Premios Soberano, orgullo de la dominicanidad
Por Euri Cabral
La edición número 41 de los Premios Soberano, realizada el pasado jueves 18 de marzo, fue un evento de una alta calidad y trascendencia que lo colocan en una dimensión internacional y lo ratifican como un orgullo de la dominicanidad. Con el éxito y la proyección lograda con esta edición, la Asociacion de Cronistas de Arte (ACROARTE), entidad responsable de la premiación, consolida su imagen como uno de los gremios profesionales de mayor importancia y prestigio de la sociedad dominicana.
Los premios Soberano fueron creados por ACROARTE en 1985 y desde ese año, sin pausa, se han realizado 41 ediciones cada una de las cuales genera una amplia conmoción en la sociedad dominicana, pues al premiar a los artistas más destacados del presente y del pasado, la población sigue con mucho interés todas las incidencias del premio.
La edición de este año tuvo nuevamente dos grandes aciertos, que ya han sido costumbre de los últimos tiempos. El primer gran acierto es un 90% de certeza en los premios concedidos. En casi todos los renglones, la selección de los ganadores fue correcta y vista con un amplio sentido de justicia. Solo dos o tres renglones fueron cuestionados, cuestión lógica y entendible cuando se trata de una premiación tan amplia. Con ese nivel de efectividad en la decisiones adoptadas por ACROARTE, este gremio muestra nuevamente el nivel de profesionalidad de sus integrantes y de la crónica de espectáculo en la República Dominicana.

El otro gran acierto fue la producción de un espectáculo artístico propio de los más exigentes escenarios internacionales. El montaje y producción llevada a cabo por Cesár Suárez Jr, el estimado Cesarito, en esta edición fue sencillamente magistral. Las actuaciones de Milly Quezada, llegando en un avión, y de Toño Rosario, llegando en una especie de nave espacial, le dieron una connotación de majestuosidad y atractivo que impactaron. La participación de Elvis Crespo y Fonseca fortalecieron la imagen internacional de la premiación. Pavel Núñez mostró la calidad del artista dominicano en su justa dimensión y la actuación del Grupo Barak fue un hermoso llamado a llenarnos de esperanza, a pesar de todo lo que está pasando en el mundo. El cierre de la ceremonia con los artista urbanos Shadow Blow y Yailin, fue una muestra precisa de la conexión del premio con la nueva generación de la música.
Es necesario decir que también hubo algunos momentos desalentadores y totalmente fuera de tono, pero ninguno responsabilidad de ACROARTE o del equipo de producción del premio. El pedido del pago de una deuda de un espectáculo que ganó, fue una acción impropia de gentes profesionales. Lo mismo puede decirse de algunos ganadores que al dar las gracias, no daban muestras de entender la magnitud y trascendencia del evento.

Este edición de los Premios Soberano consolidaron su proyección internacional y mantuvieron su extraordinaria audiencia en la televisión y en las redes sociales. La cadena Televisa, a través de Univisión y de sus redes sociales, le dieron una gran cobertura, lo que permitió que la premiación alcanzara una enorme audiencia en Estados Unidos y varios países de América Latina. Para coronar ese hecho, en la ceremonia estuvo presente el señor Roberto Yáñez, presidente de Univisión Nueva York.
Otro gran acierto de este año fue la entrega del Gran Soberano a Jochy Santos, un comunicador con un brillante historial, cultivador de buenos contenidos en los medios y ejemplo de profesional que trabaja e innova de manera permanente. En sus breves palabras de agradecimiento al recibir el premio, dio un mensaje que es un llamado crucial para estos tiempos. Jochy dijo: «Mi mensaje final es que en la comunicación de nuestro país haya un poquito más de nivel y de respeto. Eso es lo único que yo pido, así que gracias de corazón”. En estos tiempos donde la comunicación dominicana presenta signos dolorosos y denigrantes, ese llamado de Jochy es muy pertinente y necesario.

El otro gran mensaje de la ceremonia fueron las palabras de José Antonio Rodríguez, quien al recibir un reconocimiento en este tiempo tan complejo que vivimos, dijo lo siguiente: “Recibo este Soberano al Mérito con agradecimiento y conciencia, porque mientras celebramos el arte, el mundo sigue herido por la guerra. ¿De qué sirve una canción si no puede abrazar a quien ha perdido todo? ¿De qué sirve la poesía si no logra detener, aunque sea por un instante, el ruido de las armas?. Ojalá llegue el día en que los héroes del mundo no sean los que sobreviven a las guerras, sino los que logran evitarlas. Deseo que “nuestros hijos y nuestros nietos” recuerden este tiempo “no por las guerras que vivieron, sino por la paz que fuimos capaces de construirles”.

La edición numero 41 de los Premios Soberano fue todo un éxito nacional e internacional, consolidaron la imagen y la vigencia de ACROARTE como gremio profesional y se ratificaron como un gran orgullo del valor de la dominicanidad. !Que Dios continue bendiciendo a ACROARTE y los Premios Soberano!.
Euri Cabral
Economista y Comunicador

