De Taylor Swift a los Oscar, el “Hamlet” de 400 años florece en la era de TikTok
NUEVA YORK, 11 mayo. — Está en pantalla, en el escenario, de gira, en internet y en canciones. “Hamlet”, la obra maestra de William Shakespeare sobre un príncipe danés taciturno, parece estar viviendo su momento.
Una producción del National Theatre llegó a la Brooklyn Academy of Music protagonizada por Hiran Abeysekera. Hay una versión cinematográfica ambientada en la comunidad surasiática de Londres, con Riz Ahmed como protagonista. Anthony Hopkins, a sus 88 años, deleita a sus seguidores en TikTok con parte del soliloquio de Hamlet “Ser o no ser”. La película “Hamnet”, la historia ficcionalizada de la pérdida que inspiró la creación de “Hamlet”, le valió a Jessie Buckley un Oscar. “The Fate of Ophelia” de Taylor Swift, inspirada en la ex de Hamlet, llegó al número 1 en la lista de sencillos de Billboard. Eddie Izzard está llevando su producción unipersonal de la obra en una gira mundial.
Cuatrocientos años después, “Hamlet”, cuyo antihéroe, aparentemente muy moderno, no deja de darle vueltas a qué hacer tras el asesinato de su padre a manos de su tío y el posterior matrimonio de este con su madre, sigue dando de sí.
¿Quieres aún más? Incluso hay una obra de teatro de “Hamnet”, adaptada de la novela original de Maggie O’Farrell, y la Royal Shakespeare Company la llevará de gira por el Reino Unido. Shakespeare & Company montará un “Hamlet” este agosto en los Berkshires. Hay una producción canadiense de “Hamlet, Sweet Prince”, que utiliza una mirada queer y contemporánea. The Acting Company, en Nueva York, presentará una versión en verso moderno encabezada por una mujer, y la compañía peruana Teatro La Plaza presentó recientemente una versión off-Broadway protagonizada por ocho actores hispanohablantes con síndrome de Down.
Jeffrey R. Wilson, académico de Shakespeare en Harvard, afirma que “Hamlet” es perfecto para nuestra era, cuando el alud de malas noticias ha provocado chequeos existenciales constantes, del tipo: “Oye, ¿cómo va aguantando todo el mundo?”
“Las personas están agotadas por el bombardeo de cosas horribles en el mundo”, señala, “y ‘Hamlet’ les da al público tanto permiso para ‘entrar ahí’ y explorar esas emociones como un conjunto de ideas para ayudarnos a procesar la angustia”.
Un “Hamlet” neurodiverso
La abundancia de obras resulta notablemente vibrante y fresca, desde el Hamlet de Brooklyn que lleva un gorro de lana hasta el que disfruta de bailes al estilo Bollywood en Londres.
“Las grandes obras sobreviven no porque permanezcan intactas, sino porque pueden seguir transformándose”, sostiene la directora y dramaturga Chela De Ferrari, de Teatro La Plaza, cuyo “Hamlet” neurodiverso es un llamado visceral y urgente de quienes a menudo quedan excluidos de los relatos culturales.
De Ferrari explicó que trabajar con actores con síndrome de Down y discapacidades cognitivas la devolvió a algo esencial en “Hamlet”: que, bajo su brillantez filosófica, hay un ser humano expuesto que pregunta, de una forma u otra, cómo existir en un mundo que sigue malinterpretándolo.
En uno de los momentos más potentes del espectáculo, un actor intenta imitar la manera en que Laurence Olivier dice el soliloquio “Ser o no ser”, con una imagen del famoso actor proyectada en una pantalla. Cobra una urgencia nueva cuando lo pronuncia alguien cuyo propio derecho a estar en espacios públicos o artísticos a menudo se pone en duda.
“Me gusta imaginar una especie de continuidad entre nuestros actores y todos los grandes actores que han llevado la obra antes. Creo que Shakespeare vive en todos ellos”, afirma De Ferrari.
Shakespeare en un BMW
En las excursiones escolares para ver obras de Shakespeare, el cineasta Aneil Karia siempre sintió que estaban a una distancia prudente.
“Sentía que, principalmente, estaba viendo desarrollarse una experiencia intelectual y que tenía que usar el cerebro para seguir la trama, el lenguaje y todo eso”, comenta.
