La frágil e incierta paz mundial

Por: Luis Fernández

Juan Bosch, destacado político y escritor dominicano, promovió la paz mundial a través del respeto a la soberanía, la justicia social y el rechazo al imperialismo. Su visión ético-política priorizaba al ser humano, la democracia auténtica y la autodeterminación de los pueblos, defendiendo el derecho de las naciones a decidir su propio destino, enfrentando la injerencia extranjera, la que consideraba una amenaza a La Paz mundial.

Juan Bosch y el presidente Lula coinciden, en que la Paz no es solo la ausencia de guerra, Lula da Silva ha dicho “La Paz está íntimamente ligada al desarrollo y la construcción de un orden internacional más equilibrado” y afirmaba que,” no puede haber paz duradera en un mundo marcado por profundas desigualdades y asimetrías de poder”, “no habrá paz en el mundo mientras haya hambre y desigualdad”.

Martin Luther King Jr. lo dijo de esta manera, “La Paz no es simplemente la ausencia de tensión, es la presencia de la justicia”, construir una paz verdadera, requiere transformar las estructuras que generen conflictos, reducir las desigualdades y fortalecer los mecanismos de cooperación internacional, el reto fundamental para lograr La Paz mundial es poner un alto a quienes se creen dueños del mundo y solo ven sus intereses y su poder y no el derecho de los pueblos a una vida de paz, tranquilidad y justicia social.

Hoy en día vemos que estos conceptos han sido irrespetados por naciones, que pretenden violentar por la fuerza de las armas, las agresiones y la violencia, el principio de que cada pueblo tiene el derecho inalienable de decidir su sistema político, su modelo económico y su destino colectivo sin injerencias externas, lo que se ha convertido en una de las contradicciones más evidentes del presente orden mundial.

El irrespeto a la autodeterminación de los pueblos, también se manifiesta en el ámbito económico, instituciones financieras internacionales y acuerdos comerciales, condicionando las políticas internas de los estados, lo que limita su capacidad de decisión soberana, lo que se refleja con mayor impacto en naciones débiles de América Latina, el Caribe y África.

A esto debemos agregar la doble moral del sistema internacional, lo que se evidencia en el apoyo para algunos países dependiendo de intereses estratégicos, mientras otros son ignorados o reprimidos, lo que está afectando la legitimidad del sistema que seguirá siendo frágil, desigual e insostenible, alimentando la desconfianza entre las naciones y un clima de confrontación frente a un orden basado en el poder y la conveniencia.

La Paz mundial enfrenta hoy en día una compleja y severa crisis, caracterizada por conflictos armados directos e indirectos, intervenciones militares, violencia, guerras prolongadas donde los intereses económicos externos juegan un papel decisivo, operaciones encubiertas, interminables violaciones al derecho internacional, la ambición de poder y la falta de gobernanza mundial, factores todos determinantes en la generación de conflictos.

En la actualidad la humanidad enfrenta un panorama sombrío, en cuanto a la defensa de los derechos humanos y la preservación de La Paz, la desigualdad y la pobreza existentes, la constante manipulación informativa y el uso del poder sin límites por naciones que no tienen escrúpulos en sus planes por expandir sus intereses, haciendo que el orden mundial sea cada vez más frágil e incierto.

Al hablar de una paz verdadera para la humanidad, debemos tener presente la célebre frase de Benito Juárez, “El respeto al derecho ajeno es La Paz”, lo que nos dice que La Paz duradera solo puede construirse sobre la base del respeto mutuo, donde se reconoce la dignidad y los derechos del otro, que sienten bases sólidas para una convivencia armónica, que consolide un estado basado en la legalidad y la soberanía de modo que se construyan consensos.

La Paz en el mundo no significa que no haya guerras, sino que existan justicia, estabilidad, cooperación y respeto entre los pueblos, en esta etapa de la humanidad el poder sin límites se está imponiendo al derecho y los conflictos armados, las agresiones, amenazas. Las sanciones económicas unilaterales y los bloqueos, irrespetando el derecho internacional, constituyen acciones peligrosas contra La Paz mundial.

En momentos en que la paz mundial atraviesa su punto más bajo desde la Segunda Guerra Mundial, se hace necesario reflexionar sobre los esfuerzos colectivos para construir una cultura de paz, que priorice el bienestar ciudadano y la convivencia pacífica entre las naciones y le ponga un freno a la carrera de conflictos y guerras que sacuden al mundo y amenazan convertirlo en un infierno.

Los esfuerzos por lograr La Paz mundial no deben dirigirse exclusivamente a limitar las guerras, sino que hay que luchar por transformar las condiciones que la hacen posible, La Paz debe ser una aspiración y un clamor permanente de la humanidad, a pesar de que está constantemente amenazada por los intereses políticos y económicos de las grandes potencias, lo que erosiona la estabilidad global, los diálogos y la convivencia pacífica de los pueblos.

Luis Fernández,

Analista Político y escritor

Santo Domingo R.D.

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