¿Clamará esa voz turística en el desierto?

Por Juan Llado

Siempre DATE, la feria turística internacional que se celebra cada año en Bavaro-Punta Cana, trae consigo buenas nuevas. Se anuncian innúmeras citas de negocios, inversiones impresionantes y eventos que propalan a viva voz un futuro halagüeño para nuestra industria ya “sin chimeneas”. En esta última ocasión, sin embargo, surgió la estridente y estentórea queja, canalizada por el destacado empresario Frank Rainieri, de que el polo está prácticamente “arrabalizado”. La consecuente advertencia es que tal pandemonio resta competitividad al destino. Puesto quien escribe hizo la misma admonición hace algunos años, habrá que ver si ahora las autoridades toman el toro por los cuernos.

En un artículo de octubre del 2022 titulado “El pandemonio urbano de Bavaro-Punta Cana” resumí el problema del degradante entorno urbano del polo de la siguiente manera: “De seguir como va el auge desbordante podría colapsar si los inversores del mercado se desencantan con el desorden. Hay que tomar muy en cuenta que nuestros dos principales competidores del área, Cancún y Cuba presentan, en materia del entorno urbano, un panorama muy superior al de Bávaro-Punta Cana.” La fecha del articulo demuestra que el problema se viene arrastrando desde hace años.

Ahora Rainieri ha repetido el lamento, solo que esta vez ha sido más alarmante. Lejos de culpar únicamente a la aparente desidia del MITUR o cualquier otra instancia estatal, Rainieri se ha despachado con un reproche a todos los gobiernos que no han tenido “el coraje” para enfrentar, de manera responsable, la urticante problemática. Generalizando la situación “afirmó que al Gobierno dominicano le ha faltado “coraje” para embridar el desorden en el desarrollo inmobiliario y el crecimiento sin planificación en los principales polos turísticos del país, especialmente en Bávaro–Punta Cana. Así añade al desorden territorial el inmenso desarrollo inmobiliario.

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Para mejor entender la gravedad del asunto, esas declaraciones deben ser aquilatadas en un contexto histórico pertinente. Por ejemplo, el hecho de que el área fue declarada Polo Turistico Macao-Punta Cana por el decreto No.479 del 1986. En sus albores no hubo una contribución sustancial del Estado a su desarrollo, excepto por los equipos tecnológicos que necesitaron los servicios gubernamentales del aeropuerto regional de Punta Cana. Desde entonces la principal obra que acometió el Estado fue el desarrollo del bulevar Bavaro-Macao, con financiamiento proveniente de avances impositivos. El MITUR, mientras, se ha limitado a intervenciones puntuales de poca monta (tal y como la de Playa Macao y la Basílica de Higüey). Recién el MITUR anunció tambien la reparación de la carretera Uvero Alto-Nisibón. Obviamente, aunque este polo acusa el más vigoroso desarrollo del turismo la contribución estatal no se compara ni por asomo con la relativa a Puerto Plata (y recientemente a Cabo Rojo).

Por su parte, la aplicación por MITUR de la normativa de construcción ha sido inobservada por numerosos proyectos de toda índole. La hoy Asociacion de Hoteles del Este, por su lado, hizo en1994 una contribución sustancial al desarrollo turístico de la zona con su ¨Area Turística de la Costa Este: Propuesta de Ordenación y Regulación del Desarrollo Turistico de la Costa Este”, elaborada por quien escribe. Con el tiempo, este enjundioso reporte sirvió para orientar a muchos inversionistas potenciales y visitantes. Pero sus directrices nunca fueron oficializadas por las autoridades. Ya en el 2008 el Arq. Cristobal Valdez elaboró, bajo la egida del MITUR y oficializado en el 2012, un Plan Sectorial de Ordenamiento Territorial Turistico Punta Cana-Bavaro-Macao. Su aplicación, sin embargo, nunca ha sido uniforme y las esperanzas hoy día se centran en un nuevo Plan de Ordenamiento Territorial que ha elaborado el Distrito Municipal Veron-Punta Cana.

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Esa pieza regulará el uso del suelo, pero no el desarrollo urbano. En la actual coyuntura queda claro que la responsabilidad por acometer la tarea demandada por Rainieri es del Distrito Municipal y del MITUR. El primero describe las debilidades de su territorio de la siguiente manera: “Debilidades del territorio: 1) crecimiento demográfico sin planificación y poca regulación de uso de suelo, 2) ausencia de planes de ordenamiento urbano y ordenamiento del tránsito, 3) equipamiento urbano insuficiente, 4) los servicios municipales no llegan a todos los núcleos urbanos, debido a la alta población flotante que aún no ha sido censada ni registrada como residente local, 5) la participación en los ingresos del estado no se corresponde con el índice poblacional y de pobreza, mucho menos con los ingresos fiscales que se generan en el sector turismo, 6) se han suscitados conflictos de competencias con el municipio superior y los distritos, que han derivado en acuerdos coyunturales que van más allá de lo que deberían ser las políticas públicas en término de autonomía, equidad y transparencia.”

Esa retahíla de deficiencias revela claramente que las autoridades del Distrito Municipal están plenamente conscientes de que urge acometer la tarea que demanda Rainieri. Es tiempo ya de que se acometa un Plan Regional de Desarrollo Urbano que ponga en orden al polo más próspero y desordenado. (El máster plan correspondiente debe ser licitado internacionalmente.) El actual ministro de turismo ha avisado que solo le quedan algunos meses en el cargo y parecería que eso impediría una iniciativa de su parte. Sin embargo, este es un problema de gestión y el ministro dispone de recursos abundantes como para dejar iniciados los trabajos correspondientes. El ha demostrado coraje en ocasiones anteriores y ojalá que en esto tambien lo haga. De lo contrario la voz de Rainieri seguirá clamando en el desierto mientras el peligro de que nuestro destino pierda competitividad es grave.

Fuente: Acento

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