Historias de interés

Mis coronas tercera y sexta

Por Euri Cabral

 A muchos les parecerá un poco extraño el título de este artículo, pero en esencia representa la gran alegría que nos embarga a mi esposa Zinayda y a mí, porque nuestra tercera nieta, Isabella Amelie, y nuestro sexto nieto, Antonio, la tercera y sexta corona que Dios nos ha regalado, están cumpliendo diez y cuatro años, respectivamente.

 Ser abuelos es una gran bendición de Dios. Con muchísima razón la Biblia, en Proverbios 17:6, dice que “los nietos son coronas de los abuelos”. Eso significa que los nietos nos convierten en Reyes, monarcas con poder, para impulsar su preparación para la vida. Los abuelos somos un factor de mucha incidencia en cuanto a la formación de nuestros hijos y de nuestros nietos. En estos tiempos donde jóvenes, niños y niñas viven asediados por las redes sociales, donde las escuelas están teniendo serias limitaciones para darles una instrucción en valores, los abuelos somos una vía esencial para convertirnos en faros que iluminen la vida y los corazones de nuestros nietos.

Algo muy importante es que los abuelos debemos saber manejar con sabiduría la relación y el trato con nuestros hijos e hijas, a propósito de los nietos. Un abuelo sabio nunca debe intentar sustituir a los padres en la formación esencial de los nietos. El papel de un abuelo no es suplantar a los padres o madres, lo que debemos hacer es apoyar y aconsejar en cada situación, teniendo presente que la responsabilidad principal es de mamá y papá. Si trabajamos para que abuelos, padres e hijos cumplamos con nuestras funciones de acuerdo al diseño de Dios, habrá paz, amor y felicidad en toda la familia, a pesar de las situaciones difíciles que puedan presentarse.

 En ese orden, para Zinayda y para mí, ser abuelos de seis nietos es un gran compromiso. Y hoy, al ver que nuestra nieta-hembra más pequeña cumple diez años, y nuestro nieto-varón más pequeño cumple cuatro, asumimos con mayor firmeza y sentido cristiano, esa responsabilidad que nos ha dado Dios.

Isabella Amelie Cuello Cabral es la más joven de las dos nietas que tenemos. De nuestros seis nietos, cuatro son varones. Ianna e Isabella, son dos flores femeninas que endulzan y refrescan nuestra condición de abuelos. Isabella es una joya muy especial. Muy inteligente, muy cumplidora en sus tareas escolares, sumamente cariñosa y entregada, aunque a veces su temperamento cambia y se torna medio complicada, hasta que de nuevo una sonrisa ilumina sus labios.

  Isabella tiene mucho interés en conocer nuevas cosas y en buscar informaciones en Youtube. Como casi todos los niños y jóvenes de esta época, una gran parte de su tiempo está inmersa en las redes sociales. Su abuela Zinayda y yo vivimos diciéndole que no permanezca tanto tiempo en las redes, que lea más libros físicos, que dedique tiempo a ver la naturaleza, a hacer ejercicios, y a dar servicios y ayuda a su comunidad. Ella, con una linda sonrisa y una picardía que nos derrite los corazones, nos dice “está bien abuelos, leeré los libros físicos y haré ejércicios con mi mami Amelia”, y sale a buscar un libro, dejando su picardía inundando el ambiente. 

 Antonio Beard Cabral, es la sexta corona que Dios nos ha regalado. Es nuestro nieto “domini-inglish” más joven. Cumple cuatro años, pero parece un niño mucho mayor. Es audaz, muy inteligente, medio tímido en principio, pero luego que asume confianza se pone ultra cariñoso. Cuando se le pregunta algo a Antonio, casi siempre esconde su rostro entre las manos, dura un ratito pensando y luego responde con mucha alegría.

Antonio nació en Inglaterra, pero es un dominicano de pura cepa. Le gusta bailar, tiene ritmo caribeño y dominicano, junto con su madre baila mucho merengue y bachata, y le sirve de apoyo en las clases de baile que nuestra hija Cheizi imparte en las ciudades inglesas de Basingtoke y Hook. Antonio, junto con su dos hermanos múltiples, Oscar y Pablo, tienen una cofradía especial de amigos, juegan juntos en armonía, saltan, cantan, brincan, se divierten y se protegen todos de una manera muy especial.

Damos gracias al Supremo Creador por habernos regalado a Isabella y Antonio, como tercera y sexta corona de nuestras vidas, los felicitamos a ambos en sus cumpleaños y deseamos que toda la bendición y la gracia de Dios estén permanente en ellos, para que sean dos seres humanos plenos, solidarios, amistosos, íntegros, llenos de amor, bondad, justicia y siempre, siempre, tengan a Jesús en sus mentes y corazones, siendo dignos hijos del Dios Todopoderoso.

Euri Cabral

Economista y Comunicador

[email protected]

Comentarios
Difundelo