Aumentan expectativas de la población ante rendición de cuentas de Abinader en un escenario de tensión política y social

Por Manuel Jiménez

Santo Domingo, 26 Feb. – El país vuelve la mirada hacia el Congreso Nacional, donde este 27 de febrero el presidente Luis Abinader comparecerá ante la reiunión coinjunta del Senado y la Cámara de Diputados para cumplir con el mandato constitucional de rendir cuentas a la nación.

Pero más allá del protocolo, el acto se proyecta como un momento clave en el calendario político, marcado por las expectativas ciudadanas, los anuncios de nuevas iniciativas y la tradicional defensa de la gestión gubernamental frente a los cuestionamientos de la oposición.

En el marco del 182 aniversario de la Independencia Nacional, el jefe de Estado presentará su segunda rendición de cuentas correspondiente a su actual mandato, tras haber sido reelecto en los comicios del 20 de mayo de 2024.

La Constitución dominicana establece la obligación presidencial de informar sobre la administración presupuestaria, financiera y de gestión del año anterior, así como de exponer las proyecciones macroeconómicas y fiscales y las prioridades contenidas en la Ley de Presupuesto General del Estado.

Sin embargo, el discurso del 27 de febrero trasciende el balance técnico. Cada año, la población espera anuncios concretos que impacten su vida cotidiana: nuevas obras de infraestructura, ampliación de programas sociales, medidas para dinamizar la economía y respuestas a problemáticas sensibles como el costo de la vida, el empleo y la seguridad ciudadana.

En un contexto regional de desaceleración económica y presiones inflacionarias, el mensaje presidencial es observado con atención tanto por los sectores productivos como por las familias que demandan soluciones inmediatas.

El escenario político también imprime tensión al acto. Los partidos de oposición han mantenido un discurso crítico sobre la conducción económica, social e institucional del Gobierno.

Cuestionan los niveles de endeudamiento, la efectividad de las políticas sociales, los casos de corrupción y el manejo de temas estructurales como la reforma fiscal pendiente, la crisis del sistema eléctrico y la institucionalidad democrática.

Ante estas críticas, se espera que el mandatario utilice la tribuna de la Asamblea Nacional para defender las ejecutorias de su administración, destacar indicadores macroeconómicos favorables y reafirmar su compromiso con la estabilidad y el crecimiento.

En el plano organizativo, el Congreso ha realizado los preparativos de rigor para la ceremonia. Los 222 legisladores —32 senadores y 190 diputados— han sido convocados para la apertura de la primera legislatura ordinaria del período constitucional 2026-2027.

La jornada iniciará a las 9:00 de la mañana con la instalación por separado de ambas cámaras en sus respectivos hemiciclos, seguido de la designación de comisiones bicamerales que recibirán al presidente a su llegada.

La vicepresidenta Raquel Pena estará presente en el acto y, según el protocolo establecido, recibirá al mandatario en la explanada frontal del Congreso. También asistirán funcionarios del Poder Ejecutivo, representantes del cuerpo diplomático, autoridades de órganos autónomos y descentralizados, empresarios y dirigentes de partidos políticos.

La cobertura mediática será amplia. Más de un centenar de medios de comunicación han sido acreditados, incluyendo plataformas televisivas, digitales, impresas y radiales, reflejo del interés nacional que despierta la rendición de cuentas.

El discurso presidencial no solo marcará la agenda política de la semana, sino que servirá de termómetro para medir el rumbo que tomará el Gobierno en el nuevo año legislativo.

En términos simbólicos, la rendición de cuentas representa un ejercicio de transparencia y responsabilidad democrática. En la práctica, constituye una oportunidad estratégica para relanzar prioridades, anunciar proyectos de alto impacto y consolidar la narrativa oficial sobre los logros alcanzados en áreas como crecimiento económico, inversión extranjera, infraestructura, salud y educación.

El 27 de febrero, fecha histórica para la República Dominicana, volverá a convertirse en escenario de contraste político: de un lado, el Ejecutivo defendiendo su gestión y proyectando nuevas metas; del otro, una oposición vigilante que evaluará cada cifra y cada promesa.

Entre ambos, una ciudadanía expectante que aguarda más que estadísticas: espera respuestas claras, compromisos medibles y señales de que los desafíos económicos y sociales serán enfrentados con políticas efectivas y sostenibles.

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