¿Sera Samaná un destino turístico de lujo?

Por Juan Llado

Fue en el 2012 cuando el expresidente Fernandez, entonces en funciones, visualizó un destino de lujo para la provincia de Samaná. Su entusiasmo fue desbordante durante un evento celebrado entonces en la provincia: “El potencial que tiene hacia el futuro es inmenso. Samaná ya se está convirtiendo en el Montecarlo del Caribe”. Esa homologación fue con el famoso casino del Principado de Monaco y con el glamur y lujo que allí brota a borbotones. Al contagiarme con ese entusiasmo escribí un artículo de tres entregas titulado “Samana y la tecnología del encanto”, donde traté de visualizar los requisitos de esa deseable evolución. Pero ahora que recién se inauguró una entrada decente para la común cabecera y se abrió el Samaná Bayport se impone revisitar las bases del entusiasmo.

Los 410 km2 de Samana han concitado codicia desde que era una isla y esta fuera anexada a tierra firme por un furioso ciclón del siglo XIX. A partir del primer viaje de Colon, quien tuvo allí su primera escaramuza militar con los indígenas, Samaná fue el destino de españoles, franceses e ingleses. Todos “veían un potencial agrícola para el cultivo del café, cana, cocos y cacao; los españoles y franceses se disputaban el dominio según el vaivén de sus guerras. Luego hubo injertos de esclavos libertos (1824) y haitianos (por Boyer). Pero la intención de poseer o arrendar la provincia la protagonizaron, en diferentes épocas y sin éxito, España, Francia, Inglaterra y Estados Unidos. Sus gobiernos vieron ahí un potencial enclave militar debido a su posición estratégica en el Caribe y su bahía profunda, protegida y cercana a rutas marítimas clave. El opúsculo de Bernardo Vega titulado “Breve historia de Samaná” resume magistralmente toda la historia.

VEINTE HOTELES ECONOMICOS DE SAMANA

image.png

Pero el único antecedente turístico de esa época fue que Colon llevó de Samaná indios ciguayos a su regreso a España de su primer viaje. El hito turístico más trascendente desde entonces sucedió cuando el presidente Balaguer visualizara, en la década de los setenta, el futuro turístico de la provincia, construyendo dos hoteles (Guarocuya y Cayo Levantado) que abrieron en el 1976. El mandatario se percató del exuberante embrujo tropical de la península, aderezado como esta por sus 120-180 kilómetros de esplendidas playas, moderadas estribaciones montañosas, ambiente apacible y cimbreantes cocoteros por doquier. Desde entonces la provincia no ha logrado imantar suficientes inversiones turísticas para que hoy podamos considerarla como un hada alada del turismo de lujo o del turismo de masas.

.No se dispone de datos fidedignos sobre el inventario de habitaciones hoteleras de Samaná. Pero se estima que tiene apenas unas 5,500 habitaciones (con 1,300 alojamientos listados online), una dos mil de las cuales se han añadido recientemente. (Esto sin contar las que están ubicadas en inmuebles de renta corta.) Las Terrenas sobresale por ser el primer y mayor hub turístico, actualmente el lugar más cosmopolita de la isla, con unas 3,200 habitaciones distribuidas en hoteles boutique y un par de grandes en Portillo. En la ciudad de Santa Barbara se estiman mas de 1,200 habitaciones, incluyendo a Cayo Levantado, y en Las Galeras unas 800. Se estima que en otros lugares (Portillo, Sanchez, El Valle, El Limon) habría entre 200 y 400 habitaciones hoteleras. La IA estima que existen otras 6,000 habitaciones en inmuebles de renta corta –más que el inventario hotelero–, con un 80% listadas en Airbnb.

Con relación a los atractivos, la provincia cuenta con la mayoría de los que poseen otros destinos del territorio nacional. Lo principal a resaltar son sus playas, muchas de ellas de arena blanca, suave pendiente y cocales paradisiacos. Pero como atractivo único de la provincia debe resaltarse el avistamiento de ballenas jorobadas –entre diciembre y marzo— y, por otro lado, la cascada más hermosa del país ubicada en El Limón. Otro atractivo único es un pequeño hotel ubicado en los árboles. Los paseos en bote, las caminatas por senderos frondosos, las cabalgatas a caballo y los viajes en zip line están por dondequiera, pero ninguno sobresale como único.

image.png

Aunque el recetario de experiencias existentes en Samaná no resulta suficiente para poder cultivar la imagen de destino de lujo, existen ya algunas realidades dispersas en la provincia que si concuerdan. Lo primero es que el desarrollo hasta ahora es de baja densidad, orgánico y con sensibilidad ecológica. A diferencia de Punta Cana no existen mega clústeres hoteleros. El gran polo es Las Terrenas, y uno secundario seria la ciudad cabecera. El polo ecológico periférico seria Las Galeras. De manera que Samaná califica como un destino triangular, no lineal (como Bávaro-Punta Cana). Con una población de apenas unas 65,000 habitantes, no sorprende esa distribución.

En materia de alojamiento no existen muchos hoteles de gran lujo. A juzgar por sus empinadas tarifas solo podrían señalarse el de Cayo Levantado, con villas de entre US$800 y mil dólares al día y el hotel The Península House, este último de solo siete habitaciones y tarifas por encima de los 300 euros. Hay otros hoteles de cinco estrellas que no alcanzan el nivel del lujo y buen gusto del Península. Pero por supuesto, en la evolución de la península hacia el lujo ayudará mucho el desarrollo anunciado de dos pequeños hoteles Ritz Carlton y St. Regis en Playa Jackson, y el rumor que circula de que Bahia Rincon tendrá uno de la cadena de seis estrellas Six Senses. También ayudará la cercanía del Hotel Four Seasons que se inaugurará en Miches en marzo del año próximo.

Con un aeropuerto internacional subutilizado (Catey) y una buena red de carreteras, Samana espera por un jalón que la encumbre en las paradisiacas nubes del lujo. Su nueva entrada terrestre y los dos puertos de cruceros que operaran en los próximos meses aumentaran considerablemente el flujo de extranjeros. Quien escribe no tiene dudas de que la provincia tiene el potencial para ser un Montecarlo del Caribe. Y si se invita al Monaco Yatch Club a desarrollar una sucursal caribeña en la esplendorosa bahía se estaría conquistando esa excelsa categoría. Es mucho lo que un Leonel Fernandez podría hacer si gana la presidencia nuevamente y recuerda su entusiasta pronóstico del 2012.

Comentarios
Difundelo