Aparece nueva variante del COVID-19 en EE.UU.; expertos recomiendan vigilancia y prevención en República Dominicana

Santo Domingo, 1 abril. – La detección en varios países, incluido Estados Unidos, de la nueva variante BA.3.2 del COVID-19, denominada “Cicada” y considerada altamente mutante, ha encendido las alertas entre especialistas dominicanos, quienes llaman a mantener la vigilancia y reforzar las medidas preventivas, especialmente ante la cercanía de la Semana Santa.

La presidenta de la Sociedad Dominicana de Neumología y Cirugía del Tórax, Maribel Jorge, junto al virólogo Robert Paulino, coincidieron en que, aunque no se trata de una amenaza inmediata, sí representa un recordatorio de que el SARS-CoV-2 continúa evolucionando.

Jorge exhortó a la población a mantener la prudencia, especialmente durante el asueto de Semana Santa, período en el que aumenta significativamente la llegada de visitantes al país, principalmente desde Estados Unidos, donde ya se ha detectado la variante en zonas con alta presencia de población hispana.

La especialista señaló que, aunque la BA.3.2 no ha sido confirmada en territorio dominicano, las condiciones de alta conectividad internacional del país facilitan la introducción temprana de nuevas variantes.

Ante este escenario, recomendó especial cuidado a personas con enfermedades respiratorias como asma u otros problemas pulmonares. Entre las medidas preventivas citó no olvidar sus medicamentos al desplazarse a playas o ríos, evitar cambios bruscos de temperatura y no exponerse a personas con síntomas gripales, sobre todo si provienen del extranjero.

Asimismo, insistió en la importancia de mantener hábitos básicos de prevención como el lavado frecuente de manos, una adecuada hidratación, alimentación saludable y evitar la automedicación. En caso de presentar síntomas como fiebre, tos, dificultad respiratoria o pérdida del gusto y el olfato, recomendó acudir de inmediato al médico.

La doctora también informó que en el país continúa la circulación de influenza A y que en las últimas semanas se ha detectado influenza B, así como casos combinados de ambos virus, lo que incrementa el riesgo de infecciones respiratorias.

“No es momento de alarmarnos, sino de mantenernos alertas y seguir las medidas de precaución”, enfatizó.

Por su parte, el virólogo Robert Paulino explicó que la aparición de la variante BA.3.2 no implica necesariamente un aumento en la gravedad de los casos, pero sí podría provocar incrementos sostenidos de infecciones, afectando la productividad y elevando la demanda de servicios de salud, especialmente en comunidades vulnerables.

Advirtió que en República Dominicana existe una disminución progresiva en la percepción de riesgo, sumada a una cobertura desigual de las dosis de refuerzo y a un sistema de vigilancia genómica que aún necesita fortalecerse para detectar oportunamente nuevas variantes.

Paulino destacó que esta variante presenta entre 70 y 75 mutaciones, lo que plantea interrogantes sobre su capacidad de evasión inmunológica y aumenta la probabilidad de reinfecciones, incluso en personas vacunadas. No obstante, subrayó que hasta el momento no hay evidencia de mayor severidad clínica, lo que resulta tranquilizador.

El experto indicó que el comportamiento observado en Estados Unidos, donde se ha detectado un aumento progresivo en aguas residuales, es típico de una variante en fase de establecimiento. Aunque no necesariamente se convertirá en dominante, consideró que sí amerita monitoreo constante.

Además, advirtió sobre el riesgo de subdetección si no se fortalecen los sistemas de vigilancia, incluyendo estrategias como el análisis de aguas residuales y el acceso oportuno a pruebas diagnósticas.

“Más que alarmarnos, debemos aprovechar esta situación para reforzar nuestras capacidades: mejorar la vigilancia epidemiológica y molecular, retomar mensajes claros de salud pública y promover la actualización de esquemas de vacunación, especialmente en grupos de riesgo”, sostuvo.

En cuanto a los síntomas, explicó que no se observan cambios significativos respecto a variantes anteriores, manteniéndose manifestaciones como fiebre, tos, dolor de garganta, congestión nasal, fatiga y pérdida del olfato o del gusto.

Finalmente, señaló que la rápida propagación y características genéticas de esta nueva variante han generado interés entre las autoridades sanitarias internacionales, en un contexto donde muchas medidas de prevención han sido flexibilizadas.

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