Gobierno despliega plan de contención ante crisis petrolera global y apuesta por subsidios, exportaciones y ajuste fiscal
Estrategia oficial busca proteger el poder adquisitivo, sostener la estabilidad económica y anticipar escenarios en medio de la volatilidad internacional
Santo Domingo., 5 mayo. – En un contexto internacional marcado por la volatilidad extrema del mercado energético, el Gobierno dominicano ha activado un amplio plan de respuesta para mitigar el impacto del alza del petróleo sobre la economía nacional.
La estrategia, articulada en torno a subsidios, incremento de la productividad y una reorganización del gasto público, fue detallada por el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, durante su participación en el tradicional Desayuno del Listín Diario.
El funcionario describió el escenario actual como uno de los más complejos de las últimas décadas, al señalar que el precio del barril de petróleo pasó de 70 a 120 dólares en cuestión de semanas, impulsado por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
“Estamos frente a una crisis completamente importada, que no responde a decisiones internas, sino a factores externos que escapan al control de la República Dominicana”, afirmó.
Un choque externo con impacto interno
Sanz Lovatón comparó la magnitud de la actual crisis energética con episodios históricos como la Guerra del Golfo de 1991 y el escenario posterior a los atentados del 11 de septiembre de 2001, aunque advirtió que el comportamiento del mercado en esta ocasión ha sido aún más abrupto.
Según explicó, el conflicto que involucra a potencias como Estados Unidos, Israel e Irán ha generado una presión sin precedentes sobre el mercado global de hidrocarburos, afectando directamente a economías dependientes de la importación de combustibles, como la dominicana.
“El ciudadano ve el precio del combustible y le duele. Y a nosotros también nos duele esa preocupación. Esa es la razón por la que el Gobierno ha estructurado una respuesta basada en tres ejes fundamentales”, indicó.
Primer eje: subsidios para proteger el bolsillo
El primer componente del plan está orientado a contener el impacto directo en los consumidores. De acuerdo con el ministro, el Estado ha destinado más de RD$14,000 millones en subsidios para evitar que el incremento internacional de los combustibles se traslade en su totalidad al mercado local.
Esta intervención ha permitido que los aumentos percibidos por la población representen menos del 15 % de lo que correspondería aplicar en condiciones normales de mercado.
Pero el alcance de los subsidios no se limita a los combustibles. El Gobierno también ha intervenido en el mercado de fertilizantes, cuyo precio ha sido afectado por las restricciones en rutas clave como el Estrecho de Ormuz.
“Si suben los fertilizantes, sube el arroz, sube el plátano, sube todo el agro. Por eso hemos actuado para evitar un efecto en cadena que golpee directamente la canasta básica”, explicó.
El ministro subrayó que estas medidas han sido acompañadas por un diálogo constante con sindicatos, empresarios y sectores productivos, con el objetivo de garantizar estabilidad en los precios y el abastecimiento.
Datos del Banco Central y de organismos internacionales como la Cepal respaldan, según indicó, que la inflación en la República Dominicana se mantiene entre las más controladas de la región.
Segundo eje: aumentar la producción y las exportaciones
El segundo pilar de la estrategia gubernamental apuesta por fortalecer la capacidad productiva del país, con el objetivo de generar mayores ingresos sin recurrir a nuevos impuestos.
En este sentido, Sanz Lovatón destacó que la República Dominicana ha registrado cifras récord en exportaciones, especialmente durante el mes de marzo, considerado el de mayor desempeño en la historia reciente.
Más del 60 % de este crecimiento, explicó, proviene del sector de zonas francas, que ha experimentado una transformación significativa en su estructura productiva.
“Hace una década, el 53 % de nuestras exportaciones de zonas francas era textil. Hoy apenas representa un 10 %. En cambio, los dispositivos médicos alcanzan el 34 % y los productos electrónicos el 14 %. Estamos exportando más tecnología que ropa”, sostuvo.
Este cambio, según el ministro, refleja una diversificación estratégica que fortalece la resiliencia de la economía frente a choques externos.
Asimismo, resaltó el desempeño de la Dirección General de Impuestos Internos, que ha logrado recaudar aproximadamente un 10 % por encima de lo presupuestado, como resultado del dinamismo económico.
“¿Cómo recaudar más sin subir impuestos? Aumentando la productividad”, resumió.
Tercer eje: medición del clima social
El tercer componente del plan, quizás el más político, consiste en una serie de consultas y reuniones con diversos sectores de la sociedad para medir el nivel de tolerancia ante posibles ajustes.
Estas conversaciones han involucrado a partidos políticos, líderes religiosos, sindicatos, transportistas y medios de comunicación.
“No se trata de una mesa de negociación, sino de tomarle la temperatura al país. Gobernar hoy implica entender hasta dónde puede resistir la sociedad antes de tomar decisiones más fuertes”, explicó el funcionario.
Este enfoque, según dijo, permite al Gobierno anticipar escenarios en caso de que la crisis se prolongue por varios meses.
Ajuste fiscal sin nuevos impuestos
Uno de los aspectos más relevantes del plan es la generación de aproximadamente RD$40,000 millones mediante la reorganización del gasto público, sin recurrir a una reforma tributaria.
La medida, coordinada por el Ministerio de Hacienda y la Dirección General de Presupuesto, incluye recortes en publicidad, viáticos, viajes, contrataciones, mantenimiento, combustibles y otros gastos operativos.
También contempla decisiones políticamente sensibles, como la reducción del 50 % en el financiamiento a los partidos políticos y una revisión más estricta de los subsidios.
“El objetivo es enfocar los recursos en lo verdaderamente urgente”, indicó Sanz Lovatón.
Presión sobre el presupuesto
El impacto de la crisis ha superado las previsiones iniciales. El Gobierno había presupuestado RD$8,000 millones para subsidios a combustibles durante todo el año, pero a mayo ya se habían ejecutado entre RD$12,000 y RD$13,000 millones.
La diferencia ha sido cubierta mediante reasignaciones internas, sin recurrir al fondo de contingencia destinado a desastres naturales.
Coordinación y monitoreo permanente
El ministro reveló que, desde el inicio de la crisis, el presidente Luis Abinader instruyó una coordinación inmediata con importadores de combustibles, generadoras eléctricas, industriales y sectores clave para garantizar el abastecimiento.
Este seguimiento se ha extendido a productores agrícolas, molineros, panaderos y constructores, en respuesta a variaciones de precios en productos como el acero y el pollo.
Un modelo en resistencia
A pesar de la presión internacional, Sanz Lovatón aseguró que el país no ha experimentado interrupciones en la cadena de suministro ni escasez de productos.
“En otros países hay filas para combustible o alimentos. Aquí la vida sigue con relativa normalidad. Eso demuestra que el plan está funcionando”, afirmó.
Sin embargo, evitó proyectar cuánto tiempo podrá sostenerse este esquema, al depender de factores externos impredecibles.
“Si los RD$40,000 millones no son suficientes, seguiremos buscando. La prioridad es proteger a la gente”, concluyó.

