DISCURSO INTEGRO DEL SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, LUIS ABINADER CORONA

RENDICIÓN DE CUENTAS

27 DE FEBRERO DE 2026

Señoras y señores miembros de la Asamblea Nacional,

Pueblo dominicano:

Cada 27 de febrero, la República Dominicana celebra con orgullo su origen.

Esta no es solo una fecha marcada en el calendario: es el latido más profundo de nuestra identidad. Es el día en que recordamos que un grupo de jóvenes, armados únicamente con su fe en la libertad, decidió que esta tierra no sería simplemente un territorio, sino una patria.

Una patria que debía resguardarse con sacrificio, construirse con dignidad y honrarse con trabajo.

Duarte soñó una patria justa para todos, no un país para unos pocos; Sánchez no arriesgó su vida por una bandera sin valores; lo hizo para que cada dominicano pudiera vivir con derechos y esperanzas. Mella no disparó su famoso trabucazo solo para romper cadenas; lo hizo para abrir caminos.

Tener un país fue fruto del valor; pero construir una patria digna para todos es la tarea permanente de cada generación.

Hoy, 182 años después, esa responsabilidad recae sobre nosotros y en especial sobre su gobierno.

Y ese compromiso solo se honra cuando se rinde cuentas con transparencia, cuando se cumple la palabra dada, cuando se escucha, y cuando se trabaja cada día para que el bienestar llegue a cada hogar de esta nación.

Por eso estoy aquí: para hablarle al país con la verdad de los hechos, la humildad del servicio y la decisión  inquebrantable de seguir construyendo, junto al pueblo, la patria que los forjadores de la nación nos enseñaron a amar y preservar.

Hoy quiero hablarle al país con claridad. Con datos, sí, pero también con sentido, con visión y con una idea muy clara de hacia dónde vamos como nación.

Por décadas, la República Dominicana ha demostrado una fortaleza notable: crecer cuando el entorno internacional era adverso. Hemos sabido resistir crisis financieras, choques externos y momentos de incertidumbre global.

Ese crecimiento fue importante. Fue necesario y sentó bases valiosas. Pero el desafío de nuestra generación es distinto.

Hoy no basta con crecer. Hoy el reto es cómo crecemos y para quién crecemos.

Por eso nos hemos propuesto la Meta RD 2036, el compromiso de convertir a la República Dominicana en un país desarrollado en el plazo de una generación.

No como una consigna. No como una promesa vacía. Sino como una hoja de ruta basada en productividad, innovación, capital humano y un Estado más eficiente.

Duplicar el tamaño real de nuestra economía no es un objetivo abstracto. Significa más empleos formales, mejores salarios, menos pobreza, una clase media más fuerte y servicios públicos de mayor calidad.

Significa que el crecimiento impacta en la vida cotidiana de la gente.

Para lograrlo, dimos un paso decisivo: pusimos en marcha una segunda generación de reformas, más profundas y más exigentes, orientadas a elevar la productividad y a romper definitivamente la trampa del ingreso medio.

Meta RD 2036 no es un plan para el futuro lejano. Es una estrategia que ya está en ejecución.

Y precisamente por eso, quiero compartir con el país cómo esa visión ya se está traduciendo en resultados concretos en nuestra economía y nuestro desarrollo.

En el año 2025, la economía dominicana creció un 2.1%, situándose en el promedio de América Latina, que marcó un crecimiento del 2.2% según el Banco Mundial. En el mes de enero pasado nuestro crecimiento se aceleró hasta el 3.5%, en línea con las proyecciones de crecimiento del 4.5% que se estiman para este 2026. Estos datos nos colocan, una vez más, entre las economías de mayor dinamismo del continente y consolidan a la República Dominicana como uno de los motores de crecimiento de la región.

Un estudio reciente del Harvard Growth Lab, centro de investigación de la Universidad de Harvard, ubica a la República Dominicana entre las economías con mejores perspectivas de crecimiento del mundo para la próxima década.

Según el informe basado en el Atlas of Economic Complexity, nuestro país proyecta un crecimiento promedio anual cercano al 3.8 % entre 2024 y 2034, posicionándose entre las 20 economías con mayor dinamismo global y siendo el único país de América Latina y el Caribe que aparece en ese grupo.

¿Y qué significa eso?

Significa que nuestra economía no sólo está creciendo, sino que está fortaleciendo su estructura productiva. Que estamos diversificando exportaciones. Que estamos agregando valor. Que estamos construyendo capacidades.

En materia de comercio exterior, al cierre de 2025 las exportaciones dominicanas alcanzaron casi los US$16 mil millones de dólares, lo que representa un crecimiento de 14.4% respecto a 2024 y de 42.3% en comparación con 2019.

Estos resultados consolidan el mejor ciclo exportador de nuestra historia y evidencian la fortaleza de nuestras zonas francas, la diversificación productiva y la calidad de nuestros bienes.

En cuanto a la inversión extranjera directa, el país captó en 2025, por primera vez, más de US$5 mil millones de dólares, acumulando ya 4 años consecutivos por encima de los US$4,000 millones anuales. Este flujo de inversiones es reflejo de la seguridad jurídica, la estabilidad institucional y la confianza que inspira la República Dominicana en los mercados internacionales.

Y como la meta es crecer de manera sostenible, continuamos dando pasos para seguir diversificándonos, ahora con la economía del futuro, que encuentre en la República Dominicana su lugar de expansión en el Caribe.

NVIDIA, la empresa más grande del mundo y líder absoluto en Inteligencia Artificial firmó un acuerdo con nuestro país para la generación de capacidades, formación de personal y la creación de un Centro de Excelencia en Inteligencia Artificial.

El grupo de países, al que se une la República Dominicana, con alianzas estratégicas con esta empresa lo conforman Estados Unidos, Corea del Sur, Israel y Singapur.

Firmamos también un acuerdo con Google. El gigante de las telecomunicaciones y la Inteligencia Artificial elige a la República Dominicana para, con una inversión de más de 500 millones de dólares, construir el primer Puerto Internacional de Intercambio Digital en América Latina y apenas el octavo en el mundo. Así es, la República Dominicana se convierte en la puerta de entrada de Google en la región.

El acuerdo incluye un hub de datos de clase mundial, cables submarinos que conectan con centros de datos en Estados Unidos y la consolidación de la República Dominicana como nudo estratégico de conectividad digital entre Norte, Centro y Suramérica. Este acuerdo nos convertirá en el país más competitivo para la inversión de empresas tecnológicas.

En esa misma visión de futuro y de apuesta por sectores de alto valor agregado, la República Dominicana continúa posicionándose como un destino confiable para las inversiones tecnológicas más avanzadas del mundo. Después de 3 años de negociaciones, este mes firmamos un acuerdo histórico con la empresa estadounidense LOD Holdings para el desarrollo de un puerto espacial comercial en Oviedo, en Pedernales, una infraestructura pionera que abre las puertas de nuestro país a la economía espacial global. ¡Sí, a la economía espacial! Y con mas de 600 millones de dólares de inversión.

Así, Pedernales no solo se consolida como polo de desarrollo turístico y logístico, sino también como símbolo de una nación que mira hacia el futuro, sumando esta iniciativa a la llegada y expansión de grandes actores tecnológicos globales como Google o Nvidia, que hoy ven en nuestro país una plataforma segura para innovar, invertir y crecer.

Somos un país en el trayecto del sol, pero también un país en el trayecto ya de la tecnología, la Inteligencia Artificial, el futuro del trabajo y la economía de la próxima generación.

Asambleístas,

En el ámbito fiscal, al cierre de 2025 la deuda pública consolidada se situó en 58.5% del PIB, manteniendo la trayectoria descendente respecto al 69.1% que registraba en diciembre de 2020. Esta evolución contrasta con la tendencia observada en muchas economías tras las crisis recientes y reafirma nuestro compromiso con la sostenibilidad.

Durante 2025, la calificadora Moody´s mejoró la calificación en un escalón y estamos a un paso de alcanzar el grado de inversión. Y las agencias calificadoras Fitch Ratings y Standard & Poor’s mantuvieron la calificación crediticia del país, destacando el sólido desempeño económico, la mejora en gobernanza e institucionalidad, y el manejo prudente de la deuda pública

Asimismo, el Fondo Monetario Internacional reiteró en su evaluación más reciente que la deuda dominicana es sostenible y que el marco de políticas adoptado es consistente con la estabilidad macroeconómica de mediano plazo.

La recaudación tributaria alcanzó en 2025 el 15.6% del PIB, reflejo del crecimiento de la actividad económica, el fortalecimiento de la administración tributaria y la lucha contra la evasión. Así el déficit fiscal se situó en 3.45%, en línea con lo presupuestado, reafirmando nuestra disciplina fiscal.

La Ley de Responsabilidad Fiscal, promulgada en 2024, continúa consolidándose como un pilar institucional que garantiza reglas claras, control del gasto primario y un ancla de deuda que protege a las futuras generaciones.

Nuestro sistema financiero sigue siendo una de las grandes fortalezas nacionales. Los activos totales del sistema cerraron en RD$4.15 billones, equivalentes al 56.1% del PIB, reflejando un crecimiento interanual de 7.9%, lo que supone RD$304,100 millones más respecto al año anterior. Y el índice de solvencia se mantuvo cercano al 17%, muy por encima del 10% mínimo requerido por la normativa vigente, confirmando la fortaleza patrimonial y la estabilidad del sistema.

Estos resultados no solo hablan de cifras saludables; hablan de confianza. Hablan de un sistema financiero que financia la producción, respalda la inversión y acompaña a las familias dominicanas. Y hablan también de inclusión: según el Global Findex 2025 del Banco Mundial, la proporción de adultos con cuentas en entidades financieras o móviles pasó de 51% en 2021 a 65% en 2024, un salto significativo que demuestra que el crédito y los servicios financieros están llegando cada vez a más personas.

Esto es el resultado de una coordinación efectiva entre el sector público y el sector privado, que ha permitido ampliar el acceso, fortalecer la regulación y consolidar un sistema financiero sólido, moderno e inclusivo, al servicio del desarrollo nacional.

Así, Banreservas continúa desempeñando un rol estratégico en la inclusión financiera y el desarrollo productivo, con utilidades por RD$ 25 mil millones en 2025, activos que alcanzaron los RD$1.28 billones, y ampliando el acceso al crédito, la bancarización y los servicios financieros en todo el territorio nacional, logrando que más de un millón de dominicanos ingresaran al sistema financiero y más de 110,000 personas accedieran por primera vez al crédito, consolidándose como la entidad líder en inclusión financiera del país. Este desempeño permitió además que Banreservas encabezara el Ranking de Inclusión Financiera de la Superintendencia de Bancos, consolidándose como la entidad más inclusiva y como un motor clave del financiamiento a la vivienda, al turismo y a los sectores productivos del país.

En el ámbito energético, Refidomsa consolidó su desempeño operativo y financiero en 2025, manteniendo su calificación crediticia, ampliando capacidades estratégicas y fortaleciendo la seguridad energética nacional. La empresa alcanzó una ganancia neta de RD$3 mil millones de pesos, con un crecimiento interanual de 31%.

Todo este desempeño económico, acompañado de estabilidad financiera, disciplina fiscal y captación de inversión es un medio para generar empleos de calidad, ampliar oportunidades y garantizar que el crecimiento se traduzca en bienestar real para las familias dominicanas.

Asambleistas,

Desde el primer día de esta gestión establecimos un principio rector muy claro, un propósito: La calidad de vida de nuestra gente.

Cada política pública, cada inversión, cada reforma, fue pensada preguntándonos algo muy simple: ¿En qué mejora esto la vida del pueblo dominicano?

Reorientamos el Estado para convertirlo en un ente al servicio de las personas a lo largo de todo su ciclo de vida.

Esta visión ha guiado nuestras políticas sociales, educativas, sanitarias y de protección social. Siempre enfocada en la dignificación de las personas.

Durante el año 2025 continuamos fortaleciendo el programa Supérate como el principal instrumento de inclusión y movilidad social del país, consolidando su impacto en la reducción de la pobreza y en la protección de los hogares más vulnerables.

El programa Aliméntate benefició a 1,490,649 familias en todo el territorio nacional, garantizando el acceso a productos de la canasta básica a través de la Red de Abastecimiento Social, con una inversión total de RD$28,945.9 millones. Cada hogar recibió RD$1,650 mensuales para complementar la compra de alimentos priorizados.

El subsidio Bonogás Hogar alcanzó a 1,313,407 familias en todo el país, asegurando el acceso al Gas Licuado de Petróleo como combustible esencial para cocinar sus alimentos. Con un aporte de RD$470 por hogar, esta política representó una inversión total de RD$7,242.2 millones.

Más de 557 mil familias fueron beneficiadas con el programa Bono Luz, recibiendo en promedio RD$703 mensuales para contribuir al pago de la energía eléctrica. Esta iniciativa, que implicó una inversión de RD$4,633.6 millones, alivió la carga económica de miles de familias de escasos recursos en distintas provincias del país y contribuyó a garantizar continuidad y seguridad en el servicio eléctrico en los hogares más vulnerables.

En 2025 consolidamos además el Fondo a la Discapacidad, ampliando su cobertura a 10,660 familias Supérate con hijos e hijas entre 0 y 17 años en condición de discapacidad severa.

Este programa benefició directamente a 11,035 niños, niñas y adolescentes en todo el territorio nacional, otorgando un apoyo económico de RD$6,000 mensuales por miembro, con una inversión total de RD$652 millones. Este programa no es solo una transferencia: es un acto de justicia con una población históricamente invisibilizada. PRESENTAR INVITADOS

Junto a Supérate, otro pilar fundamental de nuestra política de protección social ha sido el fortalecimiento de los Comedores Económicos del Estado.

En 2025 se distribuyeron más de 60 millones de raciones cocidas, superando en 18% las entregadas el año anterior. Ampliamos la red con la apertura de 11 nuevos comedores, totalizando 159 en todo el país y llevando alimentación a más comunidades, especialmente en zonas de alta vulnerabilidad.

Cuando el Estado garantiza un plato de comida caliente, garantiza algo más profundo: estabilidad, paz social y dignidad humana.

Y si hay una política pública que simboliza como pocas la movilidad social real, es el programa de titulación de propiedad.

En 2025 entregamos más de 32 mil certificados de títulos definitivos, beneficiando a más de 130 mil personas en todo el país, lo que eleva el total acumulado de esta gestión a casi 162 mil títulos y 650 mil dominicanos impactados por esta política.

Permítanme decirles algo con absoluta sinceridad: esta es, probablemente, la acción de gobierno que más me conmueve. Cuando entregamos un título de propiedad, no entregamos solo un documento. Entregamos seguridad jurídica. Entregamos tranquilidad. Entregamos futuro. PRESENTAR INVITADOS

He visto lágrimas en los ojos de madres y padres que durante décadas soñaron con ese momento. Y en esos instantes uno entiende con claridad por qué vale la pena cada esfuerzo, cada reforma y cada decisión difícil.

Eso es movilidad social real. Eso es dignidad convertida en derecho. Eso es poner primero a la gente.

Pero la movilidad social no se agota en la titulación.

