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Fallece el padre José Luis Sáez, jesuita e historiador que preservó la memoria de la Iglesia dominicana

Santo Domingo, 6 mayo.– La República Dominicana perdió este miércoles a uno de sus intelectuales más influyentes y respetados con el fallecimiento del padre José Luis Sáez, S.J., sacerdote jesuita, historiador de la Iglesia, profesor universitario y formador de varias generaciones de periodistas y comunicadores.

El religioso murió este miércoles 6 de mayo a los 88 años, dejando un amplio legado en la academia, el periodismo, la investigación histórica y la vida religiosa nacional.

José Luis Sáez nació el 21 de septiembre de 1937 en Valencia, España, pero desarrolló la mayor parte de su vida en República Dominicana, país al que llegó en 1954, cuando apenas tenía 16 años.

En 1966 adoptó oficialmente la nacionalidad dominicana, una decisión que siempre asumió como un acto de pertenencia y compromiso con la nación que convirtió en su hogar definitivo.

Un jesuita dedicado a la enseñanza y la memoria histórica

Sáez llegó a Santo Domingo siendo un joven en busca de vocación religiosa. Encontró su camino dentro de la Compañía de Jesús, donde desarrolló una vida marcada por el estudio, la investigación y la enseñanza.

Fue ordenado sacerdote en 1970 y desde entonces dedicó décadas al rescate de la memoria histórica de la Iglesia Católica y de diversos aspectos de la cultura dominicana.

Su trabajo intelectual se concentró especialmente en la documentación de la historia eclesiástica del país. Publicó más de 18 libros sobre las diócesis dominicanas, la presencia jesuita en el Caribe y las relaciones entre la Iglesia y la sociedad dominicana, convirtiéndose en referencia obligada para historiadores, investigadores y teólogos.

Por la calidad y rigurosidad de su obra, fue incorporado como miembro de la Academia Dominicana de la Historia, mientras que el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) reconoció en vida su aporte a la educación superior y a la historiografía nacional.

Formador de periodistas y crítico de cine

El padre Sáez también desarrolló una extensa carrera académica como profesor en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), donde impartió clases de historia del periodismo y crítica cinematográfica.

Decenas de periodistas y comunicadores dominicanos se formaron bajo su orientación académica, entre ellos Fausto Rosario Adames, director de Acento.com.do, y Juan Bolívar Díaz.

También fueron reconocidas entre sus discípulas las comunicadoras Ana Mitila Lora y Ángela Peña.

Sus antiguos alumnos recuerdan sus clases como espacios donde combinaba el rigor académico con una profunda pasión por la historia, el periodismo y el cine.

Además de historiador, Sáez fue uno de los pioneros de la crítica cinematográfica en República Dominicana. Introdujo el análisis del cine como herramienta pedagógica en las aulas universitarias en momentos en que esta práctica era poco común en el país.

En 2022, la PUCMM y comunicadores católicos le rindieron un homenaje por su legado en la enseñanza del cine y la comunicación.

Anteriormente, en 2017, recibió el Premio Caonabo de Oro, otorgado por la Asociación Dominicana de Periodistas, junto al poeta José Mármol y el periodista Fausto Rosario Adames.

Reconocimientos y legado

A lo largo de su trayectoria, el padre José Luis Sáez recibió múltiples reconocimientos por su contribución intelectual y educativa, entre ellos:

  • Premio Caonabo de Oro, otorgado por la Asociación Dominicana de Periodistas en 2017.
  • Reconocimiento del Instituto Tecnológico de Santo Domingo en 2019 por su trayectoria como historiador y educador.
  • Miembro de la Academia Dominicana de la Historia.
  • Nacionalizado dominicano desde 1966.

Quienes lo conocieron destacan no solo su erudición, sino también su cercanía humana y su profundo amor por República Dominicana. Durante más de siete décadas hizo de la historia, la educación y la fe una misión de vida.

Llegó desde España siendo adolescente y permaneció en el país durante 72 años. En ese tiempo escribió parte fundamental de la memoria de la Iglesia dominicana, formó generaciones de periodistas y dejó una huella imborrable en la vida intelectual y cultural de la nación.

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