Titubeos ante crisis
Por Bernardo Vega
Mientras el presidente Abinader se reunía en París con empresarios franceses para estimularlos a invertir en el país, el costo de nuestro endeudamiento ha aumentado, con relación al valor de los bonos del Tesoro norteamericano, en un 23% en lo que va de año, mientras que ese mismo costo para América Latina y para el mismo período, ha bajado un 2.3% y, a nivel global el aumento ha sido de tan solo un 7.5%. Ese cambio en la percepción refleja el conocimiento generalizado sobre la débil reacción de nuestro gobierno frente a la crisis petrolera mundial.
Ese titubeo de nuestro gobierno refleja el temor de críticas por parte de la oposición, pero si Abinader tuviese un buen departamento de relaciones públicas, se hubiese encargado de colar a la opinión pública las medidas que tomó Balaguer en 1973 para enfrentar la crisis petrolera vinculada a la guerra de Yom Kippur y las que tomó en 1979 ante la guerra de Irak. Igualmente recordaría las medidas del PRD bajo Jorge Blanco durante la “década perdida” y las de ajuste tomadas por el gobierno de Leonel Fernández durante 2007-2008 ante los aumentos del petróleo, así como las adoptadas por el propio Abinader al inicio de la guerra en Ucrania en 2022. Todas implicaron tomar medidas políticamente desagradables.
Ese titubeo se refleja en el hecho de que el precio de la gasolina en nuestro país es más barato que el vigente hoy día en Estados Unidos, país exportador neto de petróleo, así como en Europa. Por lo menos la gasolina premium que consumen nuestros ricos y clase media alta debe de estar por encima de la misma en Estados Unidos.
Pero, los remedios tomados desde 1973 han sido medidas coyunturales. La verdadera solución a mediano y largo plazo es lograr lo que ha hecho España, que el 50% de su energía provenga de fuentes renovables, como el sol, el viento y nuestros ríos. Aun en Centroamérica esa proporción es mayor que el 20% apenas logrado por nuestro país.
La enorme reducción en los costos de los paneles solares y sus baterías, que estabilizan el flujo proveniente de la energía solar, debe de lograr un aumento en la cantidad de “fincas solares” existentes en nuestro país.
Pero, para dar un buen ejemplo, que ya lo han dado los principales bancos privados dominicanos, las estaciones de gasolina y las torres de apartamentos, nuestro gobierno debería colocar paneles solares en los techos de los edificios públicos, comenzando con el Palacio Nacional, e incluyendo las fortalezas.
Una segunda medida no coyuntural lo constituiría la privatización de las Edes, pues se ha demostrado que sus enormes pérdidas no se han logrado reducir, a pesar de estar administradas por profesionales. Es totalmente injusto que se aumente la tarifa eléctrica a los que la pagan cuando un 40% no lo hace.
Finalmente, una tercera meta no coyuntural sería el estimular para que aumente nuestra proporción de automóviles eléctricos, ya que estos sí aprovechan la participación de las renovables en la producción de la luz, lo que no ocurre con los carros a gasolina.
Finalmente, nuestra oposición política debería actuar con mayor seriedad ante esta situación y no sugerir, como ha hecho, que surja de nuevo un Petrocaribe financiero, bajo el cual Venezuela y México ofrecían financiamiento para el petróleo que importaba nuestro país, cuando el petróleo venezolano es controlado por Estados Unidos y a México se le hace imposible vender combustible a Cuba.
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