Porque si el título da seguridad jurídica, la vivienda propia da arraigo, estabilidad y sentido de pertenencia. No hay símbolo más claro de progreso familiar que poder decir: este techo es mío.

En 2025, a través del Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones, pusimos en manos de familias dominicanas 2,125 nuevas viviendas mediante los programas Mi Vivienda y Familia Feliz.

Y no nos detenemos. Este año estarán listas para entrega 3,115 viviendas adicionales, respaldadas por una inversión de 3 mil millones de pesos en bonos de subsidio. Además, ya hemos asegurado 5 mil millones de pesos para este 2026, que permitirán apoyar 5,192 nuevas soluciones habitacionales. PRESENTAR INVITADOS

La política habitacional de nuestro gobierno no se limita a construir nuevas casas, también significa dignificar las que ya existen.

En 2025 intervenimos 6,158 viviendas a través de programas de reparación y rehabilitación como Dominicana Se Reconstruye, beneficiando a más de 20,198 personas en condiciones de extrema pobreza, con una inversión superior a RD$1,756 millones. Para miles de familias, esto significó cambiar un piso de tierra por uno firme, sustituir un techo vulnerable y recuperar la seguridad dentro de su propio hogar.

Asambleístas,

Si hay una política social que transforma vidas de verdad, es el empleo digno.

Por eso colocamos la creación de empleo formal y bien remunerado como una prioridad absoluta de este gobierno.

Impulsamos una transformación productiva orientada al futuro. Aprovechamos oportunidades como el nearshoring, fortalecimos nuestra plataforma logística, elevamos el valor agregado de las zonas francas, modernizamos la agroindustria y apostamos por un turismo más inclusivo, más territorial y sostenible.

Cada empleo creado representa mucho más que una estadística. Representa tranquilidad para un hogar.

Durante el año 2025, el mercado laboral dominicano continuó fortaleciéndose. Según la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo, en ese año se crearon 133,915 nuevos puestos de trabajo, alcanzando la cifra histórica de 5,139,951 personas ocupadas. Con ello se mantiene la tasa de desempleo abierta en uno de sus mínimos históricos de sólo 5.0%.

Pero lo más importante de este aumento del empleo es el avance hacia la dignificación de los trabajadores. La mayoría de esos nuevos empleos son en el sector formal, con lo cual la informalidad en el empleo sigue marcando disminuciones importantes, colocándose ahora en 54.2%, su valor más bajo desde que hay registro.

En el período enero-diciembre se registraron 74 mil nuevos trabajadores formales en el Sistema Integrado de Registros Laborales, consolidando la recuperación y expansión del empleo con derechos. Además, al cierre de noviembre, 2,426,350 trabajadores cotizaban en la Tesorería de la Seguridad Social, un incremento interanual de 3.15%.

Quiero destacar un dato especialmente significativo: el 53% de los nuevos empleos formales son ocupados por mujeres, reflejo de que el crecimiento está siendo también un proceso de mayor inclusión y participación femenina en la economía.

Estos números no son fruto del azar. Son el resultado de una estrategia articulada junto al sector privado.

En estos años hemos realizado más de 140 operativos y jornadas de inspección y formalización laboral, además de múltiples ferias y jornadas de empleo en todo el territorio nacional. Solo en la jornada “Tu Empleo Está Aquí”, desarrollada bajo el programa RD-Trabaja, se registraron 12,648 personas en busca de empleo, reafirmando nuestro compromiso con la inserción laboral juvenil y femenina.

Y lo más importante: el crecimiento del empleo ha venido acompañado de una mejora sostenida en los ingresos reales de los trabajadores.

En 2025 logramos un aumento del 20% en el salario mínimo del sector privado no sectorizado, impactando a 1.4 millones de trabajadores

Estos aumentos nos han llevado a otro hito que no es para conformarnos, pero que evidencia que vamos por buen camino: Por primera vez el salario mínimo de las grandes empresas sobrepasó el costo de la canasta básica del primer quintil. En las empresas grandes, el salario mínimo alcanzó una cobertura del 106.8% de la canasta básica del primer quintil, garantizando un margen positivo para otros gastos esenciales. Y en las empresas medianas vamos por ese mismo camino, con una cobertura de 97.9% del costo de esa canasta. Y así seguiremos, garantizando aumentos salariales por encima de la inflación.

Además, impulsamos incrementos sin precedentes: 30% para trabajadores domésticos, 25% en Zonas Francas o un 30% en Hoteles y Restaurantes, consolidando una política salarial coherente, proporcional y profundamente social

Los aumentos acordados en el marco del diálogo tripartito —gobierno, trabajadores y sector empresarial— continúan fortaleciendo el poder adquisitivo de las familias y consolidando el salario mínimo real como uno de los que más ha crecido en América Latina en los últimos años.

Nuestra meta sigue siendo clara: elevar el empleo formal al 50% en los próximos años, alcanzar un 80% de empleabilidad en egresados universitarios y superar las 350,000 MIPYMES formales antes de 2028.

Y para alcanzar esa meta, vamos a hacer que la formalidad sea más fácil que la informalidad.

Por eso, próximamente anunciaremos una medida que simplifica la vida de nuestras mipymes: los impuestos y tasas aduanales podrán pagarse también con tarjetas de débito y de crédito, ampliando los canales para cumplir de forma ágil, simple y transparente, reduciendo fricciones, tiempos y costos, como ya lo está aceptando la DGII.

También estamos impulsando un modelo de scoring o puntaje crediticio con datos alternativos, para que miles de mipymes que hoy están fuera del sistema financiero puedan construir historial y acceder a crédito, incorporando referencias como pagos de celular, energía e internet, y patrones de consumo digital. Porque el crédito no puede ser un privilegio: debe ser una oportunidad para quien trabaja, cumple y quiere crecer.

Y en el marco de Meta RD 2036, trabajaremos con este Congreso Nacional para consensuar un paquete de leyes clave —Factoraje, Leasing y Sociedades de Garantías Recíprocas— que consolide un ecosistema moderno de financiamiento productivo, ampliando instrumentos, mejorando condiciones y reduciendo barreras para las mipymes con menos garantías tradicionales.

Y porque el crédito es importante, pero no suficiente, impulsaremos un Hub de Servicios No Financieros que acompañe a las mipymes con asistencia técnica, digitalización, mejora de gestión, preparación para crédito, formalización laboral y acceso a mercados, con especial atención a negocios liderados por mujeres y sectores estratégicos.

En resumen: más facilidades, más crédito, más capacidades y más formalidad, porque cuando una mipyme crece, crece un barrio; y cuando miles de mipymes se formalizan, se fortalece la economía nacional.

Porque sabemos que son las industrias, las empresas y los sectores productivos los que dan sostenibilidad a nuestro crecimiento.

Y cuando una economía crea empleo con derechos, cuando paga mejor y protege más, no solo crece: se humaniza.

Un ejemplo palpable son las zonas francas, de las que al cierre de 2025 se registraron 10 nuevos parques, con 82 nuevas empresas y con una proyección de 8,100 nuevos empleos directos que se suman al récord histórico que ya tenemos de 858 empresas y más de 200 mil empleos directos generados por este sector, con una participación femenina cercana al 53%, consolidándose como uno de los principales motores de generación de empleo formal.

Las exportaciones del sector zonas francas superaron los US8,500 millones, representando alrededor del 54% del total exportado, lo que evidencia la confianza de los inversionistas y la competitividad de nuestra economía.

Además, seguimos expandiendo oportunidades hacia el interior del país, fortaleciendo polos productivos y promoviendo nuevos parques industriales en provincias tradicionalmente rezagadas.

Y en el marco de nuestra estrategia de nearshoring y diversificación productiva, avanzamos en la implementación de la estrategia nacional para integrarnos a las cadenas globales de valor en industrias tecnológicas avanzadas, incluyendo la de semiconductores, con el objetivo de generar empleos cada vez más calificados y mejor remunerados.

Tal como ya hemos hecho con la industria de los dispositivos médicos, por ejemplo, donde somos líderes regionales en su exportación. Con acuerdos como el de la Universidad de Purdeu, el inicio de cursos relacionados en el ITSC y los avances en el ITLA y el INFOTEP, nos encaminamos a garantizar el personal calificado suficiente para realmente entrar a esta industria tan competitiva como la de los semiconductores. 

Hoy podemos afirmar con toda certeza que estamos creando más empleo, más formalidad y mejores salarios.

Y si hay un sector que simboliza con claridad nuestra capacidad de crecer, crear empleo y proyectarnos al mundo, ese es el turismo.

El turismo no es solo una industria. Es empleo para miles de familias. Es inversión que dinamiza territorios. Es identidad cultural que se comparte con orgullo.

En 2025 recibimos más de 11.7 millones de visitantes, un crecimiento interanual de 4.3%, equivalente a casi 500 mil visitantes adicionales respecto a 2024 y más de 4 millones respecto a 2019.

Ya somos el segundo mayor destino de América Latina, solo superados por México, a pesar de la gran diferencia poblacional y en territorio de nuestros países.

Pero también rompimos récords por vía marítima. La llegada de cruceristas alcanzó casi los 3 millones de pasajeros, un crecimiento de 6% respecto a 2024

Somos hoy un hub turístico del Caribe. Y lo somos con bases firmes.

Hoy ya estamos recibiendo más de un visitante por cada habitante en nuestro territorio. Ahí solo llegan los grandes destinos turísticos.

Estos números son el resultado de estabilidad, promoción y mejora continua de la calidad.

Pero no nos conformamos con crecer. Estamos transformando el modelo.

En 2025 formulamos la primera Política y Estrategia Nacional de Turismo Sostenible con visión al 2036, construida con la participación de más de 1,420 actores públicos y privados

Concluimos además la Estrategia Nacional de Ecoturismo, orientada a diversificar nuestra oferta, aprovechar de manera responsable nuestras áreas protegidas y llevar desarrollo a nuevos territorios

La Ciudad Colonial, por ejemplo, se convirtió en el primer destino del país incorporado a la Red Iberoamericana de Destinos Turísticos Inteligentes, mientras avanzamos en su recuperación integral con una inversión ejecutada de USD 28.6 millones de dólares en rehabilitación urbana y patrimonial

A través de CEIZTUR entregamos infraestructura clave: muelles turísticos en Miches y La Caleta, renovación de malecones en Haina y Guayacanes, recuperación de espacios naturales como Los Patos y Boca de Cachón, y proyectos urbanos estratégicos en Puerto Plata, Samaná y Sosúa. En total, 91 comunidades recibieron beneficios directos de estas intervenciones

Este es el nuevo turismo dominicano: más diversificado, más sostenible, más integrado al territorio y más generador de oportunidades.

Hemos pasado de ser un destino exitoso a convertirnos en un líder importante, con una estrategia clara hacia el 2036.

El turismo seguirá siendo una locomotora del desarrollo económico, pero será también un instrumento de inclusión social y ordenamiento territorial.

Y junto a esa locomotora que nos conecta con el mundo, hay otra que fortalece nuestras raíces y multiplica el valor de lo que producimos: la agroindustria.

Un país que produce alimentos no solo garantiza seguridad alimentaria: garantiza estabilidad, oportunidades y soberanía económica.

Así, el sector agropecuario el pasado año mantuvo un vigoroso desempeño alcanzando un crecimiento de 3.9%. La producción de arroz alcanzó 14.78 millones de quintales en el 2025, consolidándose como uno de los pilares fundamentales de la seguridad alimentaria nacional.

Asimismo, se destaca el desempeño de cultivos claves, como el plátano con 4.3 millones de millares o el aguacate, que registró una producción de 2.4 millones de millares de unidades. La producción hortícola registro durante el pasado año un importante crecimiento contribuyendo al abastecimiento interno y a las exportaciones, reflejando la fortaleza y diversificación de la agricultura dominicana.

Las exportaciones de bienes agropecuarios alcanzaron la cifra de 3 mil 680 millones de dólares para un crecimiento de 9%, en relación con el pasado año.

La producción mensual de huevos supera los 400 millones de unidades, permitiendo abastecer el consumo local y exportar huevos a las islas del Caribe el pasado año por un valor superior a los 34 millones de dólares.

En cuanto a la producción de pollo, el pasado año se produjo un promedio mensual de 21.8 millones de unidades, alcanzándose en el mes de diciembre 25.2 millones de unidades. Es decir, la producción promedio del pasado año es un 26.2% más alta que la obtenida en 2019.

En materia de innovación, transferencia tecnológica y diversificación productiva, el Ministerio de Agricultura impulsó iniciativas de alto valor agregado, destacándose la introducción y consolidación de nuevos cultivos no tradicionales con vocación exportadora, como el arándano y la uva de mesa, generando esta última, en las primeras cosechas comerciales, ingresos superiores a los 635 mil dólares, evidenciando el potencial de estos rubros para la diversificación de la matriz productiva y el fortalecimiento de la competitividad agrícola.

En cuanto al financiamiento al sector agropecuario, el pasado año el Banco Agrícola formalizó préstamos por un valor de 26 mil 642 millones de pesos a tasas y condiciones acordes con la naturaleza de la agricultura, beneficiando a 18 mil 826 Productores, contribuyendo de esta forma a garantizar la seguridad alimentaria y el dinamismo de la economía rural, mediante la tecnificación y sostenibilidad de la actividad agropecuaria.

Durante el pasado año el Instituto de Estabilización de Precios (INESPRE) ha experimentado un importante proceso de fortalecimiento institucional, contribuyendo al acceso de las familias de bajos ingresos a alimentos de calidad mediante la realización  de 1,480 Mercados de Productores, 1,936 Bodegas Móviles, 37 Ferias Agropecuarias y 21 rutas alimentarias que  beneficiaron a cientos de miles de familias de escasos recursos, promoviendo el consumo de productos frescos a precios solidarios, lo que fortaleció los espacios de comercialización directa para pequeños y medianos productores agropecuarios.

Y hablando de seguridad y soberanía alimentaria, estamos avanzando hacia nuestra meta de salir del mapa de la subalimentación, la meta de Hambre Cero.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO),  nuestro país ha experimentado una significativa reducción en el índice de subalimentación, pasando la población subalimentada del 8.3% en el 2020 a un 3.6% en el pasado año.

Estamos seguros de que alcanzaremos la Meta de Hambre Cero antes del 2028 basándonos en la aplicación del conjunto de medidas focalizadas con este propósito, las cuales incluyen el acompañamiento de nuestros alcaldes y directores municipales.

Asambleístas,

Ningún país se desarrolla solo por decreto. Ningún país se transforma únicamente con leyes o inversiones. Las naciones avanzan formando a su gente.

Y en coherencia con esa visión de país, reiteramos nuestro compromiso con una mejora sustancial de la escuela dominicana.

Para ello impulsaremos una reforma legislativa y curricular que permita diseñar un nuevo sistema educativo, una nueva educación, capaz de formar el capital humano que necesitamos para duplicar el tamaño de nuestra economía al 2036.

Para alcanzar este objetivo patriótico, promoveremos el más amplio proceso de consulta y concertación nacional, porque la educación no es una política de gobierno: es un proyecto de todos.

