Internacionales

Derrota de Bill Cassidy en Luisiana exhibe el poder de Trump en el Partido Republicano

NUEVA ORLEANS, 17 mayo. — Cuando Charles Wandfluh votó en las primarias republicanas de Luisiana durante el fin de semana, no pudo más que evocar la poco favorecedora imagen de un roedor presa del pánico al hablar del desesperado intento de Bill Cassidy por aferrarse a su escaño en el Senado de Estados Unidos pese a la oposición del presidente Donald Trump.

“Es solo una ardilla que corre alrededor del árbol, persiguiendo nueces para encontrar lo que sea que pueda conseguir para beneficiarse”, comentó Wandfluh, de 57 años, en un suburbio de Nueva Orleans.

El forcejeo de Cassidy fue en vano, y su derrota del sábado demostró que es casi imposible tener un futuro político dentro del Partido Republicano sin el beneplácito de Trump. Pese a gastar más que sus rivales, el candidato terminó tercero en las primarias, sin siquiera lograr una segunda vuelta. El resultado fue el más reciente y quizá el más espectacular fracaso de un republicano que intentó enfrentarse a Trump y salir ileso.

Incluso en un partido notorio por sus contorsiones políticas durante la era Trump, Cassidy destacaba. Como médico, pasó por alto el activismo antivacunas de Robert F. Kennedy Jr. para respaldar su nominación como secretario de Salud de Trump, solo para chocar inevitablemente con Kennedy una vez que este asumió el cargo.

Cassidy tampoco logró recomponer su relación con Trump cinco años después de votar a favor de condenarlo durante su juicio político por el ataque del 6 de enero al Capitolio de Estados Unidos. Aunque intentó asegurar a los votantes republicanos que seguía comprometido con la agenda de Trump, eso no satisfizo su lealtad hacia el presidente republicano.

“Intentaba presentarse codo a codo con Trump, como si hubiera trabajado con él en esto y aquello”, se quejó Wandfluh. “Y yo pensé: ‘¡Votaste para destituir al tipo!’”.

La candidata respaldada por Trump

La representante federal Julia Letlow, respaldada por Trump, y el tesorero estatal John Fleming, exfuncionario del gobierno de Trump, competirán por la nominación republicana el 27 de junio.

“No hay mayor respaldo que el respaldo del presidente Trump”, afirmó Letlow, quien obtuvo el primer lugar en la votación del sábado. “Siempre estaremos cantándolo a los cuatro vientos”.

A Trump le gustó lo que oyó y publicó en redes sociales que fue un “¡¡¡gran discurso de victoria esta noche de Julia!!!”. El presidente pisoteó la tumba electoral de Cassidy, al describir al senador como desagradecido por el apoyo previo.

“Su deslealtad hacia el hombre que hizo que resultara electo ahora forma parte de la leyenda, ¡y es agradable ver que su carrera política se ACABÓ!”, escribió Trump.

El senador republicano de Carolina del Sur Lindsey Graham, que en el pasado se enfrentó a Trump, pero desde entonces se ha convertido en un modelo de lealtad al presidente, no mostró ninguna simpatía por su colega derrotado.

“¿Cuál es la gran noticia? Trump es fuerte. Los que intenten destruir políticamente a Trump, los que se interpongan en el camino de su agenda, van a perder”, dijo Graham el domingo en “Meet the Press” de NBC. “Puedes discrepar con el presidente Trump, pero si intentas destruirlo, vas a perder. Porque este es el partido de Donald Trump”.

Depurar el partido

Graham llegó a describir a Trump como un “chiflado” que era “no apto para el cargo”, y pareció distanciarse del mandatario tras el disturbio del 6 de enero al decir “ya basta”. Pero no votó para condenar a Trump durante el juicio político, a diferencia de Cassidy y otros seis senadores republicanos.

