Cierran centros de votación en Hungría, en prueba clave para Orbán
BUDAPEST, 12 abril. — Los húngaros votaban el domingo en unos comicios ampliamente considerados como los más trascendentales de Europa este año, con una participación récord en una votación que podría desalojar del poder al primer ministro populista Viktor Orbán, aliado del presidente de Estados Unidos Donald Trump, tras 16 años en el cargo.
Es un momento clave para Orbán, el dirigente que lleva más tiempo en el poder en la Unión Europea y uno de sus mayores antagonistas, que ha recorrido un largo camino desde sus primeros años como un vehemente progresista antisoviético hasta el nacionalista cercano a Rusia que hoy admira la extrema derecha global.
Los centros de votación abrieron a las 6 de la mañana y cerraron a las 7 de la tarde, con resultados iniciales previstos para la noche del domingo. Orbán y su principal rival, Péter Magyar, llegaron a centros de votación distintos en Budapest casi al mismo tiempo para emitir su voto.
En declaraciones a reporteros ante el lugar, Orbán, de 62 años, dijo que la campaña había sido “un gran impulso nacional de nuestro lado” y agradeció a activistas y simpatizantes por su trabajo. “Estoy aquí para ganar”, dijo.
La participación a las 6:30 de la tarde superaba el 77%, según la Oficina Nacional Electoral, una cifra récord en cualquier elección en la historia poscomunista de Hungría. Con todavía dos horas para el cierre de los centros de votación, 140.000 votantes más habían emitido su sufragio que durante la totalidad de las elecciones de 2022.
“Elección entre Este u Oeste”
Orbán ha frustrado repetidamente los esfuerzos de la Unión Europea para apoyar a Ucrania en su intento de defenderse de la invasión rusa, ha cultivado estrechos vínculos con el presidente ruso Vladímir Putin y se ha negado a poner fin a la dependencia de Hungría de las importaciones de combustibles fósiles rusos.
Revelaciones recientes han mostrado que un miembro de su gobierno compartía con frecuencia el contenido de las discusiones de la Unión Europea con Moscú, lo que generó acusaciones de que Hungría actuaba en nombre de Rusia dentro del bloque.
La elección era seguida de cerca en países dentro y fuera de Europa, lo que da cuenta del papel desmesurado que Orbán ocupa en la política populista de extrema derecha en todo el mundo.
Integrantes del movimiento de Trump “Hagamos grande a Estados Unidos otra vez” (conocido por sus siglas en inglés MAGA) figuran entre quienes ven al gobierno de Orbán y a su partido político Fidesz como ejemplos de una política conservadora y antiglobalista en acción, mientras que defensores de la democracia liberal y del Estado de derecho le detestan.
Después de votar, Magyar dijo a reporteros que los comicios son “una elección entre Este u Oeste, propaganda o un discurso público honesto, corrupción o una vida pública limpia”.
“Insto a todos los ciudadanos húngaros a ejercer su derecho al voto”, indicó.
Cuando emitió su voto en Budapest, Marcell Mehringer, de 21 años, dijo que votaba “principalmente para que Hungría por fin sea un país europeo, y para que los jóvenes, y en realidad todos, cumplan con su deber cívico fundamental de unir un poco a esta nación y derribar estas fronteras nacidas del odio”.
Relación tensa con la Unión Europea
Durante sus 16 años como primer ministro, Orbán ha impulsado duras ofensivas contra los derechos de las minorías y las libertades de prensa, ha socavado muchas de las instituciones de Hungría y ha sido acusado de desviar grandes sumas de dinero a las arcas de la élite empresarial aliada, una acusación que él niega.
También ha tensado fuertemente la relación de Hungría con la Unión Europea. Aunque Hungría es uno de los países más pequeños de la Unión con 9,5 millones de habitantes, Orbán ha usado repetidamente su poder de veto para bloquear decisiones que requieren unanimidad.
Más recientemente, bloqueó un préstamo de la Unión Europea de 90.000 millones de euros (104.000 millones de dólares) para Ucrania, lo que llevó a sus socios a acusarlo de secuestrar esa ayuda crucial.
Sin embargo, después de ganar cuatro elecciones consecutivas con una mayoría de dos tercios para su partido en el Parlamento, han surgido indicios de que el control absoluto de Orbán sobre la política húngara podría estar llegando a su fin.
Un rival serio en ascenso
Magyar ha ascendido rápidamente hasta convertirse en el rival más serio de Orbán. El dirigente de 45 años del partido de centroderecha Tisza, que encabeza las encuestas independientes, hizo campaña sobre asuntos que afectan a los votantes comunes, como el debilitado sistema público de salud y los sectores del transporte en Hungría, así como lo que describe como una corrupción gubernamental rampante.
Magyar, antiguo integrante del círculo interno del Fidesz de Orbán, rompió con el partido en 2024 y formó Tisza con rapidez. Desde entonces, ha recorrido Hungría sin descanso, celebrando mítines en localidades grandes y pequeñas en una campaña que recientemente lo llevó a visitar hasta seis pueblos al día.
En una entrevista con The Associated Press a principios de este mes, Magyar afirmó que la elección será un “referéndum” sobre si Hungría continúa su deriva hacia Rusia bajo Orbán, o si puede recuperar su lugar entre las sociedades democráticas de Europa.
Tisza obtuvo el 30% de los votos en las elecciones al Parlamento Europeo en 2024 y Magyar consiguió un escaño como legislador de la Unión Europea. Tisza es miembro del Partido Popular Europeo, la familia política dominante de centroderecha con líderes que gobiernan 12 de las 27 naciones de la Unión Europea.
Contienda electoral difícil
Magyar y Tisza enfrentan una contienda difícil. El control de Orbán sobre los medios públicos de Hungría, que ha transformado en un altavoz de su partido, y amplios segmentos del mercado de medios privados le dan ventaja para difundir su mensaje.
La transformación unilateral del sistema electoral húngaro y la manipulación de los límites de sus 106 distritos electorales por parte del Fidesz también exigirán que Tisza obtenga, según estimaciones, un 5% más de votos que el partido de Orbán para alcanzar una mayoría simple.
Además, cientos de miles de húngaros étnicos en países vecinos tienen derecho a votar en las elecciones húngaras y tradicionalmente han votado de forma abrumadora por el partido de Orbán.
También ha habido comentarios antes de la elección de que la injerencia externa y el fraude interno podrían empañar el resultado. Tanto el Fidesz como Tisza han lanzado plataformas para denunciar irregularidades, y acusan a sus adversarios de planear cometer abusos electorales.
Los servicios secretos rusos han conspirado para interferir y inclinar la elección a favor de Orbán, según numerosos reportes de prensa, incluidos los de The Washington Post. El primer ministro, sin embargo, ha acusado a la vecina Ucrania, así como a los aliados de Hungría en la Unión Europea, de intentar interferir en la votación para instalar un gobierno “proucrania”.
Ese tipo de acusaciones forma parte de la razón por la que muchos en la Unión Europea, que ven a Orbán como un peligro para el futuro del bloque, esperan que pierda y que un nuevo gobierno húngaro bajo Magyar resulte un socio mejor.
Pero al otro lado del Atlántico, Trump y su movimiento MAGA apuestan todo por otro mandato de Orbán. Trump ha respaldado repetidamente al líder húngaro y el vicepresidente JD Vance realizó una visita de dos días a Hungría la semana pasada destinada a ayudar a Orbán. (AP)