Por eso, desde el primer día, asumimos que la educación y la salud no podían ser políticas ordinarias: debían convertirse en prioridades nacionales permanentes.

Hemos trabajado para elevar la calidad educativa en todo el ciclo de vida: desde la primera infancia hasta la formación técnica y superior, alineando el sistema educativo con las necesidades del mercado laboral y con la visión de desarrollo nacional.

La educación comienza en los primeros años de vida. Por eso hemos priorizado ampliar la cobertura y fortalecer la calidad de la atención integral a la primera infancia y del nivel inicial.

De la mano del INAIPI, inauguramos 15 nuevos centros, impactando a más de 13 mil niños y niñas, lo que permitió ampliar la cobertura a 155,937 en 739 centros CAIPI y CAFI en todo el territorio nacional.

44,715 infantes recibieron alimentación conforme a su requerimiento calórico y nutricional.

6,807 familias recibieron servicios de acompañamiento integral que articulan salud, nutrición, educación, protección e inclusión, garantizando el desarrollo pleno y la protección de los derechos de la primera infancia.

131 comunidades fueron acompañadas para asegurar entornos favorables, y 2,662 niños y niñas recibieron atención especializada según su condición de discapacidad.

Como complemento a esta expansión, en el período escolar 2024-2025 fueron inscritos 40,024 niños en el primer ciclo del nivel inicial, lo que representa un incremento de 2,796 con respecto al año anterior. La tasa neta de cobertura aumentó de 7.10 a 7.60.

En el segundo ciclo se matricularon 350,000 estudiantes, con un incremento de 6,696 respecto al año anterior y un 87.52 % de avance hacia la meta presidencial de alcanzar 400,000 niños al 2028. La tasa neta de cobertura pasó de 59.9 a 61.3.

El esfuerzo por ampliar la cobertura continuó en la secundaria. En 2025 fueron matriculados 861,000 estudiantes, representando un 96% de avance hacia la meta de 900,000 estudiantes al 2028. La tasa neta de cobertura aumentó de 70.7% a 71.6%, evidenciando mejoras sostenidas en acceso y permanencia.

Y porque la calidad del aprendizaje es el puente hacia el éxito educativo, priorizamos programas como Alfabetización Oportuna y Secundaria Avanza.

En la Evaluación Diagnóstica 2025, aplicada a 129 mil estudiantes con un 89% de cobertura, se registraron mejoras en todas las áreas evaluadas. El promedio en Matemática pasó de 300 puntos en 2019 a 305.96 en 2025. Más de 76 mil estudiantes superaron las Pruebas Nacionales, consolidando avances académicos verificables.

Impulsamos, además, una cultura de calidad, transparencia y gestión por resultados. Hoy contamos con 1,433 centros educativos integrados al SISMAP, fortalecimos la supervisión pública y privada y consolidamos una plataforma digital de desempeño escolar con acceso abierto a la ciudadanía.

El programa CON BASE fue implementado en todos los centros del país, y con Secundaria Avanza capacitamos a más de 56 mil actores educativos, preparando a 200 mil estudiantes para PISA 2025.

Apostamos con decisión por la transformación digital y el enfoque STEAM. Entregamos 1,178 equipos de robótica, capacitamos a 1,729 docentes y logramos que un millón de estudiantes participara en ferias científicas y tecnológicas. El programa “Niñas en las TIC” impactó a 3,000 niñas, cerrando brechas históricas y sembrando vocaciones para el futuro.

Convencidos de que la educación debe formar para el empleo, hemos fortalecido la Modalidad Técnico Profesional de Secundaria, cuya matrícula creció a 102,616 estudiantes, un aumento de 5.6 %, alcanzando un 87 % de avance hacia la meta de 118,000 estudiantes al 2028. Además, 26,280 estudiantes realizaron el Módulo de Formación en Centros de Trabajo, fortaleciendo el vínculo entre educación y sector productivo.

Fortalecimos de manera decidida el INFOTEP, que durante el año 2025 atendió a más de 1 millón 83 mil participantes en todo el territorio nacional, ampliando capacidades en áreas clave para nuestra economía y respondiendo directamente a las demandas de los sectores productivos. Solo en el ámbito empresarial, más de 6,600 empresas recibieron asistencia en capacitación y desarrollo del talento humano, fortaleciendo la productividad y la empleabilidad de cientos de miles de trabajadores. Además, continuamos ampliando la cobertura formativa con la apertura de nueve nuevos centros de capacitación durante 2025, acercando oportunidades de formación a más regiones del país y reduciendo brechas territoriales. De 8 instalaciones de INFOTEP que encontramos en 2020 hoy hemos llegado a 67.

Así mismo, desde el ITLA fueron graduados 1,012 nuevos profesionales, elevando a 6,519 el total histórico de egresados en carreras tecnológicas. Entre ellos se graduaron las primeras cohortes de tecnólogos en Telecomunicaciones, hito que refuerza la misión institucional de egresar profesionales con formación sólida y pertinente en las áreas STEAM, en respuesta a las demandas del tejido productivo nacional.

Con la puesta en funcionamiento de las extensiones de San Francisco de Macorís y Cotuí, se amplió a 12 las localidades con acceso a la educación tecnológica de calidad, impactando ya a más de 24,000 jóvenes, contribuyendo a la reducción de la brecha digital a nivel nacional.

Un logro digno de resaltar ha sido la renovada atención puesta al Instituto Técnico Superior Comunitario. Tras un proceso de remozamiento hemos incrementado en 2,543 nuevos estudiantes, para un aumento de 22% de la matrícula.

Hay que destacar que, de 980 técnicos superiores titulados, 963 ya han sido empleados en distintos sectores productivos, evidenciando la pertinencia de su oferta académica y su contribución directa a la generación de empleo y al fortalecimiento del capital humano del país.

Y en alianza con el BID, el INDOTEL ya ha otorgado más de 30,500 becas en áreas STEM y 3,000 becas especializadas en ciberseguridad, y se encuentra en desarrollo de la segunda entrega del programa Canasta Digital Social 3.0, que beneficiará a 5,000 personas con dispositivos móviles inteligentes y conectividad gratuita por 24 meses.

También mejoramos las condiciones materiales del aprendizaje.

Distribuimos más de 13 millones libros de texto a casi un millón 900mil estudiantes.

Transformamos la logística educativa con el Sistema Nacional de Transporte Estudiantil, TRAE, que hoy opera 1,871 autobuses en las 31 provincias y el Distrito Nacional, incluyendo 51 unidades adaptadas para estudiantes con discapacidad.

Fortalecimos la carrera docente: 3,625 nuevos profesores ingresaron por concurso; 5,604 fueron impactados por el Programa Nacional de Inducción; y más de 115,000 están bajo la Evaluación del Desempeño Docente. Un proceso que no se realizaba desde hace casi una década y que hoy se encuentra en su cuarta fase de ejecución, como una muestra clara del compromiso con la calidad, el mérito y la profesionalización del sistema educativo.

Asambleístas,

Estas cifras no son estadísticas frías. Son oportunidades abiertas y trayectorias de vida que cambian. Son talento que se cultiva.

Hemos asumido el reto de convertir la escuela en el Centro del Desarrollo y de las Políticas Públicas. La educación dominicana no puede limitarse a transmitir conocimientos: debe formar carácter, fortalecer la identidad nacional y preparar ciudadanos capaces de convivir, participar y construir país.

Por eso, en 2025 dimos un paso estructural al integrar formalmente y de forma explícita la enseñanza de Moral, Cívica y Ética Ciudadana al currículo nacional. Y lo acompañamos con iniciativas como “Ciudadanos al 100”, porque educar también es sembrar respeto por la ley, amor por la democracia y sentido del deber. Educar no es solo enseñar materias: es formar ciudadanía.

Esta es una tarea que trasciende al Ministerio de Educación. Es un compromiso del Estado, para que a través de las aulas alcancemos la formación integral que nuestra sociedad demanda. Con casi 8 mil centros de enseñanza a nuestro servicio, construyamos juntos la Escuela como Centro del Desarrollo.

Y avanzamos también en infraestructura escolar.

Desde 2021 hasta hoy hemos inaugurado 252 planteles, sumando 4,690 aulas al sistema educativo nacional. Cada aula entregada es una oportunidad que se abre; cada plantel concluido, una comunidad que progresa.

En 2025 entregamos 1,702 aulas. Además, intervenimos 516 planteles con mantenimiento correctivo y ejecutamos el programa “Navidad en las Aulas” en 187 centros educativos.

Gobernar es construir futuro. Y cuando se invierte en educación con planificación, transparencia y responsabilidad, no solo se levantan escuelas: se fortalece la nación.

Y cómo me dijo un joven brillante hace unas semanas en mi visita a una escuela en Villa Altagracia; sin educación no hay nación. Su nombre es Hensel Aquino Garcia y está aquí presente.

Asambleístas,

En otro de nuestros pilares estratégicos, la salud, avanzamos hacia un sistema más preventivo, más humano y eficiente.

Un sistema que entiende que la salud no comienza en el hospital, sino en la prevención, en la atención primaria y en la cercanía con la gente.

Y esa visión preventiva y humana se ha traducido en resultados concretos durante el año 2025.

En 2025 inauguramos 30 establecimientos de salud —entre hospitales, centros de primer nivel y centros diagnósticos—, construidos, ampliados o rehabilitados con una inversión superior a RD$2,659 millones de pesos, ampliando emergencias, unidades especializadas y servicios críticos en distintas provincias del país. Entre estos se destacan el mayor hospital regional del país, construido en San Francisco de Macorís, el Centro clínico quirúrgico en la ciudad sanitaria y un moderno hospital en Dajabón, entre otros.

Esta transformación ha estado acompañada de una fuerte inversión en tecnología y equipamiento médico. Destinamos más de RD$3,778 millones en equipos modernos, incorporando tomógrafos, mamógrafos, equipos de imágenes diagnósticas, incubadoras, monitores y tecnología de última generación, incluyendo por primera vez en la red pública equipos de mamografía tridimensional con tomosíntesis digital.

Solo en 2025, 92 centros de salud fueron dotados de nuevos equipos, con una inversión adicional de RD$632 millones, fortaleciendo la capacidad diagnóstica en todo el territorio nacional.

Gracias a estas mejoras, hoy la Red Pública ofrece una mayor capacidad de respuesta. Y si queremos resumir el avance en la red de salud, lo correcto es basarnos en la cantidad de atenciones y servicios ofrecidos.

Comenzando por las consultas. En 2025 se ofrecieron 7,781,502 consultas, para un aumento de 619 mil consultas desde 2019.

Pero si hablamos de análisis de laboratorios, pasamos de 18 millones en 2019 a 28,383,336 en 2025. Oigan bien. Más de 10 millones de más análisis realizados.

Pero no se queda ahí. Las imágenes casi se duplicaron. Pasamos de 2,451,716 imágenes a 4,338,827.

Y finalmente en cirugías. Pasamos de 356,690 cirugías realizadas en 2019 en la red a una red que realizó 629,183 cirugías a nuestra población.

No es solo comparar, es mostrar la confianza que genera la red en nuestra población. Es informar a la población sobre la realidad de nuestra red de salud, no por anécdotas aisladas, no por insumos, sino por lo que realmente recibe la gente: atenciones y servicios en más cantidad y más calidad.

Además, a través del Programa de Atención Domiciliaria se realizaron alrededor de 600 mil visitas a personas en condiciones de vulnerabilidad, llevando la salud directamente hasta sus hogares.

En el nivel especializado, pusimos en funcionamiento dos hospitales traumatológicos regionales en Azua y en Higüey, reduciendo traslados y fortaleciendo la respuesta ante emergencias por trauma y accidentes. Ya tenemos 5 hospitales de trauma  en el país y la meta es cerrar antes de 2028 con 8 centros. Actualmente están en construcción los de Yaguate, en San Cristóbal; Sosúa, en Puerto Plata y Mao, en Valverde para seguir salvando vidas en las carreteras. Oigan bien, encontramos tres y terminaremos la gestión con ocho.

Y avanzamos en la descentralización de la atención oncológica, inaugurando nuevas unidades en Monte Plata, Cotuí y Santiago, acercando el tratamiento del cáncer a las regiones.

Uno de los temas que nos llena de preocupación es la alta incidencia de pacientes con lesiones y Pie Diabéticos, a quienes en muy pocos lugares les daban un cuidado oportuno, razón por la que asumimos el compromiso de formar la Red Nacional de Pie Diabéticos. A la fecha, hemos inaugurado 3 de 10 Unidades, garantizando un trato digno y oportuno, protocolizado, que evitará decenas de amputaciones por esta condición. Este año entregaremos las 7 restantes ubicadas en toda la geografía nacional.

A través del Programa de Medicamentos de Alto Costo, garantizamos tratamiento continuo a 8,283 pacientes, con una inversión de más de RD$7,313 millones. Además, incorporamos 1,980 nuevos beneficiarios, ampliando en un 16.6% la cobertura nacional. Detrás de cada cifra hay una vida protegida, una familia que no enfrenta sola una enfermedad compleja, un Estado que responde.

Las Jornadas Más Salud movilizaron a 25,000 personas en Duarte, San Juan, La Altagracia y Santo Domingo, fortaleciendo la educación en estilos de vida saludables, con especial atención a niños, embarazadas y adultos mayores. Porque la prevención también es cercanía, es presencia territorial, es Estado activo en cada comunidad.

Fortalecimos la calidad del sistema público con 5,014 monitoreos en hospitales y centros asistenciales, un 30% más que en 2024, reforzando la seguridad del paciente, la cirugía segura y la atención materno-neonatal.

Y los resultados están a la vista, la mortalidad infantil cayó un 18.9%; y la neonatal un 15.3%. Estas cifras reflejan más controles prenatales oportunos, mejores unidades neonatales y mayor capacidad resolutiva en nuestros hospitales.

Consolidamos también la estrategia HEARTS, plenamente gratuita, en el Primer Nivel de Atención. El 81% de los pacientes hipertensos logró un control adecuado de su presión arterial, el estado cubre el costo integral de sus tratamientos. Capacitamos 5,392 profesionales de la salud y fuimos reconocidos internacionalmente con el World Hypertension League Organizational Excellence Award y los premios CureAll Americas.

Recibimos además el Country CureAll Poster Winner 2025 y el CureAll Americas Poster Award 2025, otorgados por instancias vinculadas a la OMS y al St. Jude Children’s Research Hospital, por el fortalecimiento de la atención integral al cáncer infantil y el respaldo institucional a estos programas.

La República Dominicana fue distinguida también como “País Champion” en la respuesta regional frente al VIH y otras infecciones de transmisión sexual, por los avances en prevención combinada y acceso gratuito al tratamiento.

Igualmente, en la Iniciativa Regional para la Eliminación de la Malaria, superamos el 80% de cumplimiento en los indicadores establecidos, alcanzando la calificación más alta de Mesoamérica y el Caribe y accediendo al 100% del incentivo por desempeño del BID.

Además, hoy quiero anunciar al país, con profundo orgullo, que la República Dominicana ha sido propuesta por consenso de todos los países de las Américas para asumir, por primera vez en su historia, la presidencia de la Asamblea Mundial de la Salud, órgano supremo de la Organización Mundial de la Salud.

Este hecho histórico es fruto del trabajo técnico, serio y transformador que ha venido impulsando el Ministerio de Salud Pública, posicionando a nuestro país como un referente regional y una voz respetada en los grandes temas de salud global.

Estos reconocimientos no son trofeos simbólicos. Son evidencia concreta de que cuando se trabaja con planificación, ciencia y compromiso humano, la República Dominicana no solo avanza: se convierte en referente regional en salud pública.

Señoras y señores,

A través del Seguro Nacional de Salud, cerramos el año con 5.6 millones de afiliados en el régimen subsidiado y 1.8 millones en el contributivo, garantizando cobertura y protección financiera. Solo en el régimen subsidiado se invirtieron más de RD$19,395 millones en servicios y cobertura.

SeNaSa ha lanzado el programa «SeNaSa InTEgrA” para brindar cobertura integral, diagnóstico oportuno y terapias especializadas a niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), reduciendo los altos costos familiares. Inicialmente dirigido a 3,000 afiliados de 2 a 10 años, con un presupuesto de RD$200 millones, el plan comienza el 2 de marzo.

Desde el Programa de Medicamentos Esenciales y las Farmacias del Pueblo, despachamos medicamentos e insumos por valor de RD$3,748 millones. La red de 630 Farmacias del Pueblo benefició aproximadamente a 5 millones de personas, generando ahorros significativos frente a precios del mercado privado y protegiendo el bolsillo de las familias ypusimos en funcionamiento tres nuevas Farmacias en Azua, Santo Domingo y Barahona.

Y un tema que nos preocupa a todos, por el impacto que genera en las familias afectadas, es la salud mental. Para su pronta atención hemos reforzado la Línea especial de salud mental: gratuita, confidencial y operativa hasta la medianoche. Anunciamos también el plan de expansión de la atención, pasando de 137 a 192 camas de hospital, que a final de éste año llegaran a 500, y un aumento de 18 a 89 unidades de intervención en crisis y la habilitación de unidades de desintoxicación de drogas también para final de este año 2026.

Hemos aumentado el catálogo nacional de medicamentos de salud mental e impulsamos la propuesta de reforma a la Ley 12-06 de Salud Mental.

Y para mejorar el conocimiento y tratamiento de estos males, se iniciará la instalación del Instituto Nacional de Neurociencia que combinará servicios clínicos con investigación científica.

Y si de atención y protocolos se trata, debemos recordar que en 2025, por primera vez en décadas, en la República Dominicana no se reportó ni una sola muerte por dengue. Oigan bien, CERO muertes por dengue en todo el año y solo 320 casos reportados como incidencia.

Y ese no es un logro aislado, es fruto del fortalecimiento de nuestras políticas de salud, la prevención comunitaria y la vigilancia epidemiológica que nos han colocado como referente regional en el control de esta enfermedad.

Cero muertes por dengue es un triunfo de todos. Una muestra de que cuando trabajamos juntos es posible lograr cosas extraordinarias.

A esto quiero sumar los 4 años sin un solo fallecimiento por alcohol adulterado y tampoco agresiones con el denominado ácido del diablo.

Honorable Asamblea Nacional,

Cada hospital inaugurado, cada medicamento entregado, cada niño vacunado y cada madre atendida a tiempo representan algo más que una estadística. Representan vidas que se prolongan, sufrimientos que se reducen y familias que pueden mirar el futuro con mayor tranquilidad.

Un país que cuida a su gente es un país que se cuida a sí mismo.

Y si hay un compromiso que define el futuro de una nación, es el que asumimos con nuestra niñez y adolescencia.

El Gabinete de Niñez y Adolescencia, presidido honoríficamente por la primera dama Raquel Arbaje, ha sido clave en esta transformación.

Hemos logrado una gran reducción del embarazo en adolescentes, pasando de 27,476 casos en 2021 a 11,961 el pasado año. Una disminución del 56.5%. Hemos dejado atrás la triste realidad de ser el país latinoamericano con mayor tasa de niñas criando niños.

El Pabellón Oncopediátrico Uniendo Voluntades del INCART, construido en nuestro gobierno, ha realizado 101 diagnósticos oportunos, 2,386 consultas y 449 procedimientos especializados, garantizando atención digna y de calidad para niños con cáncer.

Además, implementamos jornadas de implantes cocleares que beneficiaron a 100 niños con hipoacusia severa, con una inversión de 2.2 millones de dólares.

Proteger la infancia no es una política sectorial. Es una decisión de país.

Asambleistas,

Este crecimiento económico y social, en todos los indicadores, solo es realmente significativo y genuino cuando reduce la pobreza y amplía las oportunidades de todos y todas.

Por eso, desde este gobierno asumimos un compromiso claro: combatir la pobreza no como un fenómeno coyuntural, sino como un problema estructural que exige soluciones profundas y sostenidas.

La política social dejó de ser dispersa y reactiva. La convertimos en más focalizada, más articulada y más orientada a resultados.

Y los resultados están a la vista.

Esta combinación responsable de crecimiento económico, estabilidad macroeconómica, creación de empleo, aumentos de salarios y del poder adquisitivo, así como la protección social focalizada nos ha permitido avanzar con determinación en uno de los objetivos irrenunciables de este gobierno: reducir la pobreza a los niveles más bajos de nuestra historia y entre los más bajos de la región.

Entre 2024 y 2025, la pobreza general se redujo de 19% a 17.3%, lo que representa una disminución de 1.7 puntos porcentuales. Hoy la República Dominicana mantiene un nivel de pobreza significativamente inferior al promedio de América Latina, que se sitúa en 25.5% según datos de la CEPAL.

La pobreza extrema también continuó descendiendo, pasando de 2.4% a 2.2%, consolidando una tendencia sostenida de reducción y contrastando con el 9.8 de media en América Latina según datos de la CEPAL.

En términos absolutos, esta reducción significa que casi 200 mil personas salieron de la pobreza en el último año, y más de 20 mil dominicanos superaron la pobreza extrema.

Desde el momento más duro de la pandemia hasta hoy, han salido casi 1.5 millones de personas de la pobreza y casi 1 millón desde 2019.

Detrás de cada cifra hay una familia que vive con mayor tranquilidad, con mayor estabilidad y con mayores oportunidades.

Estoy convencido de que, con la continuidad del aumento real del salario mínimo, el fortalecimiento de programas como Oportunidad 14-24, la expansión de becas en todo el territorio nacional, la consolidación de las transferencias focalizadas y la formación dual impulsada por INFOTEP, lograremos la meta de reducir la pobreza general al 15% en los próximos años y avanzar de manera decidida hacia la erradicación de la pobreza extrema.

Asambleistas,

Durante demasiado tiempo, el desarrollo se concentró en pocos lugares, dejando atrás a demasiadas comunidades.

Nosotros decidimos cambiar esa lógica. El desarrollo no puede ser un privilegio geográfico. Debe llegar donde vive la gente. Debe sentirse en cada provincia, en cada municipio y en cada comunidad.

Por eso impulsamos una política decidida de desarrollo territorial equilibrado, con inversiones estratégicas en el sur profundo, en la zona fronteriza y en nuevos polos productivos y turísticos.

Apostamos por proyectos transformadores que integran territorios históricamente excluidos al desarrollo nacional.

Porque el lugar donde se nace no debe determinar el destino.

Si hay algo que expresa con claridad esta visión de desarrollo territorial equilibrado, es la inversión pública en infraestructura.

Durante estos años, la República Dominicana ha realizado la mayor descentralización en obras públicas de su historia reciente, no concentrada en unos pocos puntos, sino extendida a todo el territorio nacional, desde las grandes ciudades hasta las comunidades más alejadas.

Solo en 2025, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones ejecutó RD$47,290 millones de pesos, sin contar aquí el aporte de RD Vial. Este es el nivel de inversión más alto de los últimos doce años, y se concluyeron 69 obras con una inversión superior a RD$33,732 millones.

Y quiero subrayarlo con absoluta claridad ante el país: invertimos en todos los territorios, no solo donde era más fácil, sino donde era más justo y más necesario.

Si hablamos del Sur:

Comencemos por Pedernales, donde hoy encontramos la inversión más grande jamás realizada por gobierno alguno en una provincia fuera de Santo Domingo. Acueducto, aeropuerto, carreteras, muelle turístico, hoteles y más. Un proyecto para relanzar toda la Región Enriquillo.

Pero eso no se queda ahí.

Si eres de Azua, hoy tienes 112 obras, entre ellas tu Circunvalación, el centro universitario de la UASD, el Hospital Traumatológico, nuevos acueductos y reservorios para irrigación agrícola, entre muchas.

Si eres de Barahona, ahora tienes 73 obras, como la Presa de Montegrande, la Carretera de Barahona-Enriquillo y muchas más construidas y en proceso.

Si eres de Bahoruco, ya tienes 43 nuevas obras, tales como tu recinto UASD Neiba  (PRESENTAR ESTUDIANTES) y el remozamiento de los hospitales de Neiba, Galvan y Tamayo.

Pero si eres de Independencia hoy tienes 26 nuevas obras como la Carretera Postrer Río- Guayabal, carretera Guayabal – Los Bolos, la subestación eléctrica y la Línea de Transmisión de Duvergé a Jimaní entre otras.

Si eres de Peravia, tienes 44 obras, tales como la Circunvalación de Baní, tu propio Centro de la UASD, el puente de Villagüera, el remozamiento del hospital de Nuestra señora de Regla y la ampliación del Acueducto de Peravia.

Si eres de San Cristóbal, tienes 118 obras como tu Planta de Tratamiento de aguas residuales, ampliación de la UASD e instituto Loyola, INFOTEP y malecón de Haina, acueducto de Villa Altagracia y pronto el Hospital Traumatológico de Yaguate, entre otros.

Pero si eres de San Juan, cuentas con 77 obras nuevas, tales como la universidad ISA de Bohechio, la Zona Franca de San Juan, el mercado y el acueducto de Las Matas de Farfán o la Carretera Carrera de Yeguas-El Cercado, entre otras.

Y si vienes de Elías Piña, hoy cuentas con 28 obras de impacto, entre ellas la Carretera Hondo Valle – Juan Santiago – El Cercado y la de Comendador – Guaroa – Macacías, entre otras.

Y si eres de San José de Ocoa, hoy disfrutas de 25 nuevas obras, como la Carretera Rancho Arriba – Nizao, la carretera del distrito  Ocoa – El Pinar, la línea de transmisión de 138 kilowatios Cruce de Ocoa y en una semana el Acueducto Múltiple de Ocoa.

Pero si nos vamos al Este:

Comencemos por El Seibo y el despertar del nuevo destino turístico de Miches, conectado al destino de Punta Cana y como motor de la economía provincial. Con 33 obras de impacto, como el Acueducto de Miches, reconstrucción de la carretera Candelaria – Bejucal – Magarín o la Plaza multiusos Ingeniero Eduardo Martinez Lima, hotel escuela UASD, carretera Seibo – Cruce de Pavón y auditorio entre otras obras.

Seguimos por San Pedro de Macorís, con 54 obras de impacto, entre ellas el Malecón de San Pedro de Macorís, la reconstrucción del Hospital Regional Antonio Musa, carretera Gautier – Guayabal, carretera El Puerto- Bayaguana o el Proyecto Mi Vivienda de Los Llanos.

Pero si vamos a Hato Mayor, encontramos 39 obras, comenzando por el Recinto UASD de Hato Mayor y la Carretera Hato Mayor – Sabana de la Mar o la reconstrucción del hotel escuela Villa Suiza en Sabana de la Mar, entre otras.

Si llegamos a Monte Plata, encontraremos 56 nuevas obras, como la UASD de Monte Plata, el Acueducto Múltiple Guanuma – Los Botados, la Carretera Bella Vista, la carretera de Chirino, el acueducto municipio de Monte Plata y el puente la Leonora entre otros.

Llegamos a La Romana con 26 nuevas obras estratégicas, como el Hospital de Villa Hermosa, el malecón del distrito municipal de Caleta, o la reparación del Polideportivo Eleoncio Mercedes entre otras.

Y en La Altagracia, encontramos 63 nuevas obras de impacto, como el Hospital Municipal de Verón, el muro de Gaviones sobre el río Duey, la circunvalación Verón – Bávaro, o el Hospital Traumatológico de Higüey.

Y si es al Norte:

Comencemos con Monseñor Nouel, con 57 obras, como el Hospital Dr. Pedro de Marchena, la reconstrucción de la carretera Loma Mala – Maimón, la Sub-estación eléctrica Bonao III y el acueducto de Maimón, entre otros.

Si vamos a La Vega, encontramos 93 obras de impacto, como la reconstrucción de la Avenida Pedro A. Rivera, el Hospital Municipal Dra. Octavia Gautier de Jarabacoa, la  construcción del Mercado Municipal de La Vega, el Puente de Sabaneta sobre el río Camú o la nueva UASD entre otras.

Si llegamos a la Provincia Duarte, encontraremos 89 obras, total remozamiento de los hospitales de Villa Riva, Pimentel, Arenoso y Cenoví, edificio de oficinas gubernamentales y construcción de la fortaleza de la séptima brigada, el nuevo Hospital Regional San Vicente de Paul, y el Alcantarillado sanitario de Villa Riva y Pimentel y carretera Villa Riva- autopista del Nordeste entre otras.

Avanzamos hasta María Trinidad Sánchez, con 55 obras de impacto, como la construcción de muelles de pescadores en Río San Juan y Cabrera, el remozamiento de hospitales de Río San Juan Cabrera y El Factor, el Malecón de Cabrera, y la Carretera Rincón de Molenillos – La Garza.

En Hermanas Mirabal encontraremos 37 obras, tales como el remozamiento de los hospitales de Salcedo, Villa tapia y Tenares, el camino vecinal urbanización Nuevo Conuco, la reconstrucción y asfaltado camino vecinal La Jagüita, Los Hoyos, Los Naranjos y el nuevo INFOTEP, entre otras

Si es en Samaná, nos encontramos con 68 obras de impacto, como el malecón de Samaná, Asfaltado de la carretera Samaná – Las Galeras, muelle de pescadores de Sanchez, la ampliación de la entrada a Samaná, pendiente de inaugurar y la Plaza de Vendedores del Pueblo de Pescadores en Las Terrenas entre otras muchas.

En Puerto Plata, encontraremos 98 obras de impacto, comenzando con el gran proyecto de desarrollo de Punta Bergantín, puente El Cangrejo, puente Bajabonico en La Isabela, carretera Gurabito de Yaroa, la Carretera Villa Elisa – Punta Rucia, la carretera El Mango – La Guaranita, la reconstrucción del estadio Jose Briceño, de tres multiusos, y el Muelle Turístico Taíno Bay, entre otras.

En Espaillat encontraremos 80 obras de impacto, como la reconstrucción de la Carretera de San Víctor – Jamao al Norte o la extensión UASD y el recinto ITLA de Moca entre otras.

