Del Hub que se evaporó al Hub de Google: veinte años después, otra apuesta tecnológica

Hay proyectos que nacen con discurso de TED Talk y terminan convertidos en recuerdo borroso de archivo presidencial. Y en República Dominicana, cuando se habla de “hub tecnológico”, a más de uno le da una mezcla de entusiasmo… y déjà vu.

2005: Cuando queríamos fabricar chips en chancletas

El Parque Cibernético de Santo Domingo se puso en operación en 2005, bajo la administración del entonces presidente Leonel Fernández. La iniciativa despertó enormes expectativas, especialmente en la comunidad científica y el empresariado local. No era para menos: el mundo comenzaba a acelerar hacia la economía digital y el mensaje era claro —quien no se montara en la ola tecnológica estaba condenado a quedarse mirando desde la orilla.

Leonel, siempre con la vista puesta en la inversión extranjera y en la idea de una economía sofisticada, abrazó esa narrativa con convicción. En sus discursos hablaba de atraer empresas tecnológicas, de incursionar en la fabricación de chips (sí, chips, como en Silicon Valley), y de formar los recursos humanos que demandaría esa nueva era.

Así nació el ITLA, concebido como una universidad especializada en la formación de talento para la industria tecnológica. La lógica era impecable: si vienen empresas de alta tecnología, necesitamos técnicos y profesionales de alta tecnología.

Hasta ahí, todo sonaba visionario. El problema es que la visión, en este país, a veces corre más rápido que la realidad.

Silicon Valley: fotos, reuniones y promesas de visita

En aquel contexto, el presidente Fernández visitó Silicon Valley, en California, donde se reunió con ejecutivos de importantes empresas tecnológicas. Se informó que representantes de esas compañías vendrían al país a explorar posibles inversiones.

La noticia generó ilusión. También preguntas incómodas. ¿Estábamos realmente preparados para suplir el nivel de especialización que esas empresas requerirían? ¿Teníamos la infraestructura, la estabilidad y la masa crítica de talento para competir en ese ecosistema?

Pero cuando el entusiasmo es alto, el escepticismo suele ser mal visto. Y así, el sueño continuó.

El Hub de Las Américas: el picazo más famoso que nunca conectó

Luego llegó el anuncio estrella: una inversión bajo una alianza especial entre el Gobierno y Microsoft, bautizada como el “Hub de Las Américas”. Un centro regional de conexión de internet que operaría desde República Dominicana para interconectar la región con el resto del mundo.

Hubo primer picazo. Hubo acto oficial. Hubo titulares. Hubo optimismo desbordado.

Y después… hubo silencio.

Con el paso del tiempo, las expectativas se diluyeron como señal WiFi en zona montañosa. La inversión nunca se concretó. Las explicaciones fueron escasas, poco convincentes o simplemente inexistentes. Veinte años después, lo que queda es el recuerdo de un proyecto que prometía conectarnos al mundo… y terminó desconectado de la realidad.

2026: Llega Google, pero el contexto no es el mismo

Hoy volvemos a hablar de un hub. Esta vez, el anuncio lo hacen Punta Cana el presidente Luis Abinader: un Centro Tecnológico de Google.

Aquí conviene hacer una pausa y ser justos. No estamos ante una alianza ambigua ni ante una promesa compartida. Se trata de una inversión directa de una empresa multimillonaria como Google, que asumirá el costo total del proyecto. El rol del Estado se limita a la permisología, el acompañamiento institucional y el seguimiento necesario.

Es decir, el riesgo de que el proyecto se diluya por falta de recursos es considerablemente menor.

Además, el mundo de hoy no es el de 2005. La economía digital es una necesidad estructural. La demanda de conectividad, almacenamiento de datos, servicios en la nube e inteligencia artificial es real, medible y creciente. Empresas como Google no invierten por romanticismo; invierten porque necesitan expandirse y garantizar conectividad eficiente y estratégica a nivel global.

En ese sentido, la lógica del proyecto es más sólida que la del recordado Hub de Las Américas.

Expectativas altas… pero sin fecha en el calendario

Ahora bien, hay un detalle que no deja de llamar la atención: se anunció el centro tecnológico, pero no se estableció fecha de inicio ni cronograma de ejecución. Solo el anuncio.

Y los dominicanos tenemos memoria selectiva, pero no tanto.

Después de haber vivido la larga espera del hub que nunca llegó, es natural que algunos se pregunten si esta vez veremos las máquinas trabajando o si nos quedaremos otra vez con la maqueta y el discurso.

No se trata de pesimismo. Se trata de prudencia histórica.

El impacto local: oportunidad real o ilusión repetida

Si el centro tecnológico de Google se materializa, el impacto local podría ser significativo. Empresas que demandan alta tecnología encontrarían un punto estratégico con facilidad de acceso a banda ancha, infraestructura moderna y posiblemente costos competitivos.

Pero el impacto adicional —el verdadero salto estructural— dependerá del Gobierno y del sistema educativo. Porque no basta con tener el centro de datos; hace falta el talento que lo aproveche. Formación especializada, fortalecimiento técnico, dominio del inglés, actualización curricular. Sin eso, el hub será infraestructura… pero no transformación.

Desde la trinchera: esperanza con memoria

Desde esta trinchera no toca ni aplaudir sin reservas ni descalificar por reflejo. Toca observar con espíritu crítico y algo de sentido del humor, porque en este país hemos visto demasiados “hubs” que se quedan en discurso.

Ojalá que dentro de veinte años no estemos escribiendo otra columna titulada “El Hub que nunca llegó, versión 2.0”.

Que esta vez no sea solo un anuncio elegante en Punta Cana, sino una infraestructura real, operativa y útil. Que no tengamos que explicarle a nuestros nietos que hubo una vez un proyecto tecnológico que prometía conectarnos al mundo… y se quedó esperando señal.

Por ahora, no queda más que desear suerte, exigir claridad y mantener la memoria activa. Porque si algo nos ha enseñado la historia reciente es que los hubs no se miden por el primer picazo… sino por el último cable conectado.

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