Políticos jurando lealtad hasta que la muerte los separe
Por Charlie Núñez
Los juramentos al asumir un cargo se remontan a los tiempos de la antigua Roma; en ellos se juraba lealtad a los cónsules, emperadores y a la República, con serias consecuencias frente al incumplimiento.
En la antigua Grecia y otras culturas, se utilizaba el juramento en profesiones (juramento hipocrático) y así ese juramento fue manifestándose en distintas épocas y culturas, siempre sobre la base de la lealtad a una función o algún cargo.
Al día de hoy, vemos a los funcionarios públicos electos por el voto popular, encabezados por el presidente de la República, funcionarios nombrados por decreto y a los que asumen cargos en muchas instituciones de índole privada, tomar juramento levantando su mano derecha o colocando esta sobre la Biblia o la Constitución del país.
El juramento va a variar de acuerdo al cargo y a quién debe ser leal: al país, a la constitución, a la institución; pero siempre jurando lealtad y respeto y ante Dios.
“Jura usted ante Dios, la patria y por su honor, cumplir y hacer cumplir…; la respuesta es ‘sí, juramos’”.
Pero quiero referirme al juramento de los miembros de los partidos en la República Dominicana, que juran ante Dios, la Patria y por su honor, traicionan en uno, van y se juramentan en otro y al poco tiempo en otro; a veces retornan a su antiguo partido y vuelve un “jefe” a tomarles el juramento.
No sabemos si es que toman el nombre de Dios o en vano, violando el segundo mandamiento de la ley de Dios, si la patria le importa un carajo y su honor vale una cucaracha en gallinero.
Al dominicano deberían ponerle un tope a la movilidad de un partido a otro, cuando la agote lo pasamos a un retiro obligatorio.
Cuando violan sin justificación la lealtad que juraron, que tengan sanciones mínimas de un periodo gubernamental sin poder ingresar a otro partido ni nombramiento en un gobierno.
Y a los jefes de los partidos, que no se pongan de mojiganga juramentando gentes con un letrero de traidor en la frente.
Si Dios, la Patria, el honor, el respeto y la vergüenza son un relajo, pues que sigamos juramentando.
