Lo que se sabe del acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz
EL CAIRO. — Estados Unidos e Irán avanzan hacia un acuerdo que podría poner fin a la guerra que durante los últimos meses ha sacudido Oriente Medio, alterado el comercio energético internacional y elevado la tensión política global.
De acuerdo con informaciones divulgadas por la agencia de prensa Associated Press (AP), las negociaciones incluyen compromisos militares, nucleares y económicos que permitirían el cese de las hostilidades, la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz y el levantamiento gradual de sanciones impuestas a Teherán.
El presidente estadounidense Donald Trump aseguró durante el fin de semana que el pacto ya se encuentra “negociado en gran medida”, aunque aclaró que todavía quedan aspectos técnicos pendientes antes de una firma definitiva.
Las conversaciones se desarrollan bajo estricta reserva diplomática y con la participación indirecta de aliados regionales de Washington y Teherán.
Según funcionarios regionales y estadounidenses citados por AP bajo condición de anonimato, el posible acuerdo se ejecutaría de forma escalonada durante un período inicial de 60 días y estaría condicionado al cumplimiento de varios compromisos considerados esenciales por la Casa Blanca y sus aliados.
Uno de los elementos centrales del entendimiento es el fin de la guerra entre Irán e Israel, conflicto que se intensificó hace aproximadamente doce semanas luego de ataques coordinados entre Estados Unidos e Israel contra instalaciones iraníes y altos mandos políticos y militares de Teherán.
Entre las víctimas de esos bombardeos figuró el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, cuya muerte provocó una fuerte escalada regional y desencadenó ataques iraníes con misiles y drones contra objetivos israelíes y posiciones estadounidenses en el Golfo Pérsico.
Desde el 7 de abril permanece en vigor un frágil alto el fuego, aunque las hostilidades no han desaparecido completamente.
Funcionarios consultados por AP explicaron que el acuerdo contempla el cese total de las operaciones militares en todos los frentes vinculados al conflicto, incluyendo los enfrentamientos entre Israel y Hezbollah en Líbano.
El borrador negociado también incluiría un compromiso iraní de reducir o detener el apoyo militar directo a organizaciones aliadas en la región, entre ellas Hezbollah en Líbano, Hamas en Gaza, los rebeldes hutíes en Yemen y diversas milicias chiíes en Irak.
Estados Unidos considera este punto como una condición indispensable para estabilizar Oriente Medio y evitar nuevas escaladas bélicas.
De acuerdo con las fuentes consultadas por AP, Washington busca garantizar que Israel mantenga libertad de acción ante cualquier amenaza considerada inminente, especialmente en territorio libanés.
Irán, por su parte, ha rechazado tradicionalmente ese tipo de condiciones, aunque las negociaciones actuales parecen haber acercado posiciones en torno a mecanismos de seguridad regional.
Otro componente esencial del posible acuerdo es la reapertura gradual del estrecho de Ormuz, considerado uno de los corredores marítimos más importantes del mundo.
Por esa vía circula aproximadamente el 20 % del petróleo y gas natural comercializado a nivel internacional, además de fertilizantes, materias primas y mercancías industriales.
El cierre parcial del estrecho por parte de Irán, en respuesta a los ataques estadounidenses e israelíes, provocó una grave crisis energética internacional.
Los precios del petróleo y el gas se dispararon en los mercados globales y cientos de embarcaciones quedaron varadas durante semanas, afectando el suministro energético de Asia, Europa y otras regiones dependientes del crudo del Golfo.
Según AP, el acuerdo establece que la reapertura del estrecho se realizará de manera progresiva y en paralelo con el levantamiento del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos a los puertos iraníes desde el 17 de abril.
Funcionarios estadounidenses indicaron que la normalización del tránsito marítimo será supervisada internacionalmente y que se buscará garantizar la seguridad de la navegación comercial.
Expertos energéticos consideran que la recuperación total del comercio marítimo podría tardar varias semanas o incluso meses debido a los daños acumulados sobre las cadenas de suministro y la incertidumbre creada por el conflicto.
Uno de los aspectos más delicados del acuerdo se relaciona con el programa nuclear iraní, tema que durante años ha sido motivo de tensión entre Teherán y Occidente.
De acuerdo con funcionarios regionales citados por AP, Irán aceptaría renunciar a su reserva de uranio altamente enriquecido, considerada una de las principales preocupaciones de Washington y Tel Aviv.
Actualmente, según datos del Organismo Internacional de Energía Atómica, Irán posee 440,9 kilogramos de uranio enriquecido al 60 %, un nivel técnicamente cercano al 90 % requerido para la fabricación de armas nucleares.
Estados Unidos e Israel han insistido durante años en que Teherán no debe conservar capacidad para producir armamento nuclear.
El acuerdo en discusión establece que parte de ese uranio sería diluido y otra parte transferida a un tercer país. Rusia figura entre las naciones consideradas para recibir el material nuclear iraní bajo supervisión internacional.
Las fuentes citadas por AP explicaron que el procedimiento completo se desarrollaría durante un plazo de 60 días y estaría sujeto a inspecciones y verificaciones técnicas.
Funcionarios estadounidenses advirtieron que, si Irán incumple la entrega de su reserva de uranio altamente enriquecido, no habrá alivio de sanciones económicas ni flexibilización comercial.
El presidente iraní Masoud Pezeshkian reiteró públicamente que su país no busca desarrollar armas nucleares y defendió el derecho de Irán a mantener tecnología nuclear con fines pacíficos.
Sin embargo, Washington insiste en imponer restricciones más severas que las establecidas en el acuerdo nuclear de 2015 negociado durante la administración de Barack Obama y posteriormente abandonado por Trump en su primer mandato presidencial.
El posible entendimiento también contempla un alivio gradual de las sanciones económicas contra Irán. Según AP, Estados Unidos permitiría nuevamente que Teherán exporte petróleo mediante exenciones especiales y liberaría parte de los miles de millones de dólares iraníes congelados en bancos extranjeros.
La economía iraní ha sufrido durante años fuertes restricciones financieras derivadas de las sanciones estadounidenses y europeas, agravadas recientemente por el bloqueo marítimo y la interrupción del comercio energético.
Analistas consideran que la posibilidad de volver a exportar petróleo representa una prioridad estratégica para el gobierno iraní debido al deterioro económico interno y al aumento de las presiones sociales.
Las negociaciones también buscan reactivar parcialmente la infraestructura energética y comercial afectada por los ataques militares y el cierre de rutas marítimas.
Países del Golfo Pérsico, especialmente Emiratos Árabes Unidos y otras economías dependientes del comercio internacional, han presionado discretamente para alcanzar un acuerdo que reduzca la inestabilidad regional.
Pese a los avances, todavía existen varios puntos sensibles que no han sido aclarados públicamente. Uno de ellos es el futuro del enriquecimiento de uranio por parte de Irán.
Aunque el acuerdo contempla la entrega de las reservas actuales, no se ha definido con precisión si Teherán podrá continuar enriqueciendo uranio ni cuáles serían los límites permitidos.
Otro asunto pendiente es el programa de misiles balísticos iraníes. Israel considera ese arsenal como una amenaza directa para su seguridad nacional y durante años ha buscado limitar o destruir la capacidad misilística de Irán.
Sin embargo, funcionarios citados por AP reconocen que ese tema prácticamente no aparece desarrollado en las versiones preliminares del acuerdo.

También ha desaparecido de las conversaciones cualquier referencia a un eventual cambio de régimen en Teherán.
Al inicio de la guerra, sectores políticos estadounidenses e israelíes esperaban que las protestas internas derivaran en un debilitamiento o colapso del gobierno iraní, pero esa posibilidad parece haber sido descartada en favor de una salida diplomática enfocada en la estabilidad regional.
Tampoco se menciona una eventual retirada de tropas estadounidenses de Oriente Medio, una exigencia planteada anteriormente por las autoridades iraníes.
Las negociaciones actuales se concentran principalmente en la seguridad marítima, la cuestión nuclear y el fin de las hostilidades militares.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reaccionó con cautela frente al posible acuerdo. Según AP, Netanyahu afirmó que cualquier entendimiento definitivo debe eliminar completamente el riesgo nuclear iraní y garantizar el derecho de Israel a defenderse “en todos los frentes, incluido Líbano”.
Las autoridades israelíes continúan considerando a Hezbollah como una amenaza importante para la seguridad del norte de Israel y mantienen dudas sobre la capacidad del gobierno libanés para controlar completamente al grupo armado.
Desde el inicio de la guerra, los enfrentamientos en Líbano han dejado más de 3.000 muertos, según cifras del Ministerio de Salud libanés. También se reportan bajas israelíes tanto entre militares como civiles en ataques registrados cerca de la frontera.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró que las conversaciones han logrado “un progreso importante, aunque todavía no definitivo”. Durante una visita oficial a India, Rubio explicó que el acuerdo tendría tres pilares fundamentales: la reapertura del estrecho de Ormuz, las garantías de que Irán no desarrollará armas nucleares y restricciones de largo plazo al enriquecimiento de uranio.
Rubio aseguró además que un acuerdo exitoso reduciría significativamente el temor internacional a un eventual programa nuclear militar iraní y permitiría estabilizar los mercados energéticos mundiales.
Sin embargo, pese al avance diplomático, las negociaciones siguen siendo frágiles. AP recuerda que en las últimas semanas las partes estuvieron cerca de un entendimiento en varias ocasiones, pero los esfuerzos terminaron frustrados por desacuerdos políticos y tensiones militares.
Trump enfrenta presiones de sectores republicanos que reclaman una postura más agresiva contra Irán, mientras que las autoridades iraníes mantienen desconfianza tras haber sido atacadas militarmente durante conversaciones diplomáticas previas.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmail Baghaei, declaró que las diferencias entre ambas partes “se están reduciendo”, aunque reconoció que todavía existen obstáculos importantes antes de alcanzar un acuerdo definitivo.
Por el momento, la comunidad internacional sigue observando unas negociaciones que podrían redefinir el equilibrio político y energético de Oriente Medio, aliviar la crisis mundial provocada por el cierre del estrecho de Ormuz y evitar una escalada militar de consecuencias imprevisibles para la economía global y la seguridad internacional.
