Obispos llaman a fortalecer la ética y los valores ante desafíos sociales en mensaje por la Independencia
Santo Domingo, 25 Feb. – En el marco de la conmemoración del Día de la Independencia Nacional, la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) exhortó a la sociedad y a las autoridades a asumir con responsabilidad una “ética del deber” frente a los múltiples desafíos que, a su juicio, amenazan la estabilidad y la convivencia en el país.
En su tradicional carta pastoral con motivo del 27 de febrero, titulada “República Dominicana: un pueblo sostenido en la esperanza”, los obispos plantean que la verdadera fortaleza de la nación no radica únicamente en sus instituciones, sino en el compromiso colectivo con la justicia, el respeto a la ley y la defensa irrestricta de la dignidad humana.
El documento identifica como preocupaciones centrales la corrupción y la impunidad, señalando que ambas continúan socavando la confianza ciudadana y debilitando el tejido social. Los prelados advierten que mientras estas prácticas no sean enfrentadas con determinación, será difícil consolidar un clima de paz y equidad.
La carta pastoral también aborda el impacto del microtráfico y la inseguridad en comunidades vulnerables, destacando cómo estas realidades afectan la convivencia cotidiana y alimentan la sensación de incertidumbre.
A ello se suman otras problemáticas sociales como la violencia en sus distintas manifestaciones, el embarazo en adolescentes, el maltrato infantil y la progresiva pérdida de normas básicas de respeto y urbanidad.
Los obispos expresan inquietud ante lo que describen como un creciente desacato a la autoridad civil y la falta de consecuencias frente a conductas que alteran el orden público. En su reflexión, sostienen que una sociedad donde las leyes no se respetan corre el riesgo de deslizarse hacia el desorden y la fragmentación.
En el plano familiar, la Iglesia reitera su defensa del modelo de familia conformada por padre, madre e hijos, al considerarlo pilar fundamental para la formación integral de las personas. En ese sentido, instan a que cualquier reforma legal preserve ese núcleo, al entender que su debilitamiento podría tener repercusiones sociales profundas.
El mensaje pastoral también advierte sobre la difusión de corrientes ideológicas que, según señalan, pueden afectar la identidad personal y generar confusión en las nuevas generaciones. En paralelo, solicitan al Estado reforzar los servicios de salud mental, subrayando la necesidad de acompañamiento profesional ante situaciones que impactan el bienestar emocional de la población.
En materia educativa, la CED enfatiza la importancia de una formación basada en valores éticos y morales, así como en el respeto a la dignidad humana. Los obispos hacen un llamado a supervisar los contenidos dirigidos a niños y jóvenes, resaltando que la educación no debe limitarse a la transmisión de conocimientos técnicos, sino promover el desarrollo integral de la persona. Destacan, además, el testimonio de vida como herramienta pedagógica insustituible.
La carta también dedica un apartado a la revolución digital y al uso creciente de la inteligencia artificial. Si bien reconocen los avances tecnológicos como oportunidades para el progreso, advierten que estos deben estar al servicio del ser humano y no convertirse en instrumentos de deshumanización o control ideológico.
En su mensaje, los obispos insisten en que la esperanza nacional no es un sentimiento abstracto, sino una construcción diaria sustentada en la responsabilidad individual y colectiva. Señalan que preservar la convivencia democrática exige compromiso ético, coherencia en el actuar público y privado, y una firme voluntad de colocar el bien común por encima de intereses particulares.
Al concluir su carta pastoral, la Conferencia del Episcopado Dominicano reafirma su llamado a fortalecer la unidad, la solidaridad y la responsabilidad social como bases para enfrentar los retos actuales. En el aniversario de la Independencia, invitan a renovar el compromiso con los valores que dieron origen a la nación y que, sostienen, deben seguir orientando su destino.

