicana, 21 enero. – En el marco de la solemne eucaristía celebrada este domingo 21 de enero en la Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia, el obispo de la Diócesis de Higüey, monseñor Jesús Castro Marte, dirigió un firme mensaje a los funcionarios públicos y líderes sociales, instándolos a ejercer sus responsabilidades con integridad, transparencia y compromiso con el bien común, y no con miras al enriquecimiento personal.
Durante la homilía central con motivo del Día de la Virgen de la Altagracia, patrona espiritual del pueblo dominicano, Castro Marte subrayó que los cargos públicos deben ser concebidos como un espacio de servicio, no como una vía para obtener beneficios personales o patrimoniales.
“Los servidores públicos son para servir al país, no para buscar lucro de ningún tipo”, sentenció el obispo, al tiempo que advirtió que esa responsabilidad ética también alcanza a los profesionales del sector privado, la clase empresarial y a la propia Iglesia, llamada a dar testimonio con hechos y palabras.
El prelado católico enfatizó que quienes están al frente de funciones públicas tienen la obligación de obrar con pulcritud en el manejo de los recursos del Estado, aplicar la ley con justicia, y procurar siempre el respeto a los derechos fundamentales de los ciudadanos. Indicó que la transparencia debe ser una norma de conducta permanente, y no un discurso de ocasión.
“El bien común, no los intereses particulares, debe ser el eje de toda acción pública”, recalcó monseñor Castro Marte, al exhortar a quienes detentan el poder a trabajar por la reducción de la pobreza y la eliminación de las brechas sociales.
“A los pies de la Virgen rogamos al Todopoderoso por una bendición muy especial, para abrir caminos de lucha constante por disminuir la pobreza en muchos hermanos, acortando la brecha existente entre ricos y pobres, entre la opulencia y la periferia existencial”, expresó.
Asimismo, el obispo extendió su llamado al sector empresarial y empleador, recordándoles su responsabilidad de garantizar condiciones laborales justas y la protección social mínima a sus trabajadores, conforme establece la legislación dominicana. “No puede haber verdadera justicia social si el empresariado olvida su vocación social y su deber con la dignidad de sus empleados”, apuntó.
De igual manera, invitó a la sociedad civil a sumarse a la construcción de un país más justo, destacando que el Estado requiere del respaldo activo de todos los sectores para cumplir su misión de garante de derechos y libertades.
Advirtió, no obstante, sobre el deterioro del orden público y la creciente normalización de conductas que desafían a la autoridad, citando como ejemplos los accidentes de tránsito, asaltos, estafas y otros actos violentos. “Imperan muchas acciones que son franco y elocuente desafío a la autoridad, y terminan trayendo luto y vergüenza a nuestras familias y a la vida nacional”, lamentó.
Monseñor Castro Marte recordó que el servicio al prójimo es un principio evangélico que debe guiar la vida de todos, más aún la de quienes ejercen liderazgo. “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”, dijo, citando una conocida frase que resume —a su juicio— la verdadera grandeza de una vida con propósito.
Antes de concluir, el obispo pidió la intercesión de la Virgen de la Altagracia por el fortalecimiento del núcleo familiar, la siembra de valores en las nuevas generaciones, y para que los actores políticos aporten positivamente a un genuino proyecto de nación.
Presidente Abinader ausente por quebranto de salud; vicepresidenta Peña lo representa

La ceremonia religiosa, que congregó a miles de feligreses, contó con la asistencia de altas autoridades civiles y militares, incluyendo la vicepresidenta de la República, Raquel Peña, quien acudió en representación del presidente Luis Abinader, ausente de los actos por presentar un cuadro gripal.
La información fue ofrecida por la primera dama, Raquel Arbaje, quien al llegar a la basílica explicó que el mandatario comenzó a presentar síntomas la noche anterior, incluyendo fiebre de más de 38 grados, tos persistente y falta de energía. “No me dejó dormir en toda la noche. Hoy me dijo: ‘Raquel, no tengo fuerzas’. No es influenza, sino un virus gripal común”, relató Arbaje.
Junto a la vicepresidenta Peña y la primera dama, estuvieron presentes el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza; la alcaldesa de Higüey, Karina Aristy; la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía; el expresidente Hipólito Mejía; y el ministro de Defensa, Carlos Luciano Díaz Morfa, entre otras personalidades.
La celebración de este año coincidió con la ejecución de trabajos de remodelación y mejoras en los alrededores del santuario mariano, como parte de un proyecto de impulso al turismo religioso en la región Este del país. Las autoridades también desplegaron un amplio operativo de seguridad, con miles de voluntarios y efectivos preventivos para resguardar la integridad de los peregrinos.
Durante la misa, se registró un leve incidente cuando un feligrés sufrió un desmayo a pocos metros del área donde se encontraban sentadas la primera dama y la vicepresidenta. El hecho no pasó a mayores y fue atendido de inmediato por personal médico en el lugar.
La festividad de Nuestra Señora de la Altagracia, declarada Día de Regocijo Nacional, es considerada una de las tradiciones religiosas de mayor arraigo popular en la República Dominicana, y cada año congrega a miles de devotos que se desplazan a Higüey para rendir tributo a la madre espiritual del pueblo dominicano.

