CREES destaca señales de esperanza ante debate sobre reformas estructurales para el crecimiento económico
Santo Domingo, 20 Feb. – En un reciente análisis, el Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES) señala que en la actualidad comienza a percibirse un cambio en el discurso sobre el crecimiento económico de la República Dominicana, orientándose cada vez más hacia la necesidad de impulsar un verdadero desarrollo económico, más allá del simple aumento en las estadísticas del Producto Interno Bruto (PIB).
De acuerdo con el CREES, existe un reconocimiento creciente de que el modelo de crecimiento que ha seguido la economía dominicana requiere transformaciones profundas.
En ese contexto, surgen con mayor fuerza planteamientos sobre la urgencia de implementar reformas estructurales que el país ha postergado durante años, con el objetivo de alcanzar un desarrollo sostenible y no solo un incremento coyuntural de los indicadores macroeconómicos.
El centro de estudios advierte que aún persisten enfoques centrados en políticas de corto plazo, particularmente aquellas dirigidas a estimular el PIB mediante el aumento del gasto público.
Sin embargo, el CREES sostiene que el gasto público responde fundamentalmente a decisiones políticas, no económicas, y lo diferencia de la inversión privada, que implica que individuos arriesguen su capital en función de las valoraciones esperadas de los consumidores. Esta última, subraya la entidad, es la dinámica que realmente genera riqueza y desarrollo.
En su análisis, el CREES explica que el PIB, por definición, mide los precios de mercado de los bienes y servicios producidos en una economía. Cuando el gasto público se convierte en el motor principal del crecimiento, se introduce una distorsión en la medición, ya que no existen valoraciones directas de los individuos que permitan la formación genuina de precios de mercado.
Por ello, el uso de recursos escasos en lo que denomina “gasto político”, aunque se presente como económico, tiende a generar ineficiencias. En un país con limitaciones fiscales, advierte, el despilfarro no es una opción viable.
El CREES enfatiza que, si bien el gasto público puede incrementar la cifra del PIB, también puede destruir riqueza. A su juicio, el desarrollo sostenido de los países se basa en la inversión proveniente del ahorro, de donde surgen bienes y servicios que satisfacen necesidades reales y elevan el bienestar general.
En esa línea, el centro considera que una reforma tributaria tradicional orientada a aumentar tasas impositivas podría resultar contraproducente en el contexto actual.
Recuerda que las economías crecen cuando el ahorro se transforma en inversión, por lo que gravar en mayor medida a hogares y empresas, con la intención de aumentar la recaudación, podría generar un efecto contractivo no deseado. Los impuestos, explica, se pagan con ahorro o con recursos que pudieron convertirse en ahorro, afectando directamente la capacidad de inversión y consumo.
El CREES entiende que, en una economía que necesita innovar, ampliar su base productiva y generar mayor valor agregado, una reforma convencional que eleve la carga tributaria podría hacer más daño que bien.
No obstante, observa que la incertidumbre generada por la retórica oficial sobre posibles cambios impositivos parece haberse atenuado recientemente, lo que, a su juicio, abre un espacio para la esperanza.
En materia monetaria, el centro también analiza la política aplicada desde 2023 para estimular el crédito y dinamizar la economía. Señala que en 2025 la inflación reportada por las autoridades alcanzó el 4.95 %, muy cerca del límite superior del rango meta establecido en 5.00 %.
Según el CREES, la política monetaria ha mostrado una clara intención de impulsar la actividad económica para compensar el desgaste del modelo de crecimiento vigente, lo que podría haber derivado en una meta implícita de crecimiento del PIB nominal.
El análisis sugiere que la economía dominicana necesita que los precios crezcan a un ritmo más moderado, con estabilidad tanto en la inflación como en el deslizamiento del tipo de cambio. Ambas variables —inflación y depreciación cambiaria— dependen del poder adquisitivo del peso, determinado a su vez por su cantidad relativa en circulación.
El CREES considera que estas deben orientarse hacia una mayor estabilidad en 2026 y en los años siguientes.
Para el centro, los pilares de un crecimiento sano y sostenible deben incluir reformas estructurales orientadas al crecimiento, una política monetaria enfocada en la estabilidad y una política fiscal que contribuya a esa estabilidad, evitando profundizar el endeudamiento público.
Respecto al reciente informe del Harvard Growth Lab sobre el Índice de Complejidad Económica, el CREES estima que su relevancia no debe sobredimensionarse en el ámbito local.
Aunque reconoce que las proyecciones de crecimiento del país han sido revisadas a la baja por esa institución, destaca como un elemento positivo que en el debate interno comiencen a abordarse temas como la reforma del mercado laboral y la desregulación.
El centro sostiene que la competitividad es un factor clave para el futuro económico del país. Un clima de negocios que incentive la inversión y la innovación es, a su juicio, fundamental para avanzar hacia mayores niveles de complejidad productiva y valor agregado.
En ese contexto, el CREES identifica como prioritaria una revisión integral del sistema tributario, al considerar que actualmente penaliza de manera significativa a los inversionistas.
Señala que más del 67 % de las jurisdicciones del mundo aplican tasas de impuestos corporativos más bajas que las vigentes en la República Dominicana, lo que resta atractivo relativo al país como destino de capital.
Asimismo, advierte que la elevada carga tributaria denunciada por emprendedores en diversas encuestas, junto con la complejidad para cumplir con las obligaciones fiscales, dificulta la atracción de procesos productivos sofisticados que podrían elevar el ingreso promedio de la población.
En conclusión, el CREES plantea que reducir los costos de transacción y facilitar grandes inversiones productivas resulta esencial para avanzar hacia un modelo económico más robusto. A su juicio, surgen señales de esperanza cuando el debate público comienza a centrarse en las reformas estructurales largamente postergadas, consideradas indispensables para transformar el crecimiento en verdadero desarrollo económico sostenible.