En Sánchez Ramírez se cuenta con 25 nuevas obras comenzando con el Centro UASD Cotuí (PRESENTAR ESTUDIANTES) o la reconstrucción de la Carretera Cotuí – La Mata – Pimentel, un nuevo ITLA y tres comedores económicos entre otras muchas obras

Ya en el Noroeste, comenzamos con la revolución causada por el proyecto de Puerto de Manzanillo y todas sus obras conexas que ya se sienten en el dinamismo económico de esas cuatro provincias fronterizas.

Comenzando en el propio Montecristi con 45 obras de impacto, como el Muelle de Manzanillo, la Central de Gas Natural, la reconstrucción de la carretera Guayubín – Las Matas – Copey, la rehabilitación Carretera Duarte Navarrete – Montecristi.

Valverde con 35 obras de impacto, como el proyecto fotovoltaico Brazo Derecho o el Hospital Municipal de Esperanza, carretera Mao Contraembalse, carretera Navarrete Jaibón y Jaibón Botoncillo.

En Santiago Rodríguez se encuentran 24 obras estratégicas como la Carretera Santiago Rodríguez – Martín García – Guayubín, carreteras Puerta del Mulo y Arroyo seco, el remozamiento del hospital Villa Los Almacigos y el Acueducto de Monción.

Y en Dajabón, encontraremos 33 nuevas obras, tales como la Verja Perimetral y el Hospital Municipal de Dajabón.

Y quiero centrarme ahora en los grandes núcleos urbanos de nuestro país. En Santiago encontramos 221 obras de impacto destacando el saneamiento de la Cañada Arroyo Gurabo, proyecto Mi Vivienda Hato del Yaque, remozamiento del Hospital José María Cabral y Báez, terminación y rehabilitación de la Circunvalación Norte y la revolución del transporte con el Teleférico y pronto el Monorriel.

En la provincia de Santo Domingo se ha impactado por todos sus territorios, con 385 obras entre las que destacan la Avenida Ecológica, la ampliación del acueducto Oriental Barrera de Salinidad, remodelación, reconstrucción y equipamiento de la ciudad sanitaria Dr. Luis Eduardo Aybar, así como el Teleférico de Los Alcarrizos, y la recién inaugurada Línea 2 C del Metro hacia Los Alcarrizos. PRESENTAR INVITADOS

Y en el Distrito Nacional 100 obras, como Proyecto Nuevo Domingo Savio; Remodelación del Estadio Olímpico Félix Sánchez; Hospital Padre Billini y muy pronto el Túnel Expreso Plaza de la Bandera.

Y quiero destacar a modo de ejemplo, que cuando  terminemos el paso a desnivel de la Avenida Luperón en Santo Domingo, los elevados de la carretera Duarte hasta el kilómetro 28 y la Circunvalación de Navarrete, podremos salir del aeropuerto de Punta Cana y llegar hasta Barahona o hasta Montecristi sin pasar por un solo semáforo en rojo.

Estamos construyendo hoy las bases del país que seremos en 2036. No solo levantando obras, sino corrigiendo desigualdades históricas y sembrando desarrollo donde antes hubo abandono.

Asambleistas,

Y para que el Estado llegue, cumpla y permanezca, no basta con invertir estratégicamente: sabemos que es imprescindible gobernar bien.

Desde el inicio de esta gestión emprendimos un proceso de modernización del Estado, orientado a la eficiencia, la transparencia y los resultados.

Implementamos el nuevo pasaporte electrónico, con estándares internacionales de seguridad y tecnología biométrica que fortalecen la confianza internacional en nuestros documentos de viaje y facilitan la movilidad de nuestros ciudadanos.

De igual manera, apoyamos a la Junta Central Electoral para que iniciara la renovación de la cédula de identidad y electoral, incorporando mayores niveles de protección, interoperabilidad digital y eficiencia en los servicios del Estado.

A esto se suma la modernización de la licencia de conducir, integrada a sistemas tecnológicos más seguros y transparentes, que mejoran el control, reducen la falsificación y contribuyen a una gestión más ordenada del tránsito. A partir de las próximas semanas tendremos operativas las oficinas de emisión de licencias, pasando de 14 a las 31 provincias y el Distrito Nacional y 10 en el exterior.

Tanto la gestión de los pasaportes como la de las licencias serán a partir de ahora económicamente autosostenibles.

En 2025, bajo la rectoría de la OGTIC, atendimos más de 1.7 millones de llamadas a través del *462 y gestionamos 1.9 millones de servicios; los Puntos GOB ofrecieron cerca de 1.5 millones de atenciones, acercando el gobierno a las comunidades históricamente desatendidas.

Pero el corazón de ese cambio fue Burocracia Cero, que dejó de ser un lema para convertirse en una reforma estructural. No se trató únicamente de digitalizar formularios, sino de revisar procedimientos desde su raíz, eliminar requisitos innecesarios y romper con la cultura del “vuelva mañana”.

Avanzamos además en plataformas como la Ventanilla Única de Formalización, el nuevo portal 311 y la Certificación Notarial Digital, consolidando un modelo donde el Estado no complica, sino que facilita; no retrasa, sino que resuelve.

Junto al sector privado, en las reuniones de Meta RD2036 simplificamos los trámites de permisos de construcción, logrando pasar de más de 160 trámites a solo 68 actualmente. Juntos logramos mantener la robustez de las normas al tiempo que promovemos el crecimiento económico.

Porque simplificar es también democratizar. Cada trámite que eliminamos, cada requisito que suprimimos y cada proceso que hacemos más ágil es una barrera menos entre el ciudadano y sus derechos.

Y así como modernizamos los trámites y digitalizamos servicios, también transformamos la manera en que el Estado comunica, educa y proyecta nuestros valores.

Hoy la TV pública ha experimentado la mayor transformación tecnológica y de contenidos de su historia. Se ha renovado en infraestructura, en estándares y en producción original, colocándose entre las más prestigiosas de América.

Una televisión pública que no responde a coyunturas políticas, sino al interés nacional. Que no busca propaganda, sino contenido. Que no compite por escándalo, sino por calidad.

Creamos además el Instituto Audiovisual, gratuito, donde jóvenes aprenden la televisión y el streaming de hoy, bajo estándares internacionales, formando talento para la nueva economía creativa.

Iniciamos la producción de series in house con calidad internacional, como “La Familia Espejo” y “Trinitarios”, la primera serie histórica animada producida en la República Dominicana.

Porque la rentabilidad de la televisión pública no se mide solo en ingresos: se mide en aportes, en identidad, en educación y en cohesión nacional.

Hoy la nueva Evaluación de Desempeño Institucional se basa en resultados. El personal que ejecuta más del 80% del presupuesto nacional se evalúa por resultados. No hay incentivos, si no hay calidad de vida en la gente.

Y el énfasis mayor se ha puesto en los tres servicios públicos más demandados y sentidos por la población: la atención a la salud, el servicio educativo y la seguridad ciudadana.

Esta semana, con la resolución del SISMAP Seguridad completamos la más ambiciosa agenda de medición de la calidad de los servicios públicos en el lugar donde se brindan. Hoy medimos la satisfacción e indicadores de resultados de cada hospital, de más de mil escuelas y ahora de un conjunto de estaciones policiales. Porque el servicio público no se concreta en los escritorios, sino en el territorio.

Y si simplificar es democratizar, también lo es transparentar. Porque no hay transformación digital auténtica sin integridad pública; no hay eficiencia sostenible sin confianza ciudadana.

Modernizar el Estado no es solo digitalizar trámites o simplificar procesos. Es también fortalecer sus cimientos institucionales. Es asegurar que la ley se cumpla, que las reglas sean claras y que nadie esté por encima del orden jurídico.

Con las reformas a la justicia penal estamos cumpliendo una promesa fundamental: construir un Estado que no tolere la impunidad. No hablamos de palabras, hablamos de hechos. Hemos tomado decisiones estructurales para que el sistema de justicia tenga la capacidad real de investigar, juzgar y sancionar con rigor a quienes violan la ley, sin privilegios ni excepciones.

Dejamos atrás un Código Penal del siglo XIX que durante demasiado tiempo limitó la capacidad del Estado para enfrentar delitos complejos que afectan la seguridad y la confianza de la gente. Reformamos también el Código Procesal Penal para eliminar trabas innecesarias, fortalecer la protección a las víctimas y evitar que el paso del tiempo se convierta en aliado de la impunidad.

Pero más allá de este paso de avance en la materia penal, en el pasado año, el Poder Ejecutivo impulsó o apoyo decididamente otras modificaciones normativas importantes para la solidificación de un Estado de Derecho. Ejemplo de ello fueron leyes como la que actualiza y fortalece el régimen de compras y contrataciones públicas, que entró en vigor hace apenas unos días, con la promulgación de su reglamento de aplicación.

Y con la creación del Ministerio de Justicia ordenamos el sistema, respetando la separación de poderes, para que el Ministerio Público se concentre plenamente en su tarea esencial: perseguir el delito.

Y permítanme ser absolutamente claro en este punto: la lucha contra la corrupción no es una declaratoria más de este gobierno; es su columna vertebral, su brújula moral inamovible.

Para mí, como presidente de la República, esta lucha me toca en lo más personal. Porque sé —y lo sé con dolor y con indignación— que cada acto de corrupción destruye la confianza, rompe esperanzas y le roba futuro a la gente honesta de este país. Y por eso no habrá tregua, no habrá contemplaciones y no habrá marcha atrás.

En este gobierno no existen intocables. No existen protegidos. No existen excusas. Nadie está por encima de la ley. Y cuando han surgido pruebas, incluso en instituciones tan sensibles como SeNaSa, la respuesta ha sido una sola: enviarlo al ministerio público para que investigue, actúe y se asuman las consecuencias. Sin interferencias. Sin presiones. Sin encubrimientos.

Por eso fortalecimos como nunca la independencia del Ministerio Público y respetamos de manera estricta la separación de poderes. Porque la justicia no puede ser un instrumento del poder político. La justicia debe ser un límite del poder. Y una democracia solo se respeta cuando la ley alcanza incluso —y sobre todo— a quienes gobiernan.

Un Estado honesto no es una opción. Es una obligación moral. Es la base de la confianza, el cimiento del desarrollo y la única garantía de que los recursos públicos lleguen a donde deben llegar: a la gente.

Y no solo lo decimos nosotros.

Lo dice Transparencia Internacional en el Índice de Percepción de la Corrupción, donde la República Dominicana mejoró por quinto año consecutivo, pasando de la posición 136 en 2020 a la 99 en 2025.

Lo dice el Banco Mundial con el avance de 30 posiciones en el Índice de Efectividad del Gobierno compilado por esa institución.

Lo dice Heritage Foundation cuando pasamos del lugar 176 al lugar 64 en el pilar de Efectividad Judicial del Índice de Libertad Económica.

Y cuando nos consolidamos como una de las 10 economías más libres de la región, alcanzando el puesto 58 a nivel global en el Índice de Libertad Económica

O lo dice el Foro Económico Mundial cuando pasamos del lugar 65 al lugar 20 en la encuesta sobre Estabilidad Política.

Y quiero decirlo con toda la claridad que este momento exige, ante esta Asamblea y ante todo el país: mientras yo sea Presidente de la República, no habrá escondites, no habrá silencios cómplices y no habrá poder que esté por encima de la ley.

Y oigan bien. En los casos de corrupción, como el de Senasa, en el que el gobierno se ha constituido en actor civil, los culpables no solo tendrán encima todo el peso de la ley, mi compromiso es que tendrán que devolver hasta el último peso de lo robado. Y para eso, he instruido al equipo de recuperación del patrimonio público, quienes están aquí presentes. ¡No descansen hasta conseguirlo!

Hace casi seis años, ante esta Asamblea al juramentarme ante el pueblo dominicano, fui claro cuando advertí, y cito textualmente: “no habrá impunidad para la corrupción del pasado, ni tampoco para la que se cometa en el futuro”, y también dije a quienes me acompañaban en el gobierno del cambio que, y vuelvo a citar literalmente; “el funcionario que se equivoque con el dinero del pueblo será inmediatamente destituido y puesto a disposición de la justicia”. Hoy puedo decir, con la frente en alto y la coherencia intacta, que esas palabras se han cumplido.

Para mí la honestidad no es un discurso: es una línea que no se cruza. La transparencia no es una opción: es un deber.

Y que nadie tenga dudas: yo tengo amigos, pero no cómplices y éste gobierno no retrocede, no negocia y no se rinde frente a la corrupción. Cueste lo que cueste; me cueste lo que me cueste. Ese es mi compromiso incondicional con mi país, con mi padre y con Dios.

Asambleístas,

No hay desarrollo posible, en ningún plano, en un país ambientalmente inviable. No hay prosperidad duradera si se destruyen los recursos que sostienen la vida.

Por eso asumimos con responsabilidad un compromiso claro: construir una República Dominicana más resiliente, más sostenible y mejor preparada para los desafíos del cambio climático.

Aceleramos la transición energética hacia fuentes renovables, impulsamos una gestión más responsable del agua, protegimos cuencas, ríos y zonas vulnerables, y promovimos un modelo de crecimiento que respete el entorno natural, entendiendo —como nos recuerda la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco— que no hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socioambiental.

Porque el desarrollo del siglo XXI no se mide solo en crecimiento económico; se mide también en sostenibilidad, en equilibrio y en responsabilidad. Cuidar la naturaleza es una obligación moral, no ideológica.

Y por eso, en 2025 dimos pasos firmes para convertir esa visión en resultados concretos.

Estamos modernizando el Ministerio de Medio Ambiente, digitalizando más de 24 servicios y transformando integralmente el sistema de permisos ambientales, lo que permitió procesar más de 6,500 autorizaciones —la cifra más alta de su historia— aprobando inversiones por más de US$22,000 millones de dólares y reduciendo los tiempos de respuesta en los trámites de impacto mínimo mediante inteligencia artificial y automatización.

Lanzamos el Sistema de Información Geográfica Ambiental (SIGEO RD), con 19 capas de información territorial accesibles para ciudadanos e inversionistas, fortaleciendo la planificación basada en evidencia y la transparencia.

Fortalecimos nuestra presencia en el territorio con nuevas oficinas provinciales, rehabilitamos centros de protección y vigilancia, y pusimos en marcha un programa de dignificación de nuestros guardaparques, capacitando y certificando a 400 de ellos y dotándolos, por primera vez, de seguros médicos y mejores condiciones laborales.

Aplicamos una política de tolerancia cero frente a los delitos ambientales: más de 400 inspecciones, más de 30 operativos interinstitucionales, más de 1,700 sanciones y más de 200 casos cerrados en coordinación con las autoridades competentes.

Avanzamos de manera decisiva en la recuperación y transformación de las Cuevas del Pomier, en San Cristóbal, un verdadero tesoro nacional que hoy proyectamos como una atracción ecoturística y científica, con el decreto 403-25 con una comisión multisectorial que esta trabajando en este gran proyecto.

Consideradas por expertos como la “Capilla Sixtina” del arte rupestre mundial, por sus más de 6,000 manifestaciones pictográficas y petroglifos, hemos asumido el compromiso de concluir integralmente su puesta en valor en agosto del 2026.