Se asoció con Ahmed y con el guionista Michael Lesslie para una reinterpretación depurada y contemporánea de “Hamlet” que se apoya en la incomodidad del personaje titular por ser cómplice de un sistema empresarial corrupto.
“Eso se siente muy pertinente para el momento político en el que estamos y para todo lo demás. Se siente como la pregunta que mucha gente se está haciendo”, plantea Karia. “Se siente como si estas historias fueran, en realidad, una conversación a través del propio tiempo”.
Aquí, Hamlet sale de fiesta a un club nocturno bañado en neón y recita su soliloquio mientras se lanza por calles londinenses mojadas por la lluvia en un BMW, soltando el volante cuando un camión se aproxima de frente. Ser o no ser, en efecto.
“El mejor escenario posible es que esto le esté abriendo Shakespeare a públicos que no creían que fuera para ellos, o a quienes antes les costó”, dice Karia, cuya película empieza a emitirse en streaming el martes. “Es una afirmación grande, pero siento que Shakespeare lo aprobaría. Siento que toda su idea era algo como: ‘Tomen esto y hagan lo suyo’”.
Un príncipe más bufón
El “Hamlet” de Brooklyn se inclina por el humor de la obra por una buena razón: el tipo que interpreta a Hamlet es naturalmente gracioso.
Abeysekera es frenético y travieso mientras extrae el humor físico de la obra, dirigiéndose directamente al público en sus soliloquios, a veces sentado en el borde del escenario y sosteniendo la mirada.
“Es una obra muy consciente de sí misma. En cierto modo, sabe de verdad que es una obra, si eso tiene algún sentido”, explica el director Robert Hastie. “Hamlet sabe que está en una obra llamada ‘Hamlet’, como Deadpool sabe que está en una película llamada ‘Deadpool’”.
Abeysekera aborda su parlamento de “Ser o no ser” como un pensamiento errante, un soplo de idea, en lugar del enfoque tradicional de pies firmes, muy de actor, de “se viene el gran momento”.
“En vez de pensar: ‘Ah, ahí viene el gran discurso y eso me pone nervioso’, empecé a pensar: ‘Es un pensamiento que la mayoría de nosotros más o menos tenemos’”, cuenta. “A veces, frente al espejo, simplemente nos vemos y decimos: ‘Uf. Hoy es un día duro’”.
Hastie cree que “Hamlet” es una de esas obras que revelan algo nuevo todo el tiempo. Anclada en la condición humana, le dice cosas nuevas a cada público y descubrimos cosas nuevas que siempre han estado ahí.
“Una de las razones por las que creo que seguimos hablando de Shakespeare, y de esta obra en particular, es que cada vez que esas palabras se fusionan con un actor nuevo o con un grupo nuevo de actores, se convierte en una obra distinta”, afirma. “Quizá esa sea una buena definición práctica de un clásico”.
Un bardo en internet
Caitlin Cardile hace todo lo posible por mantener vivo al dramaturgo de hace 400 años en la era de TikTok. Ella y su troupe de tres personas, Mad Spirits Theatre Company, están en prácticamente todas las plataformas de redes sociales difundiendo el mensaje.
“Queríamos acercar Shakespeare a un público moderno y hacerlo comprensible”, dice Cardile. “Queremos que la gente se sienta más cómoda con Shakespeare y no piense que es inglés antiguo y algo tan difícil de entender”.
Publican lecturas en vivo y comentarios de las obras en YouTube, pero es en Instagram y TikTok donde empieza lo verdaderamente cool. Encuentran fragmentos de audio en tendencia, de todo, desde diálogos de “The Office” hasta una canción de Lady Gaga, y asignan a un personaje de Shakespeare para que los diga.
Así, la popular frase de Kitty Forman “Puede que hoy haya sido un poco irracional” de “That ‘70s Show” es doblada con sincronización labial por un actor que interpreta a Ofelia. Un tramo de diálogo entre Scar y Simba de “The Lion King” se pone en boca de actores que interpretan a Claudio y a Hamlet.
“Es como: ‘Oye, ¿no sería gracioso si tomáramos estos sonidos tontos en tendencia que todo el mundo está usando y los pusiéramos en personajes de Shakespeare?’”, comenta Cardile. “Al final, esto ha sido divertidísimo”. (AP)
