Yo siento penas por Rafael Feliz y siento penas por el país
Por Charlie Núñez
No conozco personalmente a Rafael Feliz, destituido rector del Instituto Tecnológico de las Américas, de quien me enteré en medio del escándalo causado con este caso; es hijo de un amigo de hace muchos años, Rafael “Nino” Félix, un reputado académico, hombre de trabajo y ex vicerrector de extensión de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
El joven Rafael Félix, si no me equivoco, se convirtió en el más joven ministro de la juventud, institución donde aparentemente cometió los mismos errores que lo llevaron a su destitución en el ITLA.
¿Cuáles fueron esos errores? Observando el reportaje elaborado por Nuria Piera, viendo patrimonio y los pasivos, leyendo la carta de defensa de este, más que actos de corrupción, lo que se nota es un golpe contundente a la posibilidad de un joven creer y aportar por medio de la política.
Hay muchos que viven proclamando y reclamando una renovación del liderazgo político, el problema es que esa renovación la plantean en función de la edad y no en un cambio de actitud.
En vez de renovar el pensamiento y las acciones en el quehacer político, lo que se está produciendo en este momento es un traspaso influenciado por añejas y malas prácticas de los viejos políticos hacia los jóvenes que aún se atreven o quieren incursionar en política.
Muchos jóvenes creyeron el cuento de los viejos políticos que se montaron en un vehículo nuevo con las mañas del modelo al que realmente pertenecen. Ese sistema político de no reconocer nada bueno del contrario y nada malo de lo suyo no permite dar con la verdad, esa que nos hará libres.
Usando medios de comunicación tradicionales y alternativos, con énfasis especial en las redes sociales, el PRM convirtió a la mitad de la población que se inclinaba por un PLD cuando estaban todos unidos, en ladrones, y a ellos y aliados en impolutos; hoy, con las mismas armas, ahora en manos de otros, les están disparando.
La realidad es que ni todos los de ayer, ni todos los de hoy, ni los de mañana serán todos ladrones, pero corruptos en los de ayer hay, en los de hoy hay y habrá en los de mañana, siempre y cuando no se tomen medidas drásticas para frenar ese flagelo.
No creo que Rafael Félix sea un corrupto, más bien una víctima de ese sistema que él y los de su generación deberían combatir en vez de estar reproduciéndolo, un sistema clientelar que, cuando se está en el poder, se costea con los dineros de todos.
En el Estado existen instituciones que, si desaparecen, no sucedería nada; en esas instituciones los políticos corruptos pueden hacer lo que les dé la gana, pero hay instituciones vinculadas a las áreas más sensibles de una parte de la población, a esa parte que no participa de los teteos ni tiene a Yailin y Tokischa como sus héroes, que deben ser respetadas.
En esta administración del Estado no se ha respetado nada ni nadie, así es como el pueblo se escandalizó con el caso SENASA y ahora el ITLA; fíjense bien, salud y educación. El gobierno debe prepararse, pues ya el cuento cambió; si yo fuera ustedes, reduzco el dinero en manipulación e invierto más en solución; además, freno, aunque duela, el seguir con la francachela y el despilfarro.

