Santo Domingo Este: consolidar los logros exige corresponsabilidad ciudadana
*Por Milton Olivo
La administración municipal de la Costa del Faro, SDE, encabezada por el alcalde Dio Astacio ha marcado un punto de inflexión en la historia de Santo Domingo Este. Por primera vez en su historia, el municipio dejó de administrar crisis, para comenzar a administrar el desarrollo.
Uno de los mayores éxitos de esta gestión ha sido el abordaje integral del histórico problema de la acumulación de basura y los residuos sólidos urbanos. De ser un símbolo del abandono, Santo Domingo Este avanza hoy hacia un modelo moderno de gestión de residuos, acompañado por el rescate de parques, y el embellecimiento de espacios públicos.
A esto se suma la masificación de la enseñanza del inglés, una apuesta estratégica para el desarrollo de su capital humano vital para su desarrollo; resaltan los programas de control de inundaciones, enfrentando un problema que afectaba cada temporada de lluvias a miles de familias; así como el impulso decidido al arte, la cultura, el deporte y la recreación
De manera paralela, superada la etapa de los problemas tradicionales más urgentes, el gobierno municipal ha entrado en una fase superior: La consulta popular. A través de las consultas directas con la ciudadanía, como forma de identificar sus necesidades.
Sin embargo, este proceso enfrenta un desafío extraordinario; incentivar el compromiso y la corresponsabilidad de sus ciudadanos, de manera de incrementar el pago de los servicios recibidos. Actualmente, el cobro de arbitrios por los servicios recibidos no llega el 10% del universo ciudadano, lo que debe llegar este año por lo menos a un 50%. Para disponer de los recursos necesarios para la ciudad que merecemos.

Así como los ciudadanos exigen servicios eficientes —y con razón—, también es necesario que asuman que el desarrollo es una tarea compartida. El ayuntamiento planifica, ejecuta y rinde cuentas; la ciudadanía participa, fiscaliza y debe cumplir con sus compromisos financieros para que la administración municipal pueda disponer de los recursos necesarios para cumplir con las expectativas de su población.
Para tener idea del déficit, es bueno saber que de las consultas con más de 700 Juntas de Vecino, el nivel de necesidades expresadas por estas entidades comunitarias, superaron casi cuatro veces el presupuesto de un año de la alcaldía. Eso, sin tomar en cuenta los demás renglones que requieren inversión. De ahí la imperiosa necesidad de que el gobierno central honre el 10% establecido para las alcaldías, que sufren la presión de los residentes.
Con el éxito demostrado de la administración, encabezada por el Pastor Dio Astacio, Santo Domingo Este ya demostró que puede transformarse. Ahora le corresponde a todos —autoridades y ciudadanos— dar el siguiente paso: consolidar los logros, garantizar su continuidad y construir juntos el futuro del municipio y para todo eso, se requiere de recursos financieros. Que podrían captarse si los ciudadanos pagan los arbitrios establecidos.
Porque una ciudad que progresa, no solo es porque se gobierna bien:
también se sostiene con la responsabilidad de su gente.
Una ciudad que no recauda es una ciudad que se detiene: pagar tus arbitrios es invertir en tu propio entorno. El desarrollo de nuestra ciudad empieza con tu aporte; sin recursos, el progreso se queda en promesas. No pagar los servicios municipales es ponerle un freno al crecimiento de nuestro propio hogar.
*El autor es escritor, novelista, pensador social y analista dominicano, comprometido con la reflexión ética, el desarrollo humano y la construcción de una República Dominicana potencia.

