Claudia Sheinbaum y la Cumbre Progresista
Por: Luis Fernández
El relevante papel de la presidenta de México Claudia Sheinbaum, en la cumbre progresista de Barcelona, España, es una señal clara de que esa nación está en disposición de participar activamente en la configuración de un nuevo orden internacional, consolidando una red global capaz de coordinar posiciones políticas, que contribuyan a articular respuestas frente a los actuales desafíos globales.
En su intervención en el evento, en un contexto marcado por el avance de corrientes de derechas conservadoras en diversas partes del mundo, la mandataria defendió una visión del progresismo centrada en la justicia social, la igualdad y el fortalecimiento de una democracia auténtica en la que no baste la formalidad electoral, sino que esta vaya de la mano, con el bienestar de las mayorías.
Retomando el concepto de que el desarrollo no se puede separar de la equidad, la presidenta mexicana, reivindicó el papel del estado como garante de derechos, planteando que, para lograr estabilidad política y cohesión social, es necesario la reducción de la pobreza, la implementación de políticas sociales universales y la intervención estatal en áreas estratégicas.
En el plano internacional Sheinbaum reivindicó los principios históricos de la política exterior mexicana, la soberanía y autodeterminación de los pueblos, la no intervención y la solución pacifica de las controversias y la cooperación internacional, afirmando que no busca confrontaciones sino promover una visión positiva basada en el diálogo y La Paz entre las naciones.
Al responder a los que consideran que la, “cumbre por la democracia” era una reunión anti-Trump, dijo lo siguiente, “no es una reunión anti-Trump ni mucho menos. Yo la considero otra reunión por La Paz en el mundo”, la realidad es que la cumbre, se hizo para defender la democracia, reorganizar el progresismo internacional, enfrentar el auge de la derecha global y coordinar agendas sociales, económicas y climáticas.
Al tocar en sus palabras el tema climático la jefa de estado mexicana, hizo una propuesta global, destinar el 10% del gasto mundial en armamentos, a un programa internacional de reforestación, buscando transformar recursos destinados a la guerra en acciones para combatir el cambio climático y generar bienestar, expresando que,” En vez de sembrar guerra, sembremos paz, sembremos vida”.
En cuanto a Cuba la nación que ha resistido un bloqueo de más de 60 años, uno de los más largos de la historia contemporánea y que a partir de 1992 más de 180 países a través de la asamblea general de las Naciones Unidas, han reclamado durante más de 30 años consecutivos el fin del embargo unilateral, Sheinbaum propuso una declaración internacional, contra cualquier intervención militar en Cuba.
La participación de Claudia Sheinbaum en esta cumbre progresista internacional es un importante paso para México y para el movimiento progresista global, lo que se refleja en la solidez de sus planteamientos sobre el progresismo que a su entender debe ofrecer resultados concretos, la desigualdad es el principal enemigo de la democracia y la necesidad de una articulación global contra el auge de la derecha.
El discurso de Claudia Sheinbaum en la cumbre del progresismo global por la democracia, al combinar justicia social, soberanía y nuevas prioridades globales, es un esfuerzo por redefinir el papel del progresismo en la época actual y una respuesta estratégica al auge de la derecha y de los modelos neoliberales, que no resolvieron las desigualdades, profundizaron las brechas económicas y generaron una gran frustración social.
Para Claudia Sheinbaum el auge de la derecha es una señal de fallas estructurales que el progresismo debe corregir, con resultados concretos y mejor narrativa política, lo que debe analizarse críticamente con la profundidad debida, si se quiere que la derecha no siga creciendo y se hagan presentes los riesgos de polarización o aumento de la desigualdad y la pobreza.
Al escuchar todos los planteamientos de los participantes de la Cumbre Progresista de Barcelona y de Claudia Sheinbaum, nos damos cuenta que el pensamiento político de Juan Bosch sigue siendo una referencia política obligada para comprender los grandes dilemas de América Latina, la pobreza estructural, la desigualdad económica y la soberanía nacional.
Juan Bosch consideraba que la pobreza no era un accidente, sino resultado de estructuras económicas heredadas del colonialismo, reforzadas por elites locales, la desigualdad siempre injusta concentraba poder político funcional al sistema y limitaba la capacidad de transformación de los estados y el crecimiento económico no se traduce en disminución de la desigualdad.
Evidentemente existen puntos de convergencia entre Claudia Sheinbaum, los líderes del progresismo actual y el pensamiento de Juan Bosch, el reto es definir hasta qué punto está dispuesto a llegar el progresismo actual, si se conforma con reformas dentro del sistema existente que no resuelven los problemas, o hacer lo planteado por Juan Bosch una transformación estructural más profunda del sistema económico.
Luis Fernández
Analista Político y escritor
Santo Domingo R.D.

