Documentos fraudulentos y debilidades en el pasaporte frenan eliminación de visa Schengen, afirma canciller

Santo Domingo, 19 Feb. – La persistencia de documentos fraudulentos, la baja calidad física del pasaporte y la limitada confianza en su cadena de custodia son los principales factores que impiden que la República Dominicana sea exonerada del visado para ingresar al espacio Schengen europeo, según explicó el ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Álvarez.

El canciller indicó que la Unión Europea establece como referencia un máximo de 10 % de documentos fraudulentos para que un país pueda cumplir con estándares básicos de seguridad. En el caso dominicano, admitió que históricamente ese indicador ha estado muy por encima del límite permitido, lo que ha afectado la evaluación de confianza por parte de las autoridades europeas.

Nuevas medidas para recuperar credibilidad

Álvarez informó que recientemente se han adoptado acciones correctivas para revertir esta situación. Entre ellas destacó la implementación de un código QR por parte de la Superintendencia de Bancos, que permite verificar y dar trazabilidad a los documentos financieros requeridos por los consulados.

Con este mecanismo —explicó— se fortalece la autenticidad de las certificaciones y se reduce el riesgo de falsificaciones, un aspecto que anteriormente generaba dudas en los procesos de visado.

En América Latina, solo Haití, Cuba, Ecuador y Bolivia comparten con República Dominicana la condición de requerir visa para ingresar al espacio europeo, lo que refleja la magnitud del desafío pendiente.

Calidad del pasaporte y cadena de custodia

El titular del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Dominicana (MIREX) señaló que la calidad material del pasaporte dominicano ha sido otro elemento determinante. Indicó que el documento se deteriora con facilidad y que incluso su portada tiende a borrarse, afectando su percepción de seguridad.

No obstante, resaltó que el país ya adoptó el pasaporte electrónico, alineándose con los estándares tecnológicos implementados por la mayoría de las naciones, lo que constituye un paso clave para fortalecer la confianza internacional.

Además, subrayó que la República Dominicana cumple con otros indicadores valorados por Europa, como la cooperación en materia de narcotráfico, extradiciones y recepción de nacionales repatriados.

Sin embargo, insistió en que la confianza en la autenticidad del pasaporte dominicano aún no alcanza el nivel requerido para que las autoridades europeas tengan plena certeza de que el portador es su legítimo titular.

Las declaraciones fueron ofrecidas durante el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio, donde el canciller estuvo acompañado de altos funcionarios del servicio exterior.

Reforma y modernización del servicio exterior

En el encuentro, Álvarez destacó que la política exterior del gobierno del presidente Luis Abinader se articula en torno a tres ejes fundamentales: atención a la diáspora, atracción de inversiones y promoción de exportaciones, junto a la defensa de los valores democráticos, la dignidad y los derechos humanos. A estos añadió un objetivo transversal: la modernización de los servicios en el exterior.

Como parte de ese proceso, informó que se redujo significativamente la nómina en misiones diplomáticas. Citó el caso de la representación ante las Naciones Unidas, donde el número de funcionarios pasó de 68 a 21, generando un ahorro anual de cuatro millones de dólares. Estos recursos permitieron establecer una escala salarial más equitativa sin incrementar el presupuesto institucional.

Asimismo, explicó que la depuración permitió eliminar cientos de cargos improductivos, incluyendo viceconsulados en exceso, y regularizar el pago de cuotas a organismos multilaterales, lo que ha mejorado la reputación internacional del país.

República Dominicana cuenta actualmente con 49 embajadas permanentes y seis misiones ante organismos internacionales, y prevé abrir una nueva delegación en el Líbano.

Estabilidad regional como eje doctrinal

El canciller aseguró que el país se encuentra en una posición de estabilidad destacada dentro de la región, en contraste con la inestabilidad que afecta a otras naciones. Atribuyó este posicionamiento a la cohesión social, el crecimiento económico y la gobernabilidad institucional.

En cuanto a la existencia de una doctrina de política exterior, Álvarez sostuvo que la práctica dominicana ha evolucionado hacia la promoción de la estabilidad regional, especialmente en lo relativo a Haití, mediante la persuasión y el trabajo multilateral orientado a preservar la paz social en el Caribe.

Con estos esfuerzos —concluyó— el Gobierno busca fortalecer la credibilidad internacional del país, un elemento clave para avanzar en metas como la eventual eliminación del visado Schengen.

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