Donald, DEA, DNCD y Leah
Por Charlie Núñez
No puedo negar que cuando leí el mensaje de la Embajadora de los Estados Unidos en el país, en el que anunciaba el cierre de las oficinas de la DEA en el país, sentí una gran emoción.
Hay gente que también celebró y hasta se adelantaron a expresar que las oficinas de la DEA no tienen nada que ver con nosotros: annjaaaaaaa, si donde hay un corrupto hay un corruptor y con frecuencia muchos corruptores, ¿y los corruptores son suizos?, ¿tratándose de la DEA, los corruptores son músicos o poetas?, señores del gobierno, ¿nos vamos a hacer los locos?.
Parece ser que no leyeron bien el comunicado antes de responder; lo voy a copiar textualmente por si lo quieren volver a leer.
“La corrupción no tiene espacio en el Gobierno de los Estados Unidos NI EN NINGÚN OTRO. Es una violación repugnante y deshonrada de la confianza pública usar el cargo para beneficio propio. No toleraré ni siquiera la percepción de corrupción en ninguna parte de esta Embajada. Por ello, hoy anuncio el cierre de la oficina de la DEA en Santo Domingo hasta nuevo aviso”. (Las negritas son mías).
Posteriormente, apareció en la prensa nacional una información en la que se informaba de la graduación del primer “Equipo Multinstitucional de Desmantelamiento de Laboratorios Clandestinos de la República Dominicana”; en dicha graduación se encontraba como invitada la embajadora de los EEUU, Leah Campos, quienes brindan apoyo para fortalecer la lucha de combate al crimen organizado.
En los últimos años se han llevado a muchos de los denominados “pejes gordos” del narcotráfico, se especula de otros que están en espera con el mismo destino, y es muy notorio que una actividad que para desarrollarse requiere de mucha complicidad oficial, los potenciales cómplices en este momento se sienten temerosos, pues sienten que la administración de Donald Trump no está jugando.
Su Embajadora ha sido clara y yo quiero aprovechar la combinación de la voluntad de combatir el narco en gran escala y aprovechar el miedo de los cómplices a pequeña escala; me refiero al problema interno que padecen nuestros barrios.
Señora Embajadora, en nuestro país, gobierno tras gobierno, incumbetes tras incumbetes de la DNCD y la Policía Nacional, los dominicanos hemos escuchado en las diferentes gestiones la cantidad de puntos de drogas que existen; y uno deduce entonces, si saben cuántos son, saben dónde están, si saben dónde están, ¿por qué no los desmantelan?
También vemos y escuchamos a los comunitarios en los barrios quejarse de que los responsables de combatir el narcotráfico en los barrios solo pasan por los puntos a cobrar “peajes”. Ayúdenos con eso, señora embajadora; aprovechemos que están asustados y exíjales resultados en la eliminación de los puntos de drogas en los barrios y usted será recordada por siempre por los dominicanos, pero sobre todo por las madres, que son quienes cargan con el mayor sufrimiento.
¡Vamos arriba, este es un buen momento!.