Con esta intervención, reafirmamos a la República Dominicana como capital prehistórica del Caribe y abrimos al mundo un destino cultural y científico único en su clase.

Avanzamos en la protección efectiva del territorio: aprobamos nuevos planes de manejo en áreas protegidas estratégicas, redujimos en un 65% la superficie afectada por incendios forestales en los primeros meses del año y superamos la meta global 30×30, alcanzando un 30.8% de protección marina y un 25.5% del territorio terrestre bajo protección.

Entre los años 2024 y 2025 sembramos más de 20 millones de plantas, equivalentes a 365,000 tareas reforestadas, con la participación de más de 650 entidades públicas y privadas

Impulsamos el cierre técnico y transformación del vertedero de Duquesa, impactando directamente a más de 3.8 millones de dominicanos, bajo el Plan Nacional de Gestión Integral de Residuos Sólidos 2025–2035.

Por medio del Fideicomiso de Residuos Sólidos, cerramos y remediamos vertederos históricos que durante décadas afectaron comunidades enteras, por medio del fideicomiso de residuos sólidos, como los de Moca, Cancino, Palmar de Ocoa, Villa Central y Pescadería en Barahona, Baní y Pedernales, entre otros; y pusimos en operación el Relleno Sanitario de Baní para garantizar una disposición adecuada de los residuos de toda la provincia.

Concluimos además estaciones de transferencia en Cancino, Tamboril, Nizao y Villa Fundación, fortaleciendo la logística nacional. Multiplicamos por cinco la disposición final correcta de residuos, pasando de 1,000 toneladas diarias en 2021 a más de 5,000 toneladas hoy en día, gestionando adecuadamente cerca del 38% de las 13,000 toneladas de residuos urbanos que se generan diariamente en el país, evitando así la contaminación de ríos, suelos y aire.

Impulsamos también una nueva industria ambiental, pasando de una sola empresa operadora de sitios de disposición final en 2021 a nueve en la actualidad; solo en 2025 esta industria movilizó más de RD$2,500 millones en infraestructuras de rellenos sanitarios y plantas de valorización en Haina y Puerto Plata, generando más de 2,500 empleos y formalizando a cientos de recicladores, que hoy forman parte de la economía formal y del desarrollo sostenible de la República Dominicana.

Fortalecimos nuestro liderazgo internacional, obteniendo más de US$4.1 millones provenientes de los fondos asociados a los programas de reducción de emisiones de carbono, siendo el primer país caribeño que logra acceder exitosamente a estos fondos.

Además, hemos participado activamente en las conferencias globales sobre océanos y cambio climático y consolidando alianzas para combatir la contaminación por plásticos y el impacto del sargazo.

Todo esto tiene un propósito claro: proteger nuestra biodiversidad, garantizar la seguridad hídrica, respaldar sectores productivos como la agricultura, el turismo y la pesca, y asegurar que el crecimiento económico sea compatible con la sostenibilidad.

Porque sin agua no hay agricultura. Sin bosques no hay ríos. Sin mares sanos no hay turismo. Y sin instituciones fuertes no hay protección ambiental posible.

Y en este mismo espíritu de responsabilidad intergeneracional, debemos hablar de energía.

El sistema eléctrico ha sido un reto para todos los gobiernos anteriores. También lo es para nosotros.

Las fallas ocurridas en el sistema son inaceptables. Nos preocupan y nos ocupan.

Por eso, en el sistema de transmisión estamos haciendo inversiones importantes tanto en su extensión como en su seguridad. Hemos contratado compañías internacionales especializadas que nos están asesorando para aumentar la seguridad y estabilidad de un sistema cada vez más diverso y complejo.

Este año entró en operación la línea de transmisión 345 kV Montecristi–Santiago, infraestructura estratégica que integra la generación de Manzanillo al sistema nacional y fortalece la región Norte. Modernizamos además la línea Cruce Ocoa–Ocoa y conectamos definitivamente a Pedernales al sistema eléctrico nacional, reduciendo vulnerabilidades históricas y habilitando nuevas inversiones en la zona fronteriza.

En la parte de generación hemos avanzado significativamente. En el 2025 incorporamos 1,138 megavatios al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado, a través de 16 proyectos estratégicos con una inversión privada superior a US$1,500 millones.

Y lo hicimos con equilibrio y visión de futuro:

El 58% de esa nueva capacidad —697 megavatios— provino de energías renovables, principalmente solar y eólica, mientras que 438 megavatios correspondieron a generación térmica eficiente, en gran medida a gas natural, garantizando firmeza y confiabilidad del sistema.

Hoy, la capacidad instalada pasó de 4,921 megavatios en 2020 a 7,120 megavatios en 2025, un crecimiento cercano al 45%. La capacidad solar y eólica se cuadruplicó, superando los 2,000 megavatios y elevando su participación del 11 % al 29 % del total instalado.

A finales del mes de marzo entrará en funcionamiento la planta Energía 2000 empezando en ciclo simple con 290 MW que para el verano completará hasta 414 MW en ciclo combinado.

Para mayo de 2027 entrará en funcionamiento San Felipe I con 460 MW; Manzanillo I con 426 MW lo hará en diciembre de 2027, Manzanillo ll en el verano del 2028.

Además, entrarán 138 MW de AES en batería para el verano de 2026  y unos 300 MW de baterías de almacenamiento de energía que está en proceso de adjudicación en los próximos días y que estará lista en aproximadamente 18 meses, lo cual ayudará significativamente a estabilizar el sistema eléctrico.

Este año dejaremos iniciado el primer proyecto de hidrobombeo del país, en Sabaneta, provincia San Juan, con una capacidad de 250 megavatios. Este proyecto permitirá gestionar de manera más eficiente la creciente generación renovable y robustecer la confiabilidad del suministro nacional. Asimismo, culminaremos este año la presa de Guayubín, avanzamos en la construcción de la presa de Guaigüí e iniciaremos la presa La Gina en Baní, ampliando nuestra capacidad hídrica, energética y productiva.

Pero estas infraestructuras no solo generan energía; transforman territorios. Las comunidades de la Sierra, de la Presa de Tavera y de Cambita–Los Cacaos están viviendo una verdadera transformación gracias a los proyectos viales y de integración territorial que ejecutamos en las zonas de impacto de presas e hidroeléctricas, llevando conectividad, oportunidades y desarrollo donde antes había aislamiento. Así demostramos que cada obra energética es también una obra social, que ilumina hogares y al mismo tiempo abre caminos de progreso.

Esto no es solo una cifra técnica. Es soberanía energética, es menor dependencia externa, es reducción de emisiones, es competitividad para nuestra economía.

Porque la transición energética también es equidad territorial.

Desde 2020, cerca de 9,000 viviendas han sido electrificadas a través del programa Llevando Luz, impactando a más de 30,000 personas. Solo en 2025 ejecutamos 51 proyectos de electrificación rural y suburbana, beneficiando a más de 2,100 familias en provincias fronterizas y vulnerables.

En el sector eléctrico, durante el ejercicio 2025 las tres empresas distribuidoras realizaron casi 900 mil adecuaciones de suministros, inspecciones y procesos de normalización, fortaleciendo la legalidad y la eficiencia del sistema. Se instalaron 566,879 medidores, avanzando decididamente hacia una red más moderna y transparente. Se contrataron 357,888 nuevos clientes y se ejecutaron 92,642 desmantelamientos por irregularidades detectadas. Este esfuerzo se complementó con la instalación de 11 transformadores y la intervención de 67 subestaciones, con una inversión de RD$1,488 millones, beneficiando a 1,625,803 clientes y reduciendo de manera significativa los odiosos cortes de energía que afectaban a las familias dominicanas, especialmente en los meses de verano.

En minería, alcanzamos un récord histórico: más de US$2,600 millones en exportaciones, un crecimiento del 52% respecto al año anterior, consolidando al sector como uno de los principales generadores de divisas del país.

Entre enero y septiembre, la minería captó más de US$556 millones de dólares en inversión extranjera directa, mientras que el sector energía recibió más de US$1,010 millones, concentrando juntos alrededor del 40% de toda esa inversión.

Esto demuestra que cuando hay reglas claras, estabilidad institucional y planificación técnica, el capital productivo confía en la República Dominicana.

Quiero detenerme ahora para explicar lo relativo a la exploración de tierras raras. Cada día que avanzamos la información sobre la cantidad y la calidad de los 17 elementos que conforman las denominadas tierras raras es más optimista.

Es bueno que la población conozca que estamos hablando de la minería más valiosa en este momento porque estos materiales son la materia prima necesaria para construir las nuevas tecnologías como celulares, semiconductores o chips, industria espacial, cohetes y misiles de la industria militar, entre muchos otros usos. Hasta ahora hemos confirmado depósitos brutos de más de 150 millones de toneladas, con una calidad probada por los mejores laboratorios internacionales, de las mejores del mundo por su pureza y factibilidad de explotación.

La determinación de recursos mineros estará lista para este año y la declaración de reservas certificadas para el primer trimestre del próximo año. Después vendrá la explotación y refinamiento.

Pueblo dominicano,

No tengo dudas de además de los beneficios estratégicos que obtendremos de poseer tierras raras y de refinarlas, los ingresos económicos que obtendremos con la explotación del hoy más preciado mineral será nuestra principal fuente no tributaria de ingresos.

Asambleistas,

El país que protege su naturaleza, transforma su energía y aprovecha responsablemente sus recursos es un país que asegura su futuro.

Y nosotros estamos construyendo ese futuro con planificación, con responsabilidad y con resultados.

Y si hablamos de seguridad de futuro, tenemos que hablar del agua.

Durante décadas fue, quizá, la inversión más postergada del Estado. Nosotros decidimos convertirla en prioridad nacional.

Desde 2020 hemos impulsado la mayor transformación de la infraestructura hídrica en la historia reciente del país: acueductos nuevos, ampliaciones estratégicas, plantas de tratamiento, drenajes pluviales y soluciones de saneamiento que están cambiando la vida de cientos de miles de familias.

Porque el agua no siempre se ve en la superficie, pero se siente en la salud, en la dignidad y en la tranquilidad de cada hogar.

En estos primeros cinco años hemos invertido más de cuatro veces lo que cualquier gobierno invirtió en los últimos veinte años en este sector. Solo el INAPA ejecutó en 2025 una inversión histórica de RD$10,268 millones, superior —escúchenlo bien— a la suma anual invertida en 2016, 2017, 2018 y 2019 juntos.

Pero más que cifras, hablamos de resultados concretos.

Hoy Pimentel, en la provincia Duarte, cuenta con el alcantarillado sanitario y su planta de tratamiento de aguas residuales que esperó por décadas.

Las Matas de Farfán dispone ya de una planta con capacidad de 70 litros por segundo y una línea colectora de 24 pulgadas, diseñada para servir por los próximos 30 años.

En San Pedro de Macorís, el drenaje pluvial de la Calle 20 puso fin a más de tres décadas de inundaciones que paralizaban la vida de 16 comunidades.

En 2025, medio millón de dominicanos adicionales reciben agua potable en sus hogares, muchos por primera vez, otros dejando atrás la intermitencia que marcó generaciones.

Planificar para transformar ha sido la clave. Desde el Gabinete del Agua hemos dejado atrás la improvisación.

En Villa Altagracia sustituimos el llamado “acueducto de la lluvia” por una solución real y sostenible: una nueva obra de toma, estación de bombeo de 300 litros por segundo, 5,000 metros de línea de impulsión y ampliación de planta de 200 a 300 litros por segundo. Hoy Villa Altagracia tiene un acueducto que sí funciona.

En Navarrete, con una inversión de RD$2,000 millones, construimos desde cero un sistema con planta de 350 litros por segundo y cuatro tanques con capacidad conjunta de 2.4 millones de galones, garantizando servicio para todo el municipio y sus comunidades históricamente olvidadas.

En Monción demostramos que nuestras palabras se convierten en obras: el nuevo acueducto múltiple, con inversión de RD$1,600 millones de pesos, garantiza agua potable a unas 26,000 personas en más de una docena de comunidades que nunca habían tenido un servicio digno. No dejar a nadie atrás no es un eslogan; es una política pública.

Y este esfuerzo no se limita ahí.

A través de la CAASD, en 2025 recuperamos y ampliamos el Acueducto Oriental Barrera de Salinidad, incorporando 4 metros cúbicos por segundo adicionales —equivalentes a 136 millones de galones diarios— beneficiando a 1.8 millones de personas en Santo Domingo Este y Norte, convirtiéndolo en el acueducto por bombeo más grande construido en la República Dominicana.

Quiero recordar al país que en los últimos 16 años no se había diseñado ni construido ningún acueducto para el Gran Santo Domingo ni la provincia de Santiago.

Iniciamos además la rehabilitación del 100% de los acueductos del Gran Santo Domingo, proyectando superar los 500 millones de galones diarios de producción, algo sin precedentes en la historia de la institución.

Con el Plan de Zona, fortalecimos la capacidad de respuesta ante averías, incorporando 147 equipos en su primera etapa y triplicando las soluciones mensuales a más de 700 intervenciones, reduciendo tiempos y mejorando la eficiencia en beneficio directo de la población.

Intervenimos 19 tanques estratégicos para garantizar mayor estabilidad en el almacenamiento.

Avanzamos en la transformación de 45 kilómetros de cañadas y licitamos 17 adicionales, para una intervención histórica de 62 kilómetros, de los cuales 19 ya han sido entregados.

Asimismo, están en proceso de adjudicación nuevas plantas de tratamiento en Hato Nuevo, Manoguayabo, Los Alcarrizos y Sabana Perdida, junto con importantes intervenciones de redes en Villa Juana, Villas Agrícolas, Villa Consuelo y la avenida Jacobo Majluta.

Y en marzo iniciaremos el programa más ambicioso de saneamiento de nuestra historia: el “Saneamiento Universal de Ciudades Costeras y Turísticas”, junto al Banco Interamericano de Desarrollo, impactando 200 kilómetros de costa, comenzando en Boca Chica y continuando por San Pedro, La Romana, Higüey y Verón–Punta Cana. Un programa que beneficiará a un millón de personas y asegurará el desarrollo sostenible de esta zona estratégica durante los próximos 50 años.

Nunca la República Dominicana había alcanzado este nivel de planificación, ejecución e inversión en agua potable y saneamiento.

Señoras y señores,

La seguridad ciudadana sigue siendo uno de los ejes centrales de nuestra acción de gobierno.

Por eso durante el año 2025 consolidamos una estrategia integral que combina prevención, inteligencia, reforma institucional, control territorial y participación comunitaria, colocando la evidencia y los datos en el centro de la toma de decisiones.

Este ha sido el año del fortalecimiento del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana. A través del Observatorio del Ministerio de Interior y Policía, trabajamos los protocolos de recolección y validación de datos para la integración de los registros del INACIF, la Policía Nacional y la Oficina Nacional de Estadística. A la vez, incrementamos la interoperabilidad con el Ministerio de Salud Pública y el Sistema 9-1-1.

Esto permite desagregar territorios, focalizar intervenciones en sectores con mayor incidencia delictiva y evaluar con rigor, el impacto de cada operativo y política pública.

