Gobierno de Trump reclasifica la marihuana medicinal como droga menos peligrosa, un cambio histórico

WASHINGTON, 23 abril. — El gobierno del presidente estadounidense Donald Trump emitió el jueves una orden que reclasifica la marihuana medicinal con licencia estatal como una droga menos peligrosa, un importante cambio de política que desde hace tiempo reclamaban defensores que sostenían que el gobierno federal nunca debió tratar el cannabis como si fuera heroína.

La orden firmada por secretario de Justicia interino Todd Blanche no despenaliza a nivel federal la marihuana para uso medicinal o recreativo. Pero sí cambia la forma en que se regula, al trasladar la marihuana medicinal con licencia de la Lista I —reservada para drogas sin uso médico y con alto potencial de abuso— a la Lista III, que está sujeta a una regulación menos estricta. También otorga a los operadores de marihuana medicinal con licencia una importante exención fiscal y reduce algunas barreras para investigar el cannabis.

El gobierno de Trump también indicó que estaba acelerando el proceso para reclasificar la marihuana de manera más amplia, y fijó una audiencia para comenzar a hacerlo a finales de junio.

En diciembre, Trump ordenó a su gobierno trabajar lo más rápido posible para reclasificar la marihuana. El sábado, mientras el presidente republicano firmaba una orden ejecutiva no relacionada sobre psicodélicos, pareció manifestar frustración por lo mucho que estaba tardando.

Blanche afirmó el jueves que el Departamento de Justicia estaba “cumpliendo la promesa del presidente Trump” de ampliar el acceso de los estadounidenses a opciones de tratamiento médico. Señaló en un comunicado: “Esta acción de reclasificación permite investigar la inocuidad y la eficacia de esta sustancia, lo que en última instancia brinda a los pacientes una mejor atención y a los médicos información más confiable”.

¿Qué hace la orden de reclasificación de la marihuana?

La medida de Blanche legitima en gran medida los programas de marihuana medicinal en los 40 estados que los han adoptado. Establece un sistema acelerado para que los productores y distribuidores de marihuana medicinal con licencia estatal se registren ante la DEA, la agencia federal antidrogas.

La medida deja claro que los investigadores del cannabis no serán sancionados por obtener marihuana con licencia estatal o productos derivados de la planta para utilizarlos en su trabajo, y concede a las empresas de marihuana medicinal con licencia estatal un beneficio inesperado al permitirles, por primera vez, deducir gastos empresariales en sus impuestos federales.

Cualquier medicamento derivado de la marihuana aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) figura de manera similar en la Lista III, indicó.

Desde 2015, el Congreso prohibió al Departamento de Justicia usar sus recursos para desmantelar los sistemas de marihuana medicinal con licencia estatal. Pero la orden, aun así, representa un importante cambio de política para el gobierno federal, que ha mantenido su histórica prohibición de la marihuana —que se remonta a la ley Marihuana Tax Act de 1937— incluso cuando casi todos los estados han aprobado el uso del cannabis de alguna forma.

Dos docenas de estados, además de Washington, D.C., han autorizado el uso recreativo de marihuana para adultos; 40 cuentan con sistemas de marihuana medicinal; y otros ocho permiten cannabis con bajo THC o aceite de CBD para uso médico. Solo Idaho y Kansas prohíben la marihuana por completo.

La regulación de la marihuana medicinal ha avanzado mucho desde que California se convirtió en el primer estado en adoptarla en 1996, escribió Blanche.

“Hoy, la gran mayoría de los estados mantiene marcos integrales de licencias que regulan el cultivo, el procesamiento, la distribución y la dispensación de marihuana con fines médicos”, señaló Blanche. Y añadió: “Considerados en su conjunto, estos demuestran una capacidad sostenida para alcanzar los objetivos de interés público… incluidos proteger la salud y la seguridad públicas y evitar el desvío de sustancias controladas hacia canales ilícitos”.

El presidente de la Asociación Comercial Estadounidense de Cannabis y Hemp, Michael Bronstein, lo calificó como “el avance federal más significativo en política de cannabis en más de 50 años”.

Bronstein afirmó en una declaración escrita: “Esta acción reconoce lo que los estadounidenses han sabido desde hace mucho tiempo: el cannabis es medicina”.

“Una exención fiscal para la gran industria de la marihuana”

La decisión del gobierno de Trump provocó burlas del opositor a la legalización de la marihuana Kevin Sabet, director general de Smart Approaches to Marijuana. Sabet sostuvo que, si bien la investigación sobre la marihuana es necesaria, “hay muchas maneras de aumentar nuestro conocimiento sin otorgar una exención fiscal a la gran industria de la marihuana y enviar un mensaje confuso al público estadounidense sobre los daños de la marihuana”.

“Con este movimiento, ahora nos enfrentamos al gobierno más pro-droga de nuestra historia”, escribió Sabet en un mensaje de texto. Añadió: “La política ahora está siendo dictada por directores generales de empresas de marihuana, inversionistas en psicodélicos y podcasters con adicción activa”.

La marihuana o los productos derivados que no se distribuyan a través de un programa estatal de marihuana medicinal seguirán en la Lista I.

Las drogas de la Lista III se definen como aquellas con potencial moderado a bajo de dependencia física y psicológica. Algunos críticos de la industria han sugerido que la legalización en los estados ha llevado a productos de cannabis cada vez más potentes, que necesitan ser investigados en lugar de ser categorizados con menos rigor que antes.

Los esfuerzos para reclasificar la marihuana

El Departamento de Justicia del presidente demócrata Joe Biden propuso reclasificar la marihuana, lo que generó casi 43.000 comentarios públicos formales. La DEA aún estaba en proceso de revisión cuando Trump sucedió a Biden, y Trump ordenó que ese proceso avanzara tan rápido como fuera legalmente posible.

La orden de Blanche eludió el proceso de revisión al apoyarse en una disposición de la ley federal que permite al procurador general determinar la clasificación apropiada para drogas que Estados Unidos debe regular en virtud de un tratado internacional.

No estaba claro cómo la orden podría afectar a las operaciones en estados donde las tiendas de marihuana recreativa con licencia también venden a pacientes médicos. En el estado de Washington, que en 2012 se convirtió en uno de los primeros estados en legalizar el uso de marihuana para adultos, 302 de 460 tiendas con licencia tienen autorizaciones que les permiten vender productos de cannabis libres de impuestos a pacientes registrados.

Muchos republicanos se oponen a flexibilizar las restricciones sobre la marihuana. Más de 20 senadores republicanos, varios de ellos firmes aliados de Trump, firmaron una carta el año pasado instando al presidente a mantener los estándares actuales.

Trump ha convertido su cruzada contra otras drogas, especialmente el fentanilo, en un rasgo de su segundo mandato, al ordenar ataques militares contra embarcaciones venezolanas y de otros países que, según el gobierno estadounidense, transportan drogas. El mandatario firmó otra orden ejecutiva que declara al fentanilo un arma de destrucción masiva. (AP)

Comentarios
Difundelo