Crisis global del petróleo amenaza la aviación mientras fallas operativas dejan cientos de pasajeros varados en el AILA

Por Manuel Jimenez

Santo Domingo, 28 marzo.— La industria de la aviación mundial enfrenta una creciente presión debido al alza sostenida de los precios del petróleo, en medio de la crisis geopolítica en Medio Oriente, un escenario que ya comienza a reflejarse en disrupciones operativas y tensiones en aeropuertos, como lo que ocurre en el Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA), donde más de 400 pasajeros quedaron varados en medio de un episodio de caos, incertidumbre y reclamos.

La advertencia fue emitida por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), que alertó sobre el impacto directo de la volatilidad del combustible en la rentabilidad de las aerolíneas y en la estabilidad del sistema aéreo global.

El organismo subrayó que el actual conflicto en Medio Oriente, sumado a las restricciones en el tránsito por el estrecho de Ormuz, ha provocado un incremento significativo en los costos energéticos, afectando la operación de las compañías aéreas.

El precio del crudo Brent se ha mantenido por encima de los US$110 por barril, niveles que no se observaban desde hace varios años, impulsado por la interrupción de una de las principales arterias energéticas del mundo.

El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo global, se ha convertido en un punto crítico que amenaza el suministro y genera una alta volatilidad en los mercados.

De acuerdo con la IATA, el combustible representa actualmente el 29.1% de los costos operativos de un vuelo, lo que lo convierte en el principal factor de presión para las aerolíneas.

A esto se suman otros gastos como la depreciación, la tripulación, el mantenimiento, el arrendamiento y los servicios aeroportuarios, en una estructura de costos altamente sensible a las variaciones del mercado energético.

“El mayor desafío no es solo el nivel del precio del combustible, sino la velocidad y la imprevisibilidad de los cambios”, advierte la organización, al señalar que las aerolíneas tienen una capacidad limitada para ajustar tarifas en tiempo real, lo que comprime sus márgenes operativos.

Históricamente, escenarios similares han tenido consecuencias severas para la industria. En las crisis de 2008, 2020 y 2022, el aumento abrupto del combustible llevó a que los márgenes de las aerolíneas se redujeran a cero o incluso se tornaran negativos. En contraste, durante períodos de estabilidad, como entre 2015 y 2019, el sector logró mantener márgenes positivos cercanos al 7%.

La situación actual, sin embargo, presenta un componente adicional de riesgo: la brecha entre el precio del crudo y el combustible refinado para aviación (Jet fuel) se ha ampliado considerablemente, lo que agrava aún más los costos operativos.

Desde el sector empresarial, las preocupaciones también han sido expresadas con claridad. El director ejecutivo de United Airlines, Scott Kirby, advirtió que un escenario en el que el petróleo alcance los US$175 por barril podría representar un impacto devastador para la industria.

“Los precios del combustible para aviones se han más que duplicado en las últimas tres semanas. Si se mantienen en este nivel, implicaría un gasto adicional anual de US$11,000 millones solo en combustible”, señaló Kirby en un memorándum interno. Para ponerlo en contexto, recordó que en el mejor año de la aerolínea sus ganancias no superaron los US$5,000 millones.

Pasajeros varados en Las Américas

Mientras este escenario se desarrolla a nivel global, sus efectos comienzan a sentirse en el terreno local. En el Aeropuerto Internacional de Las Américas, en Santo Domingo, más de 435 pasajeros con destino a Madrid vivieron horas de tensión tras la cancelación del vuelo 2W 3410 de la aerolínea World2Fly debido a un desperfecto mecánico en la aeronave.

Los viajeros denunciaron que permanecieron durante largas horas sin información clara ni asistencia adecuada, lo que generó un ambiente de frustración que desembocó en protestas en el área frontal de la terminal.

Muchos de los afectados indicaron que llegaron al aeropuerto desde la tarde del jueves y no fue sino hasta el mediodía del viernes cuando comenzaron a recibir explicaciones parciales sobre la situación. Durante ese tiempo, describieron la experiencia como “angustiante” y “desesperante”.

La falta de comunicación por parte de la aerolínea fue uno de los principales detonantes del conflicto. Los pasajeros aseguraron que, en un primer momento, fueron dejados sin orientación sobre el estatus del vuelo o las alternativas disponibles para continuar su viaje.

Aunque la suspensión del vuelo respondió a razones de seguridad, debido a un problema técnico detectado en la aeronave, la ausencia de información oportuna agravó el malestar entre los viajeros.

La situación escaló rápidamente cuando decenas de pasajeros se concentraron en señal de protesta, lo que obligó a las autoridades aeroportuarias a reforzar la seguridad para evitar incidentes mayores.

Ante la presión, parte de los pasajeros fue trasladada en minibuses hacia hoteles en Santo Domingo, donde permanecerán alojados temporalmente mientras se resuelve la situación.

El presidente de la Junta de Aviación Civil (JAC), Héctor Porcella Dumas, aseguró que los pasajeros recibirán la asistencia correspondiente, incluyendo alimentación y hospedaje, y destacó que inspectores del organismo fueron desplegados para supervisar la atención brindada por la aerolínea.

El funcionario explicó que la aeronave continúa en proceso de mantenimiento, aunque no se descartan otras soluciones, como la asignación de un avión alternativo o la reubicación de los pasajeros en otros vuelos.

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