Turismo dominicano: cifras récord, expansión hotelera y el reto de diversificar su oferta
Por Manuel Jiménez
Punta Cana, La Altagracia, 27 Feb.– La República Dominicana se consolida como el principal destino turístico del Caribe, respaldada por cifras históricas de crecimiento, expansión sostenida de su infraestructura hotelera y un impacto decisivo en la economía nacional.
En 2025, el país recibió aproximadamente 10.3 millones de visitantes, de los cuales más de 8 millones llegaron por vía aérea y cerca de 2.3 millones lo hicieron a través de cruceros.
Para 2026, las proyecciones oficiales estiman que la cifra superará los 11 millones de visitantes, impulsada por el aumento de la conectividad aérea, nuevas inversiones hoteleras y el fortalecimiento de destinos emergentes.
El turismo representa alrededor del 15 % del Producto Interno Bruto de manera directa e indirecta y genera más de US$10,000 millones en divisas anuales.

Asimismo, sostiene cerca de 750,000 empleos entre directos e indirectos, impactando sectores como la construcción, el transporte, la agroindustria, el comercio y los servicios. La inversión extranjera directa vinculada al turismo y al sector inmobiliario asociado continúa siendo una de las más dinámicas de la economía dominicana.
La República Dominicana dispone actualmente de más de 85,000 habitaciones hoteleras, concentrándose aproximadamente el 45 % en Punta Cana, en la provincia La Altagracia.
Este destino continúa siendo el principal motor del turismo nacional. Solo entre 2022 y 2025 se incorporaron más de 4,000 nuevas habitaciones en la zona Este, fortaleciendo su liderazgo regional y ampliando la oferta hacia segmentos de lujo y experiencias premium.
El crecimiento no se limita al modelo tradicional “todo incluido”. En los últimos años se ha registrado una expansión significativa de villas privadas, apartamentos turísticos y proyectos de segunda vivienda en Punta Cana, Cap Cana, Juan Dolio y Samaná.
Esta modalidad ha diversificado el perfil del visitante, atrayendo inversionistas extranjeros, jubilados, nómadas digitales y turistas de larga estadía, lo que dinamiza el mercado inmobiliario y amplía la derrama económica más allá de los hoteles.
Otros polos turísticos muestran un crecimiento sostenido. Puerto Plata ha fortalecido su oferta con el aumento de cruceros y la modernización de su infraestructura hotelera.
Juan Dolio, en San Pedro de Macorís, experimenta un auge inmobiliario con torres residenciales y complejos vacacionales. Samaná mantiene su atractivo como destino de naturaleza y avistamiento de ballenas, mientras que la Zona Colonial de Santo Domingo continúa posicionándose como eje del turismo cultural e histórico.

En el Sur, el desarrollo de Pedernales representa una apuesta estratégica para diversificar la matriz turística. Esta zona combina playas vírgenes como Bahía de las Águilas con valles, montañas y áreas protegidas, lo que permite impulsar el ecoturismo, el turismo de aventura y proyectos sostenibles que integren a las comunidades locales.
El principal atractivo del país para el visitante extranjero sigue siendo la combinación de playas de clase mundial, clima tropical durante todo el año, hospitalidad, estabilidad macroeconómica y una oferta competitiva en precios. Sin embargo, especialistas señalan que el país enfrenta desafíos importantes para sostener el ritmo de crecimiento.
Entre los principales retos figuran diversificar los mercados emisores más allá de Estados Unidos y Europa, fortalecer la calidad del servicio y la capacitación del capital humano, mejorar la infraestructura en nuevos polos turísticos, reforzar la gestión ambiental y ampliar la oferta cultural y gastronómica que complemente el tradicional sol y playa.
El desafío no es únicamente atraer más turistas, sino garantizar que el crecimiento sea sostenible, equilibrado territorialmente y generador de mayores oportunidades para las comunidades locales.
Con cifras récord y nuevos polos en expansión, la República Dominicana avanza hacia una etapa de consolidación turística que busca combinar liderazgo regional con diversificación y sostenibilidad a largo plazo.

