Incidentes y tensión marcan audiencia por colapso del Jet Set en Ciudad Nueva

Santo Domingo, 27 abril– Momentos de tensión se vivieron este lunes en el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, donde la viuda del diseñador Martín Polanco protagonizó un altercado con personal de seguridad al intentar ingresar a la sala de audiencias en la que se conoce el proceso judicial contra los propietarios del centro nocturno Jet Set.

La señora Ana Duarte Hernández fue impedida de entrar con un T-shirt que llevaba la imagen de su fallecido esposo, en cumplimiento de la normativa que prohíbe el acceso con pancartas o elementos alusivos al trágico suceso ocurrido el 8 de abril de 2025, que dejó un saldo de 236 fallecidos y 180 heridos.

Según relató, su intención era manifestarse de manera pacífica. “Yo vine con el T-shirt para protestar realmente, pues como yo vivía en Miami y por mis condiciones de salud casi no podía venir al juicio, ahora estoy viniendo con frecuencia, ya que tenemos negocios de 38 años aquí, la gente lo sabe; pero hay muchas consideraciones para ellos”, expresó, visiblemente afectada y conectada a un tanque de oxígeno.

La viuda cuestionó las condiciones del proceso y denunció privilegios hacia los imputados, los empresarios Antonio Espaillat y Maribel Espaillat. “Miren la condición en que me ha dejado este caso: él respira libremente y yo no; el aire lo tengo que comprar cuando se me acaba. Él tiene muchos privilegios aquí, ¿y los míos, dónde están?”, manifestó.

Asimismo, insistió en que su familia también merece respeto y justicia. “Que busquen mi apellido; qué tantas preventas para ellos, qué tantos privilegios para ellos, cuánto vale la vida de ellos y la de mi marido. La de ellos tiene precio, RD$4 millones, porque eso era lo que costaba arreglar el techo”, agregó.

En medio del ambiente cargado, también se registró otro incidente protagonizado por el comunicador Jhonssan Capell, quien defendía la inocencia de los hermanos Espaillat, y José Luis Custodio Pérez, pariente de varias víctimas del colapso.

Capell lanzó acusaciones durante la audiencia, alegando que se estaba lucrando con la tragedia. “Aquí están vendiendo los muertos”, vociferó, cuestionando la ausencia de familiares de otras figuras vinculadas al caso. En respuesta, Custodio Pérez calificó como “ratas” a los propietarios del establecimiento, lo que provocó que Capell le propinara una bofetada.

Algunos presentes han sugerido que el enfrentamiento pudo haber sido un “montaje” con fines de generar visibilidad en redes sociales, aunque esta versión no ha sido confirmada.

En el expediente acusatorio, el Ministerio Público sostiene que los imputados agravaron su responsabilidad penal al sobrecargar la estructura del techo del local con equipos de climatización de gran tamaño y tinacos de agua, sin realizar los estudios técnicos necesarios que garantizaran la resistencia de la edificación.

De igual forma, el órgano persecutor afirma que los acusados ignoraron advertencias internas sobre el deterioro de la infraestructura, priorizando el ahorro económico a pesar de los riesgos evidentes.

El informe técnico presentado por el Ministerio Público incluye los análisis de los peritos Leonardo de Jesús Reyes Madera, Eduardo A. Fierro y Máximo José Corominas Quezada, quienes documentaron fallas estructurales tras examinar la edificación.

La acusación establece que, en su rol como responsables de la operación del establecimiento ubicado en la avenida Independencia del Distrito Nacional, los hermanos Espaillat habrían incurrido en homicidio involuntario y en golpes y heridas involuntarias, delitos tipificados en los artículos 319 y 320 del Código Penal dominicano.

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