Renovar y avanzar para que la sociedad no se quede atrás

Por: Luis Fernández

Los tiempos difíciles que nos ha tocado vivir, están reclamando que con determinación y sabiduría se produzcan cambios verdaderos, dirigidos a renovar y avanzar para lograr transformar la realidad existente, impulsando el progreso en la vida política, social, económica, profesional y personal, de modo que se supere el estancamiento y las dificultades, que impiden las aspiraciones de un mejor porvenir.

Es hora de asumir con responsabilidad y entusiasmo un compromiso real de solidaridad con los más pobres y vulnerables, fortaleciendo los valores humanos, avanzando paso a paso, haciendo camino al andar, aprovechando cada instante, para reinventar la realidad circundante mediante la lucha consciente y organizada de una sociedad dispuesta a construir un futuro mejor para sus hijos.

Hay que construir confianza día tras día con la seguridad, de que la unidad de la sociedad nos podrá llevar adelante, no importa los obstáculos que se presenten, a veces no se alcanzan todos los propósitos que nos proponemos, pero esto no debe ser motivo de desilusión y frustración, sino de levantarse con más fuerza, decisión y organización para lograr los objetivos colectivos de la nación.

Hay que dar un giro al rumbo actual, hay que avanzar, seguir adelante, tener disponibilidad para el cambio y esforzarse para conseguirlo, estos nuevos tiempos nos traen nuevos retos, es necesario entender la necesidad de trabajar juntos para enfrentar los desafíos comunes, asumiendo un compromiso activo ciudadano, por el bien común y la renovación permanente de la sociedad.

La sociedad dominicana actual es víctima de una serie de problemas de corrupción, impunidad, violencia, deterioro institucional, exclusión social, fragilidad de las familias, abandono de los más vulnerables, delincuencia, inseguridad ciudadana, desigualdad y falta de oportunidades entre muchos otros, que reflejan la crisis de valores que padece el país y el aumento general del malestar colectivo.

Esta grave situación es analizada por la carta pastoral de la iglesia católica de Enero del 2026, al señalar que, ‘la renovación bautismal implica una actitud activa frente a las realidades que afectan la dignidad humana, como la corrupción, la violencia, la inseguridad ciudadana y la negación de derechos fundamentales, entre ellos la salud, la educación y la vivienda’’.

El documento afirma que estas situaciones no pueden dejar indiferente a la comunidad cristiana, lo que fue reforzado por el presidente de la Conferencia del Episcopado dominicano, Monseñor Héctor Rafael Rodríguez, al presentar la carta pastoral en Santiago el día de la Altagracia,” no podemos vivir una fe cómoda, silenciosa o indiferente, hay que comprometerse con la transformación de la sociedad’’

El arzobispo de Santiago también llamó al uso responsable de los medios de comunicación y las redes sociales, exhortando a evitar la difusión del odio, la calumnia, los chismes y la desinformación y a promover la verdad, la justicia y el respeto a la dignidad humana, lo que fortalecería la participación democrática, el diálogo social y la convivencia pacífica de la sociedad.

Cada día tiene sus luces y sombras y estas marcan el pulso de la vida pública nacional, convivimos con limitados avances institucionales y prácticas que limitan el régimen democrático, lo que aumenta la desconfianza  e incertidumbre ciudadana sobre su futuro social y económico y dificulta la toma de decisiones, conduciendo a la inestabilidad emocional y económica, política y social de la sociedad.

El superar la inercia, el estancamiento, la corrupción y la desigualdad en la sociedad, implica un proceso de renovación y avance continuo de autorreflexión, innovación y cambio, fomentando una ciudadanía activa con una cultura de paz, solidaria y capaz de adaptarse a las nuevas realidades, superando la indiferencia y fomentando la justicia, la honestidad, la equidad y la transparencia.

La renovación y el avance social son fundamentales para lograr superar las dificultades, las desigualdades y las crisis institucionales; en este mundo tan difícil y complejo, se requiere participación activa de la ciudadanía, educación continua y empoderamiento real para impulsar una justicia aplicada con honestidad, superar paradigmas obsoletos y lograr la necesaria transformación del Estado.

Renovar es corregir, incluir y dignificar, es tomar decisiones responsables que conduzcan a una transformación real de la sociedad y el estado, siempre recordando y teniendo bien presente lo dicho por el maestro juan Bosch, en su obra composición Social Dominicana, “lo que ha fracasado no ha sido el pueblo dominicano; ha sido el sistema en que ha vivido”.

Luis Fernández

 Político, escritor y comunicador

 Santo Domingo R.D.

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