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Trump y Xi Jinping abren en Beijing una cumbre marcada por Irán, Taiwán y la guerra comercial

Beijing, China, 14 mayo (Agencias) .- Los presidentes Donald Trump y Xi Jinping iniciaron este jueves en Beijing una de las cumbres más observadas de los últimos años, en medio de la crisis en Medio Oriente, las tensiones sobre Taiwán, la disputa tecnológica y comercial entre ambas potencias y la creciente incertidumbre económica mundial.

El encuentro, celebrado en el Gran Salón del Pueblo, estuvo cargado de simbolismo político, gestos de cordialidad y fuertes mensajes estratégicos sobre el futuro de la relación entre Washington y Beijing, considerada actualmente la más importante del sistema internacional.

La visita de Trump constituye el primer viaje de un presidente estadounidense a China en casi nueve años y la primera reunión presencial entre ambos líderes en territorio chino desde 2017.

La agenda fue modificada previamente por el estallido de la guerra entre Irán e Israel, conflicto que terminó dominando gran parte de las conversaciones bilaterales.

Recibimiento de alto nivel y despliegue ceremonial

Trump fue recibido con honores militares completos por Xi Jinping en una ceremonia oficial desarrollada en la Plaza Tiananmen y en el Gran Salón del Pueblo, donde ambos mandatarios caminaron juntos frente a una guardia de honor del Ejército Popular de Liberación.

La recepción incluyó salvas de cañón, interpretación de los himnos nacionales, alfombra roja, banda militar y niños chinos portando banderas de Estados Unidos y China mientras coreaban mensajes de bienvenida.

Las imágenes transmitidas por medios internacionales mostraron un ambiente mucho más cálido y relajado que en anteriores encuentros bilaterales entre Washington y Beijing.

Xi Jinping recibió personalmente a Trump en las escalinatas del Gran Salón del Pueblo con un prolongado apretón de manos y expresiones públicas de reconocimiento mutuo.

Durante el acto protocolar, Trump elogió a Xi y afirmó que ambos países pueden construir “un fantástico futuro juntos”, mientras el mandatario chino respondió señalando que “China y Estados Unidos pueden ayudarse mutuamente a tener éxito y promover el bienestar del mundo”.

Comitiva estadounidense incluyó empresarios y altos funcionarios

Trump llegó a Beijing acompañado de una poderosa delegación política y empresarial integrada por el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth y ejecutivos de algunas de las empresas más importantes de Estados Unidos.

Entre los empresarios presentes destacaron Elon Musk, director ejecutivo de Tesla; Tim Cook; y Jensen Huang, reflejando el fuerte componente económico y tecnológico de la visita.

También participaron representantes de Boeing, Mastercard y sectores vinculados a inteligencia artificial, energía y manufactura avanzada.

Según reportes internacionales, parte de la agenda comercial incluyó posibles compras chinas de cientos de aviones Boeing, incremento de importaciones de soya, gas natural y petróleo estadounidense, así como negociaciones relacionadas con tierras raras y tecnología de semiconductores.

Irán y Medio Oriente dominaron gran parte de las conversaciones

El conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos se convirtió en uno de los temas centrales de la cumbre debido al impacto mundial de la crisis energética y a los riesgos de escalada militar regional.

Trump declaró antes del encuentro que esperaba mantener una “larga conversación” con Xi sobre Irán, aunque sostuvo que Washington “no necesita ayuda de Beijing” para enfrentar la situación.

Sin embargo, fuentes diplomáticas y agencias internacionales señalan que Washington busca que China utilice su influencia económica sobre Teherán para facilitar un acuerdo que limite el programa nuclear iraní y reduzca el respaldo a grupos armados aliados de Irán en Medio Oriente.

China, principal comprador de petróleo iraní, mostró preocupación por la situación en el estrecho de Ormuz, ruta clave para el transporte mundial de petróleo y gas.

Durante la reunión, ambos mandatarios coincidieron en la necesidad de evitar la militarización del estrecho y garantizar la estabilidad energética global.

Taiwán: el punto más sensible de la cumbre

Pese al ambiente cordial, Xi Jinping lanzó una firme advertencia sobre Taiwán, señalando que ese tema continúa siendo “el asunto más importante” en las relaciones entre China y Estados Unidos.

El mandatario chino afirmó que un manejo incorrecto de la situación taiwanesa podría provocar “choques e incluso conflictos” entre ambas potencias.

China reclama a Taiwán como parte de su territorio y exige a Washington reducir el apoyo militar y político a la isla.

El tema adquirió mayor relevancia luego de que Estados Unidos aprobara recientemente un paquete de armamento valorado en miles de millones de dólares para Taiwán.

Trump evitó confrontar directamente a Xi sobre el tema y optó por un tono conciliador, destacando la importancia de mantener una relación estable con Beijing.

Elogios mutuos y búsqueda de estabilidad

Xi Jinping afirmó durante el banquete oficial que China y Estados Unidos deben construir una “relación constructiva y estratégicamente estable” en los próximos años.

El líder chino sostuvo que las áreas de cooperación entre ambas naciones superan sus diferencias y advirtió sobre los riesgos de caer en una espiral de confrontación permanente.

Trump, por su parte, calificó las conversaciones como “extremadamente positivas y productivas” y destacó su relación personal con Xi Jinping.

Durante la cena de Estado celebrada en Beijing, Xi aseguró que “hacer grande a Estados Unidos y lograr el rejuvenecimiento de China pueden ir de la mano”, frase interpretada por analistas como uno de los mensajes políticos más importantes del encuentro.

Agenda continuará con reuniones privadas y acuerdos económicos

La agenda oficial contempla nuevas reuniones bilaterales, un almuerzo privado y una ceremonia de despedida antes de la salida de Trump de Beijing.

La Casa Blanca informó que las conversaciones continuarán enfocadas en comercio, inteligencia artificial, seguridad global, control del tráfico de fentanilo, Taiwán, Medio Oriente y mecanismos para estabilizar la relación bilateral.

Trump invitó además oficialmente a Xi Jinping a realizar una visita a la Casa Blanca en septiembre próximo, gesto considerado por observadores internacionales como una señal de continuidad del diálogo estratégico entre ambas potencias.

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