El Sistema Internacional Mundial
Por: Luis Fernández
El mundo actual avanza vertiginosamente en dos direcciones bien definidas que mantienen una lucha constante, los intereses particulares o de grupos y las aspiraciones colectivas de la sociedad, por un lado, la ambición, la opresión y la exclusión y por el otro la libertad, la solidaridad y la justicia social, esta lucha de clases permanente, debilita al Estado y pone en peligro la convivencia democrática.
Cuando el poder político se ejerce para servir a la mayoría de la población, el mundo avanza hacia el bienestar común, pero cuando ese poder se convierte en un instrumento de privilegios para unos pocos poderosos, la sociedad se fractura y en consecuencia surgen las desigualdades que empobrecen la vida social, aumentando, los conflictos y la confrontación.
El mundo actual (2026) se caracteriza por una compleja red de conflictos geopolíticos, inestabilidad mundial y nueva amenazas, como las tensiones entre grandes potencias (EE. UU.-China-Rusia), conflictos en Ucrania, Medio Oriente (Israel-Palestina-Irán), y crisis en África y Myanmar, impulsados por la lucha por recursos naturales y con el aumento de la violencia generalizada.
Esta confrontación provoca una inestabilidad sistémica, desplazamientos forzados masivos, crisis de seguridad alimentaria y un debilitamiento y desconocimiento continuo de las normas internacionales, cuyo cumplimiento es selectivo, lo que afecta la estabilidad global e influye de manera determinante en la realidad social y política de los países.
La situación del mundo de hoy es muy preocupante, se observa una pérdida de confianza en las instituciones tradicionales, lo que conduce a una crisis de legitimidad institucional, la política ha dejado de ser un espacio para persuadir y ya el objetivo no es convencer, sino derrotar al adversario que ha pasado a ser una amenaza peligrosa, que debe ser neutralizada y en el peor de los casos eliminada.
El mundo se encuentra ante una decisión histórica, ante un conflicto más profundo y peligroso, o avanza hacia una cooperación multipolar organizada o se dirige a una era de confrontación caótica, la historia aún se está escribiendo y en esta fase de transición peligrosa, ojala se actué con visión y responsabilidad Para evitar una conflagración convencional, o incluso nuclear.
El nuevo orden mundial debe ser un sistema internacional eficaz de fundamentos éticos universales, que prioricen, la educación, la calidad de vida y la creación de oportunidades, como formas de ofrecer más calidad de vida a las generaciones futuras, hay que hacer frente a los desafíos presentes y futuros, con una nueva visión que rechace las crisis permanentes, ineficientes y desestabilizadoras.
Fortalecer el derecho internacional requiere de mucha voluntad política y un compromiso mundial con la justicia global, la fragilidad del orden internacional, cuyas normas existen pero que su cumplimiento es selectivo, no solo está influyendo en la estabilidad mundial, sino también en las crisis económicas, los desplazamientos masivos de migrantes y los conflictos regionales.
Construir un nuevo orden mundial es posible, el mismo debe traer un cambio de rumbo en las relaciones internacionales y en la estrechez de miras y en la aplicación de políticas miopes despojadas de valores de algunos líderes mundiales, que se niegan a actualizar los fundamentos de un sistema mundial injusto y excluyente y a consolidar un orden que garantice un futuro mejor para todos.
El sistema internacional enfrenta grandes desafíos, como la crisis climática, desigualdad económica global, la pobreza, conflictos geopolíticos, crisis migratorias, y transformaciones tecnológicas, problemas globales que requieren soluciones colectivas, donde la cooperación internacional, la justicia social y el respeto a la soberanía y autodeterminación de los pueblos, prevalezcan sobre los intereses particulares.
A lo largo de la historia el sistema internacional ha estado marcado por la lucha entre cooperación y dominación, mientras muchas naciones han buscado construir mecanismos multilaterales para garantizar la paz y el desarrollo, otras han usado su poder económico y militar para imponer modelos que respondan a sus propios intereses, lo que ha generado profundas desigualdades entre las naciones.
Un sistema global más equilibrado justo y humano, podrá garantizar estabilidad política, desarrollo sostenible y dignidad humana para las generaciones presentes y futuras, una nueva era de paz para el mundo, mayor gobernabilidad y cohesión social, respeto, solidaridad e igualdad entre todas las naciones y a que las decisiones globales se tomen en base a la equidad y a la justicia internacional.
Luis Fernández
Político, escritor y comunicador
Santo Domingo R.D.