Estamos convencidos de que a seguridad se gestiona con datos confiables, análisis estratégicos y coordinación interinstitucional.  Nada atestigua mejor esta convicción que nuestros esfuerzos a través del seguimiento sistemático que hacemos cada semana en la Fuerza de Tarea Conjunta, para realizar diagnósticos y evaluaciones permanentes que nos permitan una operatividad efectiva.

Durante 2025, el proceso de reforma y transformación de la policía nacional, que ha venido avanzando desde la dignificación salarial y modernización tecnológica hacia a un cambio estructural del modelo del servicio introdujo un nuevo modelo piloto de patrullaje en el Gran Santo Domingo y Santiago, asegurando mayor presencia preventiva y articulación comunitaria.

Pero también este proceso ha provocado que en el periodo comprendido entre 2023-2025, hayan ingresado a las filas de la Policías Nacional 9,503 nuevos agentes, distribuidos entre 5,364 hombres y 3,269 mujeres, y si, han escuchado bien, estamos ante la cifra más alta de mujeres jóvenes ingresando a la estructura de nuestra policía nacional. Algo que nos llena de orgullo y ratifica nuestro compromiso con la igual de oportunidades que requiere la mujer dominicana.

En ese orden, la Operación Garantía de Paz 2.0 focalizó intervenciones en territorios con mayores niveles de criminalidad, mientras que el Plan de Iluminación Estratégica impactó sectores del Gran Santo Domingo, municipios de La Vega y 28 sectores en 13 municipios de la Región Este.

El Ministerio de Interior y Policía a través de, las Mesas Locales de Seguridad, Ciudadanía y Género, fortalecieron su rol como eje de la gobernanza territorial: 880 reuniones de coordinación realizadas, 721 actividades comunitarias ejecutadas y 2,107 demandas territoriales gestionadas, de las cuales 780 fueron resueltas, beneficiando a más de 2.7 millones de ciudadanos. Esto en aras de atender las necesidades concretas de cada comunidad y construir seguridad con nuestros ciudadanos.

Como resultado de esta estrategia integral durante el año 2025 la tasa de homicidios se situó en 8.15 por cada 100 mil habitantes, la más baja desde que hay registros, lo que representa una variación de menos del 15% respecto al año anterior, confirmando la tendencia a la baja que se viene verificando desde 2023.

Estos datos nos colocan por debajo del promedio regional de América Latina y nos sitúan como el segundo país más seguro de América Central y el Caribe, solo por detrás de El Salvador.

La dignidad humana es un principio que debe preservarse siempre, y un sistema de justicia moderno exige infraestructuras adecuadas, seguras y planificadas con visión de Estado.

En esa dirección, estaremos construyendo a partir de este año 10 nuevos centros penitenciarios en Bonao, Pedernales, Cotuí, El Seibo, Hato Mayor, Baní, Azua, Barahona, Neyba y Santiago Rodríguez.

Estas edificaciones forman parte del fortalecimiento integral del sistema penitenciario nacional, ampliando su capacidad operativa y modernizando su infraestructura para consolidar un modelo más organizado y eficiente.

La seguridad ciudadana y la reinserción social también comienzan con infraestructuras dignas, planificadas y humanas, que permitan al sistema cumplir su función dentro de un marco de orden y responsabilidad institucional.

Concluimos el anteproyecto de la nueva Ley Orgánica de la Policía Nacional, el cual fue depositado en diciembre del pasado año ante el Senado. La clave de este proyecto es que crea una nueva carrera policial sustentada en la evaluación de desempeño, la validación de competencias por el centro de estándares y un fuerte régimen disciplinario. Garantiza procesos administrativos transparentes e instaura el respeto a la proporcionalidad en el uso de la fuerza y, en general, el respeto a los derechos humanos.

Y como la confianza de la población se genera en su interacción con la policía, hemos emprendido la más ambiciosa agenda de construcción de estaciones policiales de los últimos tiempos. Solo en 2025 inauguramos 32 nuevas estaciones, con lo que llegamos a 98. Y desde ya podemos anunciar que en el mes de marzo estaremos arribando a la estación de policía número 100. Cien estaciones en solo 67 meses. Y no solo es la cantidad sino la calidad. Cada estación hoy cuenta con un espacio privado para la toma de las denuncias, cuartos de armas y centros de vigilancia. Y lo más importante: dormitorios para las mujeres policías. Hoy nuestras mujeres que nos cuidan no se tienen que ir a dormir a sus casas, pues ahora hay dignidad en su lugar de trabajo.

En 2025, fortalecimos de manera decidida la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. Incautamos casi 32 toneladas de drogas en el país y colaboramos en decomisos internacionales que sumaron otras 17 toneladas. Realizamos miles de operativos, con 47 mil personas detenidas y 85 extranjeros deportados o expatriados. Además, fueron requisadas 441 armas, 18 embarcaciones y más de 2 mil vehículos, e incautados casi 60 millones de dólares en efectivo, asestando un golpe contundente a las estructuras operativas y financieras del delito.

Los reconocimientos a la DNCD son constantes y permanentes de países como Estados Unidos, Francia, Países Bajos y otros así como de organismos multilaterales de lucha contra el narcotráfico.

El pasado año más de 152 estructuras delictivas, fueron desarticuladas en el territorio nacional, esto constituye un mensaje claro del trabajo conjunto, pero sobre todo una advertencia que hoy volvemos a hacer; no hay ni habrá tolerancia frente a las estructuras criminales. El Estado Dominicano garantiza el orden público y quien atente contra él será perseguido de manera implacable, con todo el peso de la ley.

¡Aquí ya no hay territorios donde no pueden entrar las fuerzas del orden público. Aquí ahora solamente mandan el gobierno y las autoridades!

Hoy tenemos unas Fuerzas Armadas y una Policía Nacional preparadas para enfrentar cualquier acción criminal y lo hemos demostrado.

Asambleístas,

Nada de esto es casualidad.

Es el resultado de una política coherente, sostenida y basada en evidencia. Es el fruto de la coordinación entre instituciones, del compromiso de nuestros agentes y de la participación activa de las comunidades.

Sabemos que aún quedan desafíos. Sabemos que la meta es seguir bajando cada indicador de violencia hasta niveles comparables con los países más seguros del hemisferio.

Pero también sabemos que vamos en la dirección correcta.

Y tengan la certeza de que no descansaremos hasta consolidar una República Dominicana más segura, más ordenada y más en paz para todos.

Pueblo dominicano,

Ningún cambio estructural es sostenible sin un cambio cultural. Las leyes importan. Las políticas importan. Pero los valores son los que sostienen una nación.

Promovemos una cultura democrática, de respeto, de convivencia pacífica, de igualdad y de rechazo absoluto a la violencia.

Trabajamos en la lucha contra la violencia de género y para transformar patrones culturales que reproducen exclusión y desigualdad.

Porque una sociedad decente no puede construirse sobre privilegios heredados ni sobre violencias normalizadas.

Y este gobierno ha asumido con claridad que la igualdad entre hombres y mujeres no es una concesión ideológica: es un deber moral del Estado democrático.

Durante el año 2025 consolidamos una política pública integral que articula prevención, protección, educación, autonomía económica y transformación cultural.

Fortalecimos los servicios de atención integral en todo el territorio nacional, brindando casi 100 mil atenciones a mujeres en situación de violencia, incluyendo más de 67 mil asesorías legales y 24 mil asistencias psicológicas.

La Línea de Emergencia *212 intervino en 7,079 casos.

Desde las Casas de Acogida protegimos de manera inmediata a 1,210 personas, incluyendo mujeres, niñas, niños y adolescentes, y atendimos 84 víctimas de trata en el refugio especializado.

Los procesos judiciales derivados de estas acciones permitieron obtener 1,568 sentencias favorables, preliminares y definitivas, para mujeres víctimas de violencia.

A las familias afectadas por feminicidios les ofrecimos 4,888 atenciones sociales, reforzando el acompañamiento a niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad, e incorporando 632 nuevas familias al Programa de Reparación Económica.

Pero la igualdad no se construye solo reaccionando a la violencia; se construye previniéndola.

Y por eso abrimos la Escuela de Igualdad Magaly Pineda, una institución única en su categoría, con capacidad para 250 estudiantes presenciales y campus virtual, que en 2025 capacitó a 7,292 personas en derechos humanos, liderazgo femenino y políticas públicas.

Impulsamos la autonomía económica de las mujeres con hechos concretos:

6,361 mujeres recibieron formación técnico-laboral en coordinación con INFOTEP, incluyendo oficios no tradicionales como electricidad y mecánica

3,075 jornadas de educación financiera y emprendimiento;

245 mujeres capacitadas para convertirse en proveedoras del Estado; y la entrega de 110 Bonos Mujer para facilitar acceso a vivienda digna.

En salud integral impactamos a 9,912 adolescentes en prevención de embarazos y uniones tempranas; capacitamos personal médico en prevención de violencia obstétrica; y desarrollamos jornadas comunitarias de prevención de cáncer y promoción de derechos sexuales y reproductivos.

Señoras y señores, hoy la mujer dominicana tiene mayor esperanza que nunca.

Por primera vez tienen una tasa de ocupación laboral de más de 50%. El desempleo de las mujeres disminuyó como nunca antes. Ocupan más del 53% de la población ocupada en Zonas Francas.

Los Embarazos en Adolescentes están en los más bajos valores en décadas. Y los hogares liderados por mujeres en situación de pobreza disminuyeron del 20.1% al 18.6%

Para nosotros la igualdad no es un eslogan, es una política con hechos, datos y realidades transformadas.

Señoras y señores,

El año 2025 marcó un hito en la gestión cultural de la República Dominicana. Consolidamos una visión estratégica orientada a democratizar el acceso a la cultura, preservar nuestro patrimonio y potenciar la innovación como motor de desarrollo social y económico.

Implementamos la Estrategia Nacional de Formación Artística, impactando a más de 9,200 estudiantes en modalidad formal y más de 8,100 en modalidad no formal, respaldados por el Fondo de Formación y Difusión Artística.

Impulsamos además grandes eventos que fortalecen el orgullo nacional y la inclusión cultural: la trigésimo primera Bienal Nacional de Artes Visuales recibió 75,000 visitantes; el duodécimo Festival Internacional de Teatro realizó 75 funciones en ocho provincias; y programas como Puertas Abiertas y los Conciertos Sinfónicos movilizaron a cientos de artistas y decenas de miles de ciudadanos en todo el territorio.

Restauramos infraestructuras históricas como la Casa de Calderas, digitalizamos el arte rupestre de la Cueva Número 1 de Pomier y desarrollamos 125 proyectos de conservación de obras y documentos históricos a través del CENACOD.

En el eje de Identidad Cultural y Ciudadanía, celebramos el Desfile Nacional de Carnaval con más de 16,900 asistentes y 160 comparsas, y realizamos la vigésimo séptima Feria Internacional del Libro con 553 actividades y 700 mil visitantes, dinamizando el acceso a la lectura mediante RD$3.7 millones de pesos en Bonolibro.

Y nuestra cultura también cruzó fronteras. A través de la Dirección de Cultura Dominicana en el Exterior realizamos 328 actividades en Estados Unidos, beneficiando a más de 12,700 personas, con eventos emblemáticos como los conciertos sinfónicos internacionales en Boston y Nueva York.

Y del mismo modo que hemos hecho con la cultura, hemos fortalecido el deporte como política pública de inclusión, disciplina y esperanza. Porque el deporte también es identidad. Es la cancha iluminada en un barrio, el polideportivo rehabilitado en una comunidad rural, el atleta que descubre en el esfuerzo una oportunidad de futuro.

El año 2025 para el deporte fue de grandes logros para nuestros atletas, la pesista dominicana Yudelina Mejia se consagró en la élite mundial, obteniendo medalla de oro en el campeonato mundial de Pesas realizado en Noruega.

Igualmente, los destacados jugadores Alf Horford y Karl Anthony Towns, continúan destacándose por sus brillantes actuaciones en la NBA.

Asimismo, nuestra Liranyi Alonso, quien ha establecido records en varias competencias internacionales, ganando oro en el panamericano Juvenil en Paraguay; y por último, nuestra gacela de Nizao, nuestra estrella Marileidy Paulino quien reafirmo su estatus como una de las atletas más dominantes en el deporte internacional.

En 2025 impulsamos una verdadera revolución deportiva a través del Ministerio de Deportes, con una inversión superior a RD$1,200 millones en 40 nuevas obras entregadas y más de 150 instalaciones remozadas en todo el país, devolviendo espacios dignos a nuestras comunidades.

Y no nos detenemos ahí: actualmente ejecutamos cerca de 100 proyectos adicionales, con una inversión que supera los RD$2,195 millones, llevando infraestructura deportiva a cada rincón del territorio nacional.

Este año estamos cerrando una brecha histórica. Iniciamos la construcción simultánea de 31 techados multiusos en el Gran Santo Domingo, con una inversión superior a RD$800 millones, y además 25 techados en municipios que nunca habían contado con esta instalación esencial, con más de RD$675 millones adicionales.

Con ello garantizamos que no habrá un solo municipio en la República Dominicana sin al menos un techado multiuso. Eso es equidad territorial. Eso es justicia deportiva.

Pero el deporte no es solo infraestructura; es también formación y oportunidades.

Rescatamos los Juegos Fronterizos, donde más de 1,500 atletas de las siete provincias fronterizas encontraron una plataforma de desarrollo y orgullo. Relanzamos los Juegos Universitarios, devolvimos los Juegos Juan Pablo Duarte en Nueva York, impactando a más de 2,200 jóvenes dominicanos en el exterior, reafirmando nuestra identidad y nuestro compromiso con la diáspora. Y este año rescataremos también los Juegos Nacionales de la Mujer, porque la igualdad en el deporte es parte esencial de la igualdad en la sociedad.

Y de cara a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, hemos respaldado a nuestros atletas —la verdadera materia prima del deporte— con un aporte extraordinario de RD$570 millones para su preparación

Además, durante 2025 y lo que va de este año hemos transferido RD$3,905 millones para garantizar el éxito de esta cita histórica.

En el Parque del Este ya entregamos el Pabellón de Halterofilia y el de Arco y Flecha fortaleciendo esa sede estratégica para el desarrollo de las competencias.

En el Centro Olímpico, avanzamos de manera significativa en sus principales instalaciones. Ya concluimos el Pabellón de Voleibol de Práctica y el de Esgrima, mientras el Centro Acuático y otras áreas como el Palacio de Voleibol, Karate y Taekwondo registran importantes avances.

Estas intervenciones, además de preparar al país para un evento internacional, garantizan infraestructuras deportivas dignas que quedarán al servicio permanente de nuestros atletas, de las familias y de la ciudadanía en general porque el verdadero legado de estas obras, más allá de los Juegos, es consolidar el Centro Olímpico como el corazón deportivo del país.

Este es un respaldo firme del Estado dominicano al deporte y a sus atletas. Porque cada medalla representa disciplina. Cada competencia representa esfuerzo. Y cada joven que elige el deporte elige un camino de valores, de superación y de esperanza para la República Dominicana.

