Presidente iraní cuestiona política exterior de EE. UU. en carta abierta y denuncia influencia de Israel

Teherán, 4 abril. El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, dirigió una carta abierta al pueblo estadounidense en la que cuestiona duramente la política exterior de Washington, plantea dudas sobre el verdadero alcance del lema “America First” y denuncia lo que considera una influencia determinante de Israel en las decisiones estratégicas de Estados Unidos.

La misiva, divulgada por medios iraníes, expone además la visión oficial de Teherán sobre el conflicto actual en la región y repasa los antecedentes históricos de las tensiones entre ambos países.

El documento, fechado el miércoles y dirigido a los ciudadanos estadounidenses “que, en medio de una avalancha de distorsiones y narrativas fabricadas, continúan buscando la verdad”, se presenta como un intento de comunicación directa entre el liderazgo iraní y la opinión pública de Estados Unidos, al margen de los canales diplomáticos tradicionales.

Irán se define como una nación no agresiva

En el inicio de la carta, Pezeshkian describe a Irán como una nación con una larga tradición histórica que, según afirma, no ha optado por la agresión como instrumento de política exterior en tiempos modernos. En ese sentido, sostiene que el país ha actuado únicamente en defensa propia frente a amenazas externas.

“Irán nunca, en su historia moderna, ha elegido el camino de la agresión, la expansión, el colonialismo o la dominación”, afirma el mandatario, al tiempo que agrega que la respuesta iraní siempre ha sido “decidida y valiente” frente a quienes lo han atacado.

El presidente iraní intenta establecer una diferenciación clara entre los gobiernos y los pueblos, subrayando que la población iraní no mantiene sentimientos hostiles hacia los ciudadanos estadounidenses. Según plantea, esta posición no responde a una coyuntura política, sino a un elemento estructural de la identidad cultural del país.

“El pueblo iraní no alberga enemistad hacia otras naciones, incluido el pueblo de América, Europa o los países vecinos”, expresa en el texto, donde insiste en que esta visión forma parte de la “conciencia colectiva” de la sociedad iraní.

Crítica a la narrativa de Irán como amenaza

Uno de los ejes centrales de la carta es la crítica a la percepción de Irán como una amenaza para la estabilidad internacional. Pezeshkian sostiene que esta imagen ha sido construida deliberadamente por actores internacionales con intereses geopolíticos y económicos.

De acuerdo con su argumentación, la construcción de enemigos responde a la necesidad de justificar políticas de presión, mantener estructuras militares y sostener industrias vinculadas al armamento. “Si una amenaza no existe, se inventa”, señala el mandatario en uno de los pasajes más enfáticos del documento.

En contraposición, el presidente iraní identifica la presencia militar estadounidense en la región como el verdadero factor de desestabilización. A su juicio, las bases militares y operaciones desplegadas por Washington en países cercanos constituyen un elemento de presión constante sobre Irán.

Asimismo, defiende el desarrollo militar iraní, asegurando que responde exclusivamente a necesidades defensivas. “Ningún país que enfrente tales condiciones renunciaría a fortalecer sus capacidades defensivas”, argumenta.

Denuncias sobre acciones militares recientes

La carta se produce en medio de un contexto de alta tensión, que el gobierno iraní describe como una escalada militar impulsada por Estados Unidos e Israel desde finales de febrero. Según el texto, estas acciones han sido ejecutadas desde bases estadounidenses ubicadas en la región y han tenido un impacto significativo sobre la población civil iraní.

Pezeshkian afirma que los ataques han causado la muerte de más de 2,000 civiles, incluidos más de 200 niños, cifras que no han sido verificadas de manera independiente en el documento, pero que reflejan la gravedad de las acusaciones formuladas por Teherán.

El mandatario califica estas operaciones como “agresión no provocada” y sostiene que las acciones iraníes posteriores se enmarcan en el derecho a la legítima defensa. En ese sentido, insiste en que Irán no ha iniciado un conflicto, sino que ha respondido a ataques externos.

“Lo que Irán ha hecho, y sigue haciendo, es una respuesta mesurada basada en legítima defensa propia”, afirma, rechazando cualquier acusación de comportamiento agresivo por parte de su país.

Revisión histórica de las tensiones con Estados Unidos

El presidente iraní dedica una parte importante de la carta a repasar los antecedentes históricos de la relación entre ambos países, situando el origen de la desconfianza en el Golpe de Estado en Irán de 1953.

Pezeshkian describe este episodio como una intervención ilegal por parte de Estados Unidos que interrumpió el proceso democrático iraní y reinstauró un régimen autoritario. Según su interpretación, este hecho marcó profundamente la percepción iraní sobre la política estadounidense.

El mandatario también menciona otros episodios que, a su juicio, han contribuido a deteriorar la relación bilateral, entre ellos el apoyo de Washington al Sha de Irán, el respaldo a Irak durante la guerra en la década de 1980 —liderado por Saddam Hussein—, la imposición de sanciones económicas y las recientes acciones militares.

Defensa del desarrollo interno iraní

A pesar de las presiones externas, Pezeshkian sostiene que Irán ha logrado avances significativos en diversas áreas. Entre los logros mencionados destaca el incremento de la tasa de alfabetización, que según indica ha superado el 90 % desde la Revolución Islámica de 1979.

El presidente también señala progresos en sectores como la tecnología, la salud y la infraestructura, presentándolos como evidencia de la resiliencia del país frente a las sanciones y conflictos.

“Estas son realidades medibles y observables que son independientes de las narrativas inventadas”, afirma, en referencia a lo que considera percepciones distorsionadas sobre la situación interna iraní.

Impacto humanitario y cuestionamientos a Washington

En otro tramo de la carta, el mandatario enfatiza el impacto humanitario de los ataques recientes, señalando que las acciones militares afectan directamente a la población civil, destruyendo viviendas, infraestructuras y proyectos de vida.

Advierte que este tipo de situaciones generan resentimiento y rechazo hacia los responsables, y cuestiona directamente los beneficios de estas acciones para el propio pueblo estadounidense.

“¿Exactamente a cuál de los intereses del pueblo estadounidense están siendo realmente servidos por esta guerra?”, pregunta Pezeshkian, quien también cuestiona la destrucción de instalaciones civiles, incluyendo centros relacionados con tratamientos médicos.

El mandatario sugiere que estas decisiones podrían estar debilitando la posición internacional de Estados Unidos, en lugar de fortalecerla.

Referencia al acuerdo nuclear y críticas a Trump

La carta también aborda el tema del programa nuclear iraní y recuerda el acuerdo alcanzado en 2015 entre Irán y varias potencias internacionales, conocido como el Acuerdo nuclear con Irán de 2015.

Pezeshkian sostiene que Irán cumplió con los compromisos establecidos, pero que la salida unilateral de Estados Unidos del acuerdo en 2018, durante la administración de Donald Trump, provocó un deterioro significativo en las relaciones.

Según el mandatario, esta decisión marcó el inicio de una nueva fase de confrontación y debilitó las posibilidades de una solución diplomática sostenible.

Señalamientos sobre la influencia de Israel

Uno de los aspectos más sensibles del documento es la referencia directa a la influencia de Israel en la política estadounidense. Pezeshkian plantea que Washington estaría actuando como un “proxy” de los intereses israelíes en la región.

En su argumentación, sugiere que Israel promueve la idea de una amenaza iraní con el objetivo de desviar la atención internacional de la situación en Palestina. Asimismo, cuestiona si Estados Unidos está asumiendo costos humanos y económicos en beneficio de otro país.

“¿No es cierto que Israel ahora tiene como objetivo luchar contra Irán hasta el último soldado estadounidense y el último dólar de los contribuyentes?”, plantea el presidente iraní.

Estas declaraciones se enmarcan en una narrativa crítica que busca poner en duda la autonomía de las decisiones estratégicas de Washington.

Llamado a la reflexión y al diálogo

En la parte final de la carta, Pezeshkian invita a los ciudadanos estadounidenses a cuestionar las narrativas predominantes y a buscar información directa sobre Irán, incluyendo el contacto con personas que hayan visitado el país o el análisis del papel de la diáspora iraní en sectores como la academia y la tecnología.

El mandatario concluye su mensaje señalando que el mundo se encuentra en un punto decisivo, en el que las decisiones actuales tendrán consecuencias a largo plazo.

“La elección entre la confrontación y el compromiso es real y consecuente”, afirma, advirtiendo que el camino de la confrontación resulta cada vez más costoso e ineficaz.

Finalmente, recurre a la historia para reforzar su argumento, señalando que Irán ha sobrevivido a múltiples conflictos a lo largo de los siglos, manteniendo su identidad y continuidad como nación.

“Irán perdura: resistente, digno y orgulloso”, concluye el presidente en una carta que busca influir en la percepción internacional del conflicto y abrir un espacio de debate sobre el rumbo de la política global.

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