La Habana enfrenta su peor crisis energética desde 2015 tras corte total de petróleo e intensificación del embargo
La Habana, 10 de febrero de 2026 (Agencias) . – La economía cubana atraviesa una de sus peores crisis en décadas, arrastrada por una combinación de sanciones internacionales y la paralización total de las importaciones de petróleo, situación que ha generado un colapso en el sistema energético y afectado gravemente a sectores clave como el transporte, el turismo y los servicios públicos.
Por primera vez desde 2015, la isla no recibió un solo cargamento de crudo extranjero en el mes de enero, según datos de la consultora Kpler. Esta interrupción ocurre en medio de un entorno económico que ya mostraba signos de severa contracción. El Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC) estima una caída del PIB del 5% en 2025, acumulando más del 15% de retroceso desde 2020.
Colapso energético y restricciones a la población
La falta de combustible ha provocado largas filas en estaciones de servicio, racionamiento estricto y apagones de hasta diez horas diarias. La venta de gasolina solo se permite en dólares y con un límite de 20 litros por persona. El suministro en pesos fue suspendido por completo, reduciendo aún más el acceso para la mayoría de los ciudadanos.
El impacto también ha alcanzado al transporte aéreo. Desde el 10 de febrero y hasta el 11 de marzo, la aviación civil cubana notificó a las aerolíneas que no podrá ofrecer reabastecimiento en los nueve principales aeropuertos del país, incluido el Aeropuerto Internacional José Martí. Varias compañías, como Air Canada, suspendieron operaciones, mientras que otras, como Iberia y Air Europa, implementaron escalas técnicas en terceros países.
Parálisis en el transporte y caída del turismo
La disminución del transporte público, el alza en tarifas de taxis privados y la cancelación de trenes y autobuses urbanos han forzado a miles de personas en La Habana a caminar largas distancias. A nivel nacional, se han recortado servicios interprovinciales y cerrado temporalmente empresas estatales, agravando el aislamiento interno.
El turismo, fuente crítica de divisas, se ha visto duramente afectado. La cancelación de vuelos internacionales y el encarecimiento de rutas ha reducido la llegada de visitantes. El gobierno cerró hoteles con baja ocupación —especialmente en Varadero y los cayos del norte— y reubicó a los turistas en alojamientos superiores. Se estima que entre 4,200 y 4,700 visitantes rusos estaban en la isla al inicio de la crisis, según operadores asociados a la Asociación de Turoperadores de Rusia (ATOR).
Impacto social y medidas de emergencia
La inflación se ha intensificado por la dolarización parcial y la caída de la producción interna. Se han suspendido eventos culturales como la Feria Internacional del Libro de La Habana y se han reprogramado actividades deportivas, incluyendo la Serie Nacional de Béisbol.
Ante este escenario, el gobierno implementó medidas de emergencia: adopción del teletrabajo en el sector público, educación a distancia, reducción de la semana laboral a cuatro días y limitación de horarios en entidades como el Banco Metropolitano. También se cerraron temporalmente empresas no esenciales y se reorganizó la distribución de combustible para concentrarlo en sectores estratégicos como la agricultura y la generación eléctrica.
Orígenes de la crisis: aislamiento y embargo reforzado

El origen inmediato de esta crisis se remonta a enero, cuando una orden ejecutiva del expresidente estadounidense Donald Trump amenazó con sancionar a cualquier país que suministrara petróleo a Cuba, tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, el principal proveedor energético de la isla. Esta presión disuadió también a otros socios, como México, que suspendió los envíos y optó por ayuda humanitaria.
El embargo estadounidense, vigente desde 1962, se reforzó con incautaciones de embarcaciones y restricciones al tráfico marítimo. Entre los casos más notables figura el buque Skipper, retenido por transportar hidrocarburos hacia Cuba. Esto ha dejado al país sin acceso inmediato a fuentes alternativas de energía, situándolo en una “coyuntura crítica”, según el CEEC, marcada por un modelo económico que consideran “agotado y sin resortes efectivos” para revertir la situación.
La combinación de aislamiento internacional, colapso energético y crisis económica interna configura un escenario sin precedentes en la Cuba contemporánea, y plantea desafíos de gran envergadura tanto para el gobierno como para la población.