Y esa misma visión de oportunidades la hemos llevado más allá de las canchas y los estadios, para transformar de manera integral la relación del Estado con su juventud. Entre 2020 y 2025 hemos impactado directamente a casi 250 mil jóvenes con programas de formación, empleo y emprendimiento en todo el país. Iniciativas como “Juventud con B de Barrio” han articulado más de 30 instituciones para intervenir comunidades vulnerables con becas, capacitación y apoyo integral; “Mi Primera Oportunidad” ha abierto las puertas del empleo formal a miles de jóvenes; y hemos canalizado más de RD$1,900 millones para impulsar el emprendimiento joven, incluyendo financiamiento agrícola a tasa cero. Apostamos también al talento del siglo XXI con más de 8 mil becas en áreas STEAM y respaldamos a nuestros jóvenes en competencias científicas internacionales.

Asimismo, el programa “Oportunidad 14/24” se ha consolidado como una herramienta clave de reinserción social, impactando a más de 30 mil jóvenes que estaban fuera del sistema educativo y laboral. Solo en 2025, 3,384 ingresaron a prácticas profesionales remuneradas y programas de emprendimiento, mientras 11,646 recibieron nivelación educativa y formación técnico-vocacional. Porque cuando un joven encuentra oportunidades en su país, no solo cambia su destino: fortalece el presente y asegura el futuro de toda la nación.

Honorable Asamblea Nacional:

El verdadero desarrollo de una nación no se mide solo por su crecimiento económico. Se mide por la calidad de sus instituciones, por la fortaleza del Estado de derecho y por la confianza que los ciudadanos depositan en el sistema que los gobierna.

Porque la democracia no es solo votar. Es respetar la Constitución. Es garantizar la independencia de la justicia. Es aceptar la crítica. Es proteger a las minorías. Es ejercer el poder con límites, con controles y con responsabilidad.

En un mundo donde muchos dudan de la democracia, República Dominicana la fortalece.

Apostamos por la unidad dentro de la pluralidad. Defendemos la verdad, la ciencia y la evidencia como base de las decisiones públicas. Somos una democracia estable, institucional y confiable.

Y una muestra concreta de madurez política es el Diálogo Nacional por la Crisis de Haití, en el marco del Consejo Económico y Social. Este diálogo nació de la convocatoria que hicimos a los tres expresidentes de la República, y juntos construimos un marco de acción. Es prueba de que, en los momentos más críticos, el liderazgo político dominicano puede poner a un lado sus diferencias y alcanzar consensos para defender la soberanía y el bienestar de la población. Hoy estamos en la fase de poner en práctica esos acuerdos: en materia de seguridad nacional, política migratoria, relaciones internacionales, desarrollo integral de la zona fronteriza, mercado laboral y comercio binacional.

Durante el año 2025, la República Dominicana ejerció una diplomacia coherente con sus valores democráticos y alineada con sus intereses nacionales.

Un Estado serio no se mide solo por cómo actúa dentro de sus fronteras, sino como protege a su gente fuera de ellas.

La primera responsabilidad de la política exterior dominicana es la protección de nuestros compatriotas en el exterior.

Durante el último año, el Estado dominicano fortaleció la asistencia y protección a nuestras comunidades en el exterior, gestionando decenas de miles de servicios consulares, legalizaciones y casos de asistencia humanitaria, porque los dominicanos y dominicanas en el exterior no son una estadística: son parte viva de la nación.

En materia bilateral, nuestro país recibió visitas oficiales de primer nivel, hecho que refleja el reconocimiento internacional al liderazgo dominicano en la región. Representantes del más alto nivel de los Estados Unidos, América Latina, Europa y África reafirmaron a la República Dominicana como socio estratégico en temas clave como la seguridad regional, la lucha contra el crimen transnacional y la búsqueda de una salida sostenible y eficaz a la profunda crisis haitiana.

En el plano multilateral, la diplomacia dominicana tuvo un rol activo y decisivo. Nuestro país contribuyó de manera directa al consenso que permitió la aprobación, en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, de una resolución histórica para fortalecer la respuesta internacional frente a la crisis de seguridad en Haití, transformando la misión existente en una fuerza con mandato robusto para enfrentar a las bandas armadas.

Aquí no practicamos una diplomacia de declaraciones; practicamos una diplomacia de soluciones.

Asimismo, por iniciativa de la República Dominicana, la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente adoptó la primera resolución global sobre el impacto del sargazo, colocando un problema que afecta directamente a nuestras costas y economías insulares en la agenda ambiental internacional. Hoy, un desafío caribeño es reconocido como un reto global, gracias al trabajo diplomático sostenido de nuestro país.

Somos un país pequeño en tamaño, pero grande en credibilidad y que multiplica su influencia.

Hemos avanzado en una reforma profunda y largamente esperada: la profesionalización de la carrera diplomática. Por primera vez en más de una década, se celebró un concurso público y transparente de ingreso al servicio exterior, fortaleciendo una Cancillería basada en el mérito, la formación y la ética. Este año ya se ha convocado a un segundo concurso.

Esa es la política exterior que estamos construyendo: profesional, moderna y con vocación de Estado, con una diplomacia que defiende la soberanía sin estridencias.

Ese es nuestro aporte al mundo. Y, sobre todo, nuestro compromiso con las generaciones que vienen.

Asambleístas,

Y esa defensa de la democracia, del Estado de derecho y de la estabilidad no es solo un ejercicio retórico ni una posición diplomática: es también una responsabilidad concreta del Estado, que se expresa en cómo protege su soberanía, su integridad territorial y la seguridad de su gente.

Porque no hay institucionalidad democrática sólida sin capacidad de defensa. No hay Estado de derecho sin control efectivo del territorio. Y no hay estabilidad duradera sin unas Fuerzas Armadas profesionales y modernas.

En ese marco, hemos asumido una tarea clara y responsable: fortalecer la defensa nacional como pilar de la democracia, de la soberanía y de la paz, no como instrumento de confrontación, sino como garantía de estabilidad y protección del interés nacional.

Entre febrero de 2025 y febrero de 2026 dimos pasos estructurales decisivos. Avanzamos en la segunda fase de la Verja Perimetral Inteligente, con 13.5 kilómetros en construcción, integrando infraestructura física, tecnología y capacidad operativa para garantizar orden, control y presencia permanente del Estado en la frontera.

La República Dominicana enfrenta un desafío claro en nuestra frontera: garantizar seguridad y, al mismo tiempo, generar desarrollo. Para responder a ese desafío, iniciaremos el proyecto logístico más importante jamás concebido para la zona fronteriza: una red de puertos secos bajo el régimen de zona franca y de centros logísticos.

No puede haber estabilidad donde predomina la informalidad. La seguridad no se logra solo con vigilancia; se logra también creando empleos, organizando el comercio y generando oportunidades reales para nuestra gente.

El país ya cuenta con un muro fronterizo para proteger nuestro territorio. Ahora vamos a impulsar un verdadero muro económico. Estos puertos secos permitirán dinamizar las provincias fronterizas, ordenar el comercio, fortalecer el intercambio formal con Haití, nuestro segundo socio comercial, y cerrar de manera definitiva las brechas por donde hoy se filtran mercancías de manera irregular.

En otras naciones que comparten frontera, como México y Estados Unidos, esta figura ha demostrado ser una herramienta eficaz para concentrar el control aduanero, formalizar el comercio y transformar regiones completas en polos de desarrollo.

Esta iniciativa movilizará más de 300 millones de dólares en inversión totalmente privada. Es una decisión estratégica de Estado para fortalecer nuestra soberanía con desarrollo y competitividad. Y es un paso firme hacia un futuro más seguro y próspero para la República Dominicana.

La frontera ya no es un espacio de abandono. Es un espacio de Estado. Es un espacio de soberanía ejercida con responsabilidad.

Y estas acciones no han pasado desapercibidas en la comunidad internacional. Varios países de la región han comenzado a observar nuestro modelo como referencia de gestión fronteriza integral. Incluso el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, pudo comprobar en persona el alcance de estas medidas y destacó la magnitud del esfuerzo y la firmeza con que la República Dominicana ha asumido la defensa de su territorio.

Incorporamos 322 nuevos vehículos —camionetas, camiones logísticos, autobuses, unidades especializadas y vehículos blindados— como parte del plan progresivo de modernización 2026, fortaleciendo nuestra movilidad, presencia territorial y capacidad de respuesta ante cualquier amenaza o emergencia.

Elevamos además el nivel estratégico de nuestras Fuerzas Armadas con la adquisición de nuevos sistemas de armas, equipos de apoyo, drones autónomos y tecnología anti-UAV, fortaleciendo el Centro de Comando, Control, Comunicaciones, Ciberseguridad e Inteligencia (C5i). Estamos construyendo una defensa integral adaptada a los desafíos del siglo XXI.

En el espacio aéreo, diez aeronaves TP-75 DULUS ensambladas en el país ya están en operación, reforzando el entrenamiento y la vigilancia aérea. Ampliamos e iluminamos la pista principal de la Base Aérea de San Isidro y construimos una nueva torre de control con tecnología de última generación.

En materia de seguridad y modernización aeronáutica, a través del Instituto Dominicano de Aviación Civil hemos ejecutado y puesto en marcha un ambicioso programa de fortalecimiento de nuestra infraestructura de navegación aérea y meteorológica, con inversiones que superan los RD$3,000 millones. Instalamos el radar meteorológico en el Aeropuerto Internacional de Punta Cana y avanzamos con dos modernos radares Doppler Banda C modelo WRS300, de doble polarización y estado sólido, en Puerto Plata y en el Complejo Aeronáutico Dominicano, con cobertura efectiva de hasta 250 kilómetros —y alcance de hasta 400—, lo que nos permite hoy triangular información en tiempo real sobre todo el territorio nacional y espacios aéreos adyacentes como Haití, Turcos y Caicos y Puerto Rico.

En el dominio marítimo, incorporamos el guardacostas ARCTURUS GC-114 y firmamos el contrato intergubernamental para la adquisición de cuatro patrulleros de altura clase “Tejo”, fortaleciendo la vigilancia oceánica, la lucha contra el narcotráfico, la migración ilegal y la pesca ilícita, así como las operaciones de búsqueda y rescate y la protección de nuestros recursos estratégicos.

Y lo hicimos con visión de soberanía productiva. La Industria Militar Dominicana, en San Cristóbal, continúa consolidándose como un pilar estratégico: allí se producen ambulancias, vehículos especializados y los blindados FURIA VBD-1, ensamblados en el país con ahorros superiores al 50 % en algunos casos, avanzando ya hacia nuevos modelos como el VBD-3. Esto reduce dependencia externa, genera empleos y fortalece nuestra capacidad tecnológica.

A todo el que quiera ver hoy a la FURIA, le invito a acudir al desfile militar de esta tarde y compartir el orgullo de ser dominicano.

Pero el fortalecimiento de nuestras Fuerzas Armadas también tiene un rostro humano.

Más de 64 mil dominicanos fueron impactados a través de las Escuelas Vocacionales, el Servicio Militar Voluntario en las escuelas y la Universidad Nacional para la Defensa, ampliando oportunidades de formación técnica y en valores para miles de jóvenes.

Y dignificamos las condiciones de nuestros hombres y mujeres de uniforme. Ampliamos al 100% la cobertura del seguro nacional de salud, incrementamos significativamente los montos de cobertura médica —incluyendo habitación, medicina ambulatoria y enfermedades catastróficas— y fortalecimos el sistema de pensiones y los programas de reinserción laboral para nuestros militares retirados.

Porque unas Fuerzas Armadas profesionales no se improvisan: se construyen con planificación, disciplina y visión de Estado.

Y esa es la ruta que hemos asumido: construir instituciones modernas, humanas y firmemente comprometidas con la Constitución y con el pueblo dominicano, para garantizar la paz, la estabilidad y el desarrollo de nuestra nación.

Honorable Asamblea Nacional,

Querido pueblo dominicano:

Construir un país mejor nunca ha sido una obra terminada. Nunca lo fue. Y nunca lo será.

Porque las naciones verdaderamente vivas no se detienen: avanzan, se transforman y se exigen más a ssí mismas para ampliar el horizonte de sus hijos.

Nuestra Independencia nos enseñó que la libertad no se concede: se conquista

Nuestra historia nos recuerda que la democracia no se presupone: se defiende

Y nuestro tiempo nos exige entender que el desarrollo no se proclama: se construye, día a día, con el esfuerzo colectivo de todo un pueblo.

La independencia se proclamó una vez, pero la República se construye todos los días.

Y se construye cuando las instituciones funcionan. Cuando la ley se cumple. Cuando el poder se ejerce con límites. Y cuando gobernar significa servir.

Cada generación recibe una República imperfecta, pero llena de posibilidades. Y cada generación tiene un deber irrenunciable: dejar una patria más justa, más fuerte y más digna que la que recibió.

Ese es el deber que nos convoca hoy. Ese es el compromiso que asumo cada día, con responsabilidad y con humildad, como Presidente de la República.

Y es también el llamado que hago a cada dominicano y dominicana: que hagamos nuestra parte, desde el lugar que nos toca, con trabajo honesto, con responsabilidad cívica y con amor profundo por esta tierra.

Nada de lo que hemos logrado como pueblo ha sido casualidad. Ha sido fruto del trabajo, del sacrificio y de la convicción de que la República Dominicana merece más.

Sé que este país se construye con su gente. Con quienes madrugan cada día para ir a trabajar. Con los jóvenes que se preparan y sueñan. Con las mujeres que sostienen hogares y comunidades. Con los emprendedores que arriesgan. Con los servidores públicos que honran su vocación con honestidad.

Este gobierno ha trabajado y trabaja para estar a la altura del pueblo dominicano.

Y seguirá trabajando así: con firmeza en las decisiones, con humildad para escuchar y con la convicción de que gobernar es siempre servir y escuchar.

Porque la República Dominicana no se hereda: se construye

Se construye pensando no en el próximo aplauso, sino en la próxima generación.

Hoy, este pueblo ha tomado una decisión clara: no retroceder. No rendirse. Seguir avanzando con dignidad, con estabilidad y con esperanza.

Los pueblos no avanzan esperando tiempos perfectos. Avanzan cuando deciden ser valientes

Cuando decide avanzar unidos

Cuando avanzan con propósito.

Cuando avanzan poniendo siempre a la República Dominicana por encima de todo.

¡Qué nuestros hijos y nuestros nietos puedan decir que estuvimos a la altura!

¡Qué supimos cuidar la democracia!

¡Qué fortalecimos las instituciones!

¡Qué construimos oportunidades donde antes había límites!

¡Qué mantuvimos bien alta la antorcha que nos legaron para poder seguir iluminando el camino a los que vienen detrás!

Porque cuando un pueblo cree en sí mismo, no hay obstáculo que lo detenga. Y cuando una nación avanza unida, su futuro es imparable

La República Dominicana está de pie, presente y avanza con firmeza!!!

¡ADELANTE PUEBLO DOMINICANO!

¡Qué viva la República Dominicana!

¡Qué viva nuestro pueblo, glorioso, libre y digno!

¡Qué Dios bendiga nuestra patria!

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