La imagen policial en la República Dominicana, una dicotomía que se revela cada día.
Lina Paulino/ periodista y psicóloga clínica.
Como si se tratara de dos películas diferentes, con actores marcados por una diferencia estructural innegable, así es la realidad expresada día a día entre una policía que se muestra respetuosa, solidaria y hasta amigable, y lo otra cara que enarbola la bandera de siempre, el maltrato, irrespeto, la ilegalidad, y el abuso de poder en contra de los mismos ciudadanos de a pies.
Mientras el Vocero Policía, coronel y periodista Diego Pesqueira se come un espagueti con doña Juana, los otros miembros de la misma institución maltratan a quien pudiera ser sus hijos o nietos y sin derecho a réplica y aunque es alegórico el relato, pero no menos cierto, resulta ser la realidad del diario vivir en las calles dominicanas.
Sin embargo, si alguien osara preguntarme, cuál de los dos protagonistas está actuando mejor? diría que ningunos. Primero, la policía no está para congraciarse con el ciudadano, y hacer chercha en los barrios y más en un país acostumbrado al apadrinamiento, es decir a buscar padrino para poder resolver sus situaciones legales, sean verdad o mentira.
En Segundo lugar, el papel de los policía tampoco es imponer el orden en base al acostumbrado abuso de poder, y sin ningún tipo de respeto a la dignidad humana y más penoso aun es sabiendo que la mayoría de esos policías no cuenta con ningún tipo de educación, ni intelectual ni emocional, y gran parte de ellos entra allí buscando ser parte de quienes maltratan no de los que son maltratados, es decir tener la placa que legaliza su actuación.
Esta serie policial está mal contada, como diría mi mama, no tiene ni pies ni cabeza, como tampoco tenemos los dominicanos que olvidamos todo, cuando vemos llegar los rangos a nuestra puerta a burlase de nuestra miseria, mientras el patrón continua destruyendo al obrero.
Y aunque esta película no es nueva, hoy en día los espectadores tienen diferentes formas de acceder a sus contenidos e incluso ser parte del elenco, convirtiendo todo en un simple show de mal gusto, sin que nadie sepa a donde ha de determinar el repetitivo episodio, para comenzar a escribir una mejor historia que se titule “La ley y el orden” entre el cumplimiento del deber.
Mis escritos siempre parecen utópicos, pero no, he leído novelas contada desde otra realidad social que lo han logrado, también he visto otras donde cada quien parece conocer su posición dentro del reparto, mientras que en otros países también se han levantado nuestros escritores y aunque para los Dominicanos sigue siendo una pesadilla, quiero confiar en que un dia podremos despertar sin sobresaltos.

