En respuesta al ultimátum de Trump, Irán amenaza con cerrar “por completo” el estrecho de Ormuz

ARAD, Israel, 22 marzo. — Estados Unidos e Irán amenazaron el domingo con atacar infraestructura crucial luego de más de tres semanas de una guerra en Oriente Medio que ha puesto en riesgo vidas y medios de subsistencia en toda la región.

Irán advirtió que el estrecho de Ormuz, una vía crucial para el comercio de petróleo y otras exportaciones, sería “cerrado por completo” de inmediato si Estados Unidos cumple las amenazas del presidente Donald Trump de atacar sus centrales eléctricas. El sábado por la noche, el mandatario estadounidense estableció un plazo de 48 horas para que Teherán abra el estrecho.

Altos funcionarios israelíes visitaron una de dos comunidades ubicadas cerca de un centro de investigación nuclear en el sur del país que fueron alcanzadas por misiles iraníes esa noche, dejando decenas de personas heridas. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu dijo que fue un “milagro” que nadie haya fallecido.

Netanyahu también alegó que su país y Estados Unidos están bien encaminados a alcanzar sus objetivos de guerra: se ha hablado de debilitar el programa nuclear, de misiles y la red de apoyo iraní a sus aliados armados, y de facilitar que el pueblo de Irán derroque al gobierno teocrático.

No ha habido indicios de un alzamiento popular, ni de que se acerque el fin de los combates que han sacudido la economía global, generado una enorme alza en los precios del petróleo y puesto en peligro algunos de los corredores aéreos más transitados del mundo. En la guerra, que comenzó el 28 de febrero con ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, han muerto más de 2.000 personas.

El grupo político-paramilitar libanés Hezbollah —que cuenta con el respaldo de Irán— se atribuyó un ataque aéreo que dejó un muerto en el norte de Israel. Por su parte, el presidente libanés Joseph Aoun calificó el ataque israelí a puentes en el sur de su país como “preludio de una invasión terrestre”.

“Nos esperan más semanas de combates contra Irán y Hezbollah”, dijo el general de brigada Effie Defrin, portavoz militar israelí.

Mientras tanto, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos indicaron el lunes a primera hora que sus defensas antiaéreas hacían frente a ataques con misiles y drones, mientras que en Bahrein sonaban sirenas antiaéreas.

Amenazas a centrales energéticas y de desalinización

Irán prácticamente ha cerrado la navegación por el estrecho de Ormuz —que conecta al golfo Pérsico con el resto del mundo—, mientras alega que permitirá el paso seguro a embarcaciones de países que no sean sus enemigos. Aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa a nivel mundial pasa por esa vía, pero el tránsito de petroleros se ha paralizado casi totalmente debido a los ataques contra buques.

Trump advirtió el sábado que si Irán no reabre el estrecho, Estados Unidos destruiría “sus diversas centrales eléctricas, ¡empezando con la más grande!”.

Washington ha argumentado que la Guardia Revolucionaria de Irán controla gran parte de la infraestructura del país y la utiliza para financiar su ofensiva bélica. El derecho internacional establece que únicamente se puede atacar centrales eléctricas que benefician a civiles si la ventaja militar que se obtendría por destruirlas supera el sufrimiento que causa a la población civil, según expertos jurídicos.

Mohamad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, respondió en la red social X que, si se ataca a las centrales eléctricas y la infraestructura del país, entonces la infraestructura vital de toda la región —incluidas instalaciones energéticas y de desalinización fundamentales para el agua potable en países del Pérsico— sería considerada un blanco legítimo y quedaría “destruida irreversiblemente”.

Ghalibaf añadió posteriormente que “las entidades que financian el presupuesto militar de Estados Unidos son blancos legítimos”.

Los ataques contra centrales eléctricas serían “inherentemente indiscriminados y claramente desproporcionados”, y un crimen de guerra, escribió el embajador de Irán ante Naciones Unidas en un documento dirigido al Consejo de Seguridad, según la agencia estatal de noticias IRNA.

Ataques en Israel e Irán provocan nuevas preocupaciones sobre un posible accidente nuclear

Irán indicó que sus ataques del sábado en la noche en el desierto del Néguev fueron en represalia por el más reciente ataque contra la principal instalación iraní de enriquecimiento nuclear en Natanz, según medios estatales.

Teherán elogió el ataque, considerándolo una muestra de fuerza, incluso mientras el ejército de Israel sostiene que Irán ha disminuido gradualmente sus lanzamientos de misiles desde que empezó la guerra.

El principal hospital del sur de Israel recibió a por lo menos 175 heridos de Arad y Dimona, le dijo su subdirector Roy Kessous a The Associated Press.

Se cree que Israel posee armamento nuclear, aunque no confirma ni niega su existencia.

El gobierno israelí negó tener responsabilidad en el ataque a Natanz del sábado. El Pentágono se negó a comentar sobre el ataque.

La agencia de control nuclear de la ONU, el Organismo Internacional de Energía Atómica, ha dicho que la mayor parte de los aproximadamente 441 kilogramos (972 libras) de uranio enriquecido que se cree que posee Irán —el tema en el centro de las tensiones— se ubica en otro lugar, bajo los escombros de su instalación de Isfahán.

Los combates en el sur de Líbano se intensifican

Un civil israelí murió mientras conducía por la localidad de Misgav Am, en el norte de Israel, en lo que las fuerzas armadas del país indicaron que en un principio parecía ser un ataque con cohetes. Más tarde destacó que se investiga la posibilidad de que la muerte fuera causada por disparos de soldados israelíes.

Las autoridades de Israel identificaron a la víctima como el agricultor Ofer “Poshko” Moskovitz, de 61 años. Hace dos días Moskovitz le dijo a una emisora de radio que vivir cerca de la frontera con Líbano era como “la ruleta rusa”.

Hezbollah lanzó ataques contra Israel poco después de que comenzó la guerra, diciendo que era en respuesta a la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei. Posteriormente el gobierno israelí atacó a ese grupo político-paramilitar y amplió su presencia terrestre en el sur de Líbano.

Israel amplió el domingo su lista de objetivos para incluir puentes sobre el río Litani que, según su ministro de Defensa, Israel Katz, Hezbollah utiliza para el traslado de combatientes y armas hacia el sur. Después el gobierno israelí atacó el puente Qasmiyeh, cerca de Tiro, tras emitir una advertencia con una hora de anticipación. La destrucción de puentes aísla aún más a los residentes del resto de Líbano.

Katz también le ordenó al ejército acelerar su destrucción de viviendas libanesas cerca de la frontera.

Las autoridades libanesas dicen que a consecuencia de los ataques de Israel han muerto más de 1.000 personas, y más de un millón han tenido que desplazarse. En tanto, Hezbollah ha disparado cientos de cohetes contra Israel.

Desde que la guerra comenzó han muerto más de 1.500 personas en Irán, informó el Ministerio de Salud. En Israel, 15 personas han fallecido debido a ataques iraníes. Más de una docena de civiles en la Cisjordania ocupada y en estados árabes del golfo Pérsico han muerto en ataques. Un helicóptero militar qatarí se estrelló el sábado, lo cual se atribuyó a una falla técnica, y las siete personas a bordo perdieron la vida, indicaron las autoridades de Qatar. (AP)

Comentarios
Difundelo