Cuatro de ellos —Richard Burr, de Carolina del Norte, Mitt Romney, de Utah, Ben Sasse, de Nebraska, y Pat Toomey, de Pensilvania— no se postularon para otro mandato.

Lisa Murkowski, de Alaska, que sigue en el cargo y es una crítica abierta del presidente, ganó la reelección en 2022 cuando Trump estaba fuera del poder. También está Susan Collins, de Maine, quien ha enfrentado la ira del mandatario, pero no un desafío en las primarias mientras se postula para un sexto mandato en noviembre. Como senadora republicana de un estado que ganó la candidata demócrata Kamala Harris en la última elección presidencial, sigue siendo crucial para el control del Congreso por parte de su partido.

El control de Trump sobre su partido es notable dado su estatus de político sin futuro —la Constitución le prohíbe postularse para un tercer mandato, aunque ha fantaseado con ello— y sus bajos números en las encuestas. Enfrenta una inflación persistente, descontento económico y una guerra impopular con Irán, y aun así, los republicanos se mantienen alineados con él.

A medida que se acerca a la segunda mitad de su segundo mandato, Trump parece estar culminando una remodelación total del partido que comenzó hace una década, y su apetito de represalias no parece disminuir.

A principios de este mes, logró desalojar a cinco senadores estatales de Indiana que se opusieron a su plan de redistribución de distritos. El martes, respaldará a un contendiente del representante federal Thomas Massie en las primarias de Kentucky. Massie enfureció a Trump al oponerse a su emblemática legislación fiscal por preocupaciones sobre la deuda nacional, presionar para que se divulgaran los archivos de Jeffrey Epstein y oponerse a su decisión de ir a la guerra con Irán.

Durante el fin de semana, Trump sugirió que su próximo objetivo podría ser la representante federal Lauren Boebert, de Colorado, por su apoyo a Massie.

“Aunque hace mucho tiempo respaldé a Boebert, si apareciera la persona adecuada, sería un Honor retirar ese Respaldo y respaldar una alternativa buena y apropiada”, dijo Trump, aunque el plazo de inscripción de candidatos en Colorado venció hace meses.

Todo gira en torno a Trump

Tras su derrota, Cassidy abordó la influencia de Trump sin mencionarlo por su nombre.

“Nuestro país no se trata de un solo individuo. Se trata del bienestar de todos los estadounidenses, y se trata de nuestra Constitución”, dijo el senador a sus simpatizantes en Baton Rouge. “Y es al bienestar de mi gente, y de mi estado, y de mi país, y a nuestra Constitución a lo que soy leal”.

Pero el papel de Trump fue central para muchos votantes republicanos.

Mark Schulingkanp, de 46 años y trabajador de la industria naviera, señaló que votó por Letlow precisamente para evitar el conflicto que ha marcado la relación de Cassidy con Trump.

“Conseguir dinero federal para el estado es lo más importante para mí, para ayudar a la gente con empleos”, explicó. “Está claro que tener a un senador que no le gusta al presidente podría generar un problema o impedir que llegue dinero federal al estado para carreteras, puentes y muchos programas distintos”.

Jeanelle Chachere, una enfermera de 66 años, describió a Cassidy como un “farsante” y afirmó que votó por Letlow únicamente por el respaldo de Trump.

“Me guío por lo que él dice porque me gusta lo que hace”, manifestó.

Como señal de hasta qué punto Cassidy se había arrinconado políticamente, también perdió apoyo en algunos sectores por ceder a las exigencias de Trump.

Mark Workman, un médico jubilado de 75 años, indicó que votó por Fleming para castigar a Cassidy por respaldar la confirmación de Kennedy.

“Si Cassidy se hubiera plantado y hubiera bloqueado a RFK, sin duda lo habría apoyado porque habría sido una jugada fuerte, con agallas”, sostuvo Workman. “Tenía la capacidad de detenerlo y fue demasiado débil para hacerlo”. (AP)

Comentarios
Difundelo