Magyar quiere asumir como primer ministro de Hungría tan pronto como el 5 de mayo
BUDAPEST, 13 abril. — El ganador de las elecciones en Hungría, Péter Magyar, pidió el lunes al presidente del país que convoque al Parlamento para formar un nuevo gobierno “lo antes posible”, con la esperanza de poder sustituir a Viktor Orbán como primer ministro tan pronto como el 5 de mayo.
Con un nuevo mandato abrumador, Magyar se comprometió a cooperar con otros países europeos, poniendo fin a la obstrucción de Orbán a las políticas europeístas pero al mismo tiempo, prometiendo representar los deseos de los húngaros.
En una conferencia de prensa en Budapest el lunes, prometió restablecer el Estado de derecho y reformar las estructuras gubernamentales para hacerlas más independientes y capaces de combatir la corrupción, y crear nuevos ministerios para abordar problemas acuciantes en ámbitos como la salud pública, la protección ambiental y la educación.
Afirmó que se opone a una adhesión acelerada de Ucrania a la Unión Europea mientras el país siga en guerra. Pero sugirió que no vetaría un préstamo de la UE de 90.000 millones de euros para Ucrania, como hizo Orbán, y que en su lugar quiere que Hungría “se excluya” de participar en el préstamo debido a sus propias dificultades financieras.
No abordó de inmediato cómo serán sus futuras relaciones con el presidente estadounidense Donald Trump, quien respaldó la campaña de Orbán.
Magyar señaló que su partido Tisza recibió “un mandato nunca antes visto”, una supermayoría que le permitiría emprender un programa ambicioso y reformas.
“El pueblo húngaro no votó por un simple cambio de gobierno, sino por un cambio completo de régimen”, manifestó.
En su campaña, Magyar también se comprometió a poner fin al acercamiento de Hungría a Rusia. El lunes, Magyar agradeció a Moscú y a Beijing por sus felicitaciones y su disposición a trabajar con el nuevo gobierno.
“Los húngaros dijeron ayer que escribirán su historia, no en Moscú, no en Beijing, no en Washington”, añadió.
Durante su largo tiempo en el poder, Orbán contó con una mayoría parlamentaria de dos tercios lo que le permitió aprobar una nueva Constitución, reescribir el sistema electoral y remodelar el poder judicial.
El partido de Magyar obtuvo exactamente ese mandato el domingo, cuando ganó 138 de los 199 escaños del Parlamento, lo que le otorga amplia autoridad para deshacer gran parte de la legislación que permitió a Orbán copar los tribunales, manipular el sistema electoral, reprimir la libertad de prensa y discriminar a la comunidad LGBTQ+.
Aun así, existen posibles obstáculos en el camino de los cambios radicales que muchos húngaros esperan.
Victoria histórica
La victoria de Magyar fue recibida con júbilo en las calles de Budapest la noche del domingo, con decenas de miles de personas —muchas de ellas jóvenes— celebrando lo que consideran un rayo de esperanza de que la derrota de Orbán hará a Hungría más libre, más feliz y firmemente arraigada dentro del grupo de democracias europeas.
En calles y avenidas de toda la capital, conductores tocaron bocinas y proyectaron a todo volumen canciones contra el gobierno, mientras multitudes por las calles coreaban y gritaban.
Durante las celebraciones, Adrien Rixer contó que había regresado a Hungría desde su casa en Londres “porque realmente quería que mi voto contara, y estoy eufórico”.
“Por fin puedo decir que soy un húngaro orgulloso, por fin después de 16 años”, expresó.
Muchos húngaros, y otros en toda Europa que seguían de cerca las elecciones, habían temido que una mayoría simple para Tisza hubiera sido insuficiente para transformar de verdad el sistema de Orbán.
Sin embargo, otros siguen sin estar seguros de lo que traerá la autoridad de una mayoría de dos tercios, y a algunos les inquieta quitarle ese mandato a Orbán para entregárselo a su rival.
“Es difícil ver que con dos tercios vaya a ser un gobierno justo, pero ya veremos”, comentó el festejante Dániel Kovács. “Esperemos que sean cuatro años prometedores”.
El triunfo electoral de Magyar y Tisza no tuvo precedentes en la historia poscomunista de Hungría: recibieron más votos y más escaños parlamentarios que cualquier partido antes.
Bulcsú Hunyadi, analista del centro de estudios Political Capital, con sede en Budapest, explicó que, si bien la mayoría constitucional de Tisza le da amplios poderes para revertir muchas de las políticas de Orbán, las instituciones de Hungría están “dirigidas por personas que están afianzadas en su cargo durante muchos años”.
Como parte de su esfuerzo por consolidar su poder, Orbán instaló a aliados leales al frente de instituciones clave, desde la autoridad de medios hasta la fiscalía y el Tribunal Constitucional.
En varios casos, se ampliaron mandatos o se impulsaron nuevos nombramientos antes de que expiraran los periodos vigentes, medidas que en la práctica mantuvieron a una dirigencia leal a Orbán durante años, mucho más allá de cualquier posible cambio de gobierno.
Magyar pidió que esos funcionarios —incluido el presidente del país— renuncien por voluntad propia. Más allá de eso, dijo Hunyadi, “realmente no tienen otras herramientas para sacar a estas personas”.
Presión de la UE
Magyar acusa a Orbán y a su gobierno de gestionar mal la economía y los servicios sociales de Hungría, y de supervisar una corrupción sin control que ha llevado a la acumulación de una riqueza extrema dentro de un pequeño círculo de personas bien conectadas, mientras deja atrás a los húngaros comunes.
Ha prometido exigir responsabilidades por esos abusos y planea crear una Oficina para la Recuperación y Protección de los Activos Nacionales para recuperar lo que, según él, son ganancias ilícitas de los aliados de Orbán.
Magyar hizo campaña con fuerza con la promesa de traer de vuelta miles de millones de euros en fondos de la Unión Europea que han sido congelados por preocupaciones sobre corrupción y Estado de derecho bajo Orbán. También se comprometió a introducir el euro en Hungría para 2030, algo a lo que el gobierno de Orbán se resistió durante mucho tiempo.
Hunyadi, el analista, estimó que el gobierno de Magyar estará bajo una “fuerte presión” de la UE para llevar a cabo reformas con rapidez a fin de acceder a esos fondos congelados que la economía húngara, debilitada, necesita con urgencia.
“Hay plazos en cuanto al desbloqueo de los fondos. Tendrán que aprobar ciertas leyes y reformas para agosto de este año, que está a solo unos meses”, explicó.
La victoria de Tisza elevó las esperanzas en toda la UE de que un nuevo gobierno en Budapest revierta el enfoque antagonista de Orbán hacia Ucrania y su obstrucción de los esfuerzos para ayudar al país en su lucha por defenderse ante la invasión rusa.
Orbán ha utilizado su poder de veto en la UE para frenar sanciones contra Rusia y bloquear financiación crucial para Kiev. También ha prometido no permitir nunca que se reanuden las conversaciones sobre la adhesión de Ucrania a la UE.
En un comunicado el lunes, el ministro de Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, declaró que la campaña electoral de Orbán, “que lamentablemente estuvo marcada por una retórica manipuladora sobre Ucrania, ya es cosa del pasado”.
“Esperamos que … los resultados electorales también contribuyan a una normalización de las relaciones políticas”, afirmó Sybiha. (AP)

