Crisis en Cuba golpea a las familias y genera angustia en la diáspora en Miami
La Habana, Cuba, 12 Feb. – Cuba atraviesa uno de los escenarios más complejos de los últimos años, marcado por la escasez de combustible y alimentos, apagones prolongados, hospitales con limitaciones de suministros y una caída sostenida del turismo, factores que inciden directamente en la vida cotidiana de la población.
El presidente Miguel Díaz-Canel ha reconocido que el país enfrenta un momento “complejo”, en medio de presiones económicas y restricciones energéticas que agravan la ya delicada situación interna.
De acuerdo con un reportaje de CNN, la escasez de combustible se ha hecho evidente en todo el territorio nacional. Las interrupciones eléctricas son cada vez más frecuentes y prolongadas, afectando no solo a los hogares, sino también a hospitales, centros educativos y servicios básicos.
En las calles se observa una notable disminución del tránsito vehicular, mientras que varias aerolíneas han cancelado vuelos ante la imposibilidad de garantizar combustible para sus operaciones de regreso.
La crisis energética está vinculada a la interrupción de suministros de petróleo procedentes de Venezuela, tradicional aliado de la isla. A esto se suman las presiones del gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, quien ha advertido sobre posibles aranceles a países que suministren crudo a Cuba.
Entre ellos figura México, cuya presidenta, Claudia Sheinbaum, anunció recientemente que los envíos de petróleo hacia la isla se encuentran detenidos.
El impacto en los hogares

Teresa dice que sus familiares en Cuba pasan una situación de extrema dificultad para afrontar el día a día
Más allá de las cifras y los anuncios oficiales, la crisis tiene un rostro humano. En barrios de distintas provincias, familias enteras enfrentan apagones que pueden extenderse por más de 12 horas diarias. La falta de electricidad compromete la conservación de alimentos y medicamentos, mientras que la escasez de combustible dificulta el transporte y encarece productos básicos.
Hospitales reportan limitaciones para operar con normalidad y muchos ciudadanos deben reorganizar sus rutinas en función de los horarios de suministro eléctrico. Cocinar, almacenar agua o simplemente descansar durante la noche se ha convertido en un desafío cotidiano.
La angustia desde Miami
En Miami, donde reside una amplia comunidad cubana, la preocupación crece a medida que se multiplican los reportes sobre la situación en la isla. Según testimonios recogidos por CNN, muchos emigrados describen la realidad de sus familiares como cada vez más precaria.
Alberto Reyes, un cubano radicado desde hace años en el sur de Florida, aseguró al medio que la situación en la isla es “muy difícil, casi imposible de sobrevivir en este momento”. Explicó que sus parientes enfrentan la falta de combustible y alimentos y dependen en gran medida de la ayuda que puedan recibir desde el exterior.

Merlys Pérez vive en Miami desde hace años y ya no piensa en regresar a Cuba porque sus hijos ya tiene una vida en el sur de la Florida, cuenta a CNN.
Otros miembros de la diáspora señalan que deben enviar dinero con mayor frecuencia o gestionar paquetes con medicinas y productos básicos para aliviar las carencias. Sin embargo, reconocen que las dificultades logísticas y los costos de envío también han aumentado, lo que complica el apoyo constante.
“Dependen de lo que uno les pueda hacer llegar”, relató Reyes, reflejando la sensación de impotencia que embarga a muchos cubanoamericanos que observan desde la distancia el deterioro de las condiciones de vida en la isla.
Tensiones y soberanía
Mientras desde Washington se intensifica el discurso crítico hacia La Habana, el Gobierno cubano ha manifestado disposición al diálogo, aunque ha reiterado que no aceptará negociaciones que comprometan la soberanía nacional.
La combinación de restricciones energéticas, limitaciones económicas y tensiones diplomáticas configura un panorama incierto. Para millones de cubanos, dentro y fuera de la isla, la crisis no es solo un dato macroeconómico, sino una realidad diaria marcada por la incertidumbre, la escasez y la esperanza de una pronta mejoría.
Fuente: CNN.

