SDE: En el Palacio Municipal se levantó una «ola de paz» contra la violencia intrafamiliar
Por Milton Olivo
Este martes, el salón principal del Palacio Municipal de la Alcaldía de Santo Domingo Este, Costa del Faro, no fue simplemente escenario de una reunión institucional. Allí se respiró preocupación, compromiso y una urgente necesidad de actuar frente a uno de los dramas más dolorosos que golpean a la sociedad dominicana: la violencia intrafamiliar y los feminicidios.
Desde tempranas horas comenzaron a llegar representantes de las distintas instituciones públicas, oficiales uniformados, dirigentes comunitarios, líderes sociales y religiosos. A un lado se observaban oficiales del Ejército, de la Fuerza Aérea y agentes de la Policía Nacional y Policía Municipal.
También hicieron presencia representantes del Ministerio de la Mujer y del Ministerio de Interior y Policía, junto a presidentes de federaciones y asociaciones de juntas de vecinos de distintos sectores de Santo Domingo Este, Costa del Faro.
La Mesa de Seguridad Ciudadana, convocada por el alcalde Dio Astacio terminó convirtiéndose en mucho más que un encuentro formal: fue un foro abierto donde las estadísticas dejaron de ser números y se transformaron en historias humanas, en preocupación colectiva y en la necesidad urgente de construir respuestas concretas.
Cada intervención parecía coincidir en un mismo sentimiento: la violencia dentro de los hogares ha dejado de ser un problema privado para convertirse en una herida social que amenaza la estabilidad de las familias y la paz de las comunidades.
Cuando tomó la palabra el alcalde Dio Astacio, el ambiente adquirió un tono más reflexivo. Habló pausadamente, pero con firmeza. No se limitó a enumerar medidas; habló de responsabilidad moral, de sensibilidad humana y del deber colectivo de reaccionar ante el sufrimiento de tantas mujeres y familias.
«Todos tenemos que sumarnos a detener esta ola macabra de violencia contra las mujeres. No hay espacio para la indiferencia», expresó el ejecutivo municipal, provocando un silencio de atención entre los presentes.
El alcalde anunció entonces una estrategia que comenzará dentro de la propia estructura municipal. Explicó que la alcaldía desarrollará mecanismos de identificación temprana de conductas violentas o factores de riesgo entre empleados municipales, mediante evaluaciones y estudios internos orientados a prevenir situaciones de agresión familiar.
Pero quizás uno de los aspectos que más llamó la atención fue el enfoque humano y preventivo del plan. Astacio informó que serán integrados equipos de asistencia psicológica y orientación familiar compuestos por profesionales de la salud mental, sacerdotes, pastores y especialistas en acompañamiento social, con la misión de intervenir antes de que la violencia destruya hogares y vidas.
La propuesta municipal busca salir de las oficinas y caminar los barrios. Según explicó el alcalde, el modelo será llevado posteriormente a las distintas comunidades de Santo Domingo Este, apoyándose en las federaciones y juntas de vecinos para identificar los hogares y entornos donde exista mayor vulnerabilidad.
«Queremos crear una ola de paz», dijo Astacio, describiendo una estrategia que pretende fortalecer la convivencia familiar, la orientación emocional y la cultura del respeto dentro de las comunidades. En ese esquema, aseguró, la Policía Municipal tendrá un papel activo y preventivo, actuando en primera línea ante llamados de auxilio de familias o personas en peligro.
A medida que avanzaba la jornada, las intervenciones de líderes comunitarios fueron enriqueciendo el debate. Muchos coincidieron en que la violencia intrafamiliar no puede enfrentarse únicamente desde el ámbito policial o judicial, sino también desde la educación en valores, la orientación espiritual, la atención psicológica y el fortalecimiento del tejido comunitario.
La actividad concluyó dejando la sensación de que, al menos por unas horas, diferentes sectores dejaron de lado diferencias institucionales para enfocarse en una causa común: salvar familias y defender la vida.
En los pasillos del Palacio Municipal todavía quedaban grupos conversando mientras caía la tarde sobre Santo Domingo Este. Y aunque el desafío sigue siendo enorme, el mensaje central de la jornada quedó claro: frente a la violencia, la indiferencia ya no puede ser una opción.
El autor es escritor y residente en Santo Domingo Este